22 Diciembre 2004 Seguir en 

Mareos, vómitos, sensación de debilidad y de pérdida de equilibrio, sudores fríos, molestias en el estómago, palidez, bostezos y hasta palpitaciones: todos estos son posibles síntomas y signos de un mal cada vez más extendido, denominado "mareos del viajero".
Este trastorno es desagradable para quien lo padece por primera vez, y una amenaza para quienes ya lo sufrieron en alguna oportunidad, porque es un cuadro que puede dejar marcas imborrables. En algunos casos -los más serios-, puede llegar a quitarle los deseos de viajar nuevamente a aquella persona que alguna vez lo sufrió .
Medidas preventivas
Ante esta situación, hay una serie de acciones preventivas que pueden ser adoptadas, y métodos farmacológicos que permiten disminuir e incluso anular las molestias causadas por este problema, para que el traslado sea lo más placentero posible.
Por ejemplo, entre las medidas más efectivas se aconseja, antes de viajar, descansar bien, no tomar alcohol la noche anterior y no desayunar con café o mate (ya que ambos estimulan el sistema nervioso). También se recomienda que durante la exposición al movimiento, la persona no fume, evite estar en ambientes con mucho humo o mal ventilados y se mantenga donde menos movimiento tenga el medio de transporte (en un barco, en la popa; en un avión, a la altura de las alas; en un coche, en los asientos delanteros).
Reducir los movimientos
Otras medidas que pueden ayudar son reclinar los asientos del transporte, no leer a lo largo del viaje, evitar las comidas previas con elevados niveles de calorías, proteínas y sales, minimizar los movimientos de la cabeza y, si ayuda, cerrar los ojos.
Ya una vez producida la sensación de náuseas, las recomendaciones incluyen respirar haciendo profundas inspiraciones y exhalaciones, y tratar de recostarse manteniendo fija la cabeza y la mirada en un punto lejano. No obstante, si los síntomas se repiten en cada viaje y afectan seriamente la calidad de vida, conviene consultar al médico. Ciertos medicamentos, como los basados en la droga ?dimenhidrinato?, se toman entre 1 y 2 horas antes del viaje, y previenen eficazmente los mareos y malestares estomacales. Asimismo, en ocasiones es recomendable iniciar un tratamiento de psicoterapia.
¿Cuáles son las causas?
En todos los casos, las dificultades aparecen a raíz de una suerte de "confusión" entre la información que llega al centro del equilibrio del cerebro, desde los órganos de la visión, el oído interno y los músculos y articulaciones del cuerpo, que son los tres sistemas de orientación del ser humano. Esa confusión sobreviene por la existencia de movimientos bruscos, precisamente provocados en el marco del viaje.
Los mareos se producen debido a un problema en el oído interno, a nivel de los llamados "conductos semicirculares" llenos de un líquido denominado "endolinfa" , que informan al cerebro cuál es la posición del cuerpo en el espacio. Cuando la persona está viajando en algún medio de transporte (pueden ser autos, aviones, barcos o trenes), se produce un movimiento brusco de este líquido (endolinfa), provocando esa "confusión" en la información recibida en el cerebro, desde la visión, el oído interno y los músculos y articulaciones. Otros desencadenantes pueden ser los juegos de realidad virtual y el hecho de girar en una calesita o hamacarse rápidamente.
Internamente, la visión envía información sobre el exterior de objetos que se mueven a gran velocidad mientras el cuerpo permanece inmóvil, por lo que los datos que llegan al cerebro son confusos, ya que no pueden ser interpretados de forma normal. Los movimientos irregulares del medio de transporte provocan cambios en el líquido de los conductos del oído, y esto transmite señales al centro del vómito del cerebro, con la aparición del síntoma.
Este trastorno es desagradable para quien lo padece por primera vez, y una amenaza para quienes ya lo sufrieron en alguna oportunidad, porque es un cuadro que puede dejar marcas imborrables. En algunos casos -los más serios-, puede llegar a quitarle los deseos de viajar nuevamente a aquella persona que alguna vez lo sufrió .
Medidas preventivas
Ante esta situación, hay una serie de acciones preventivas que pueden ser adoptadas, y métodos farmacológicos que permiten disminuir e incluso anular las molestias causadas por este problema, para que el traslado sea lo más placentero posible.
Por ejemplo, entre las medidas más efectivas se aconseja, antes de viajar, descansar bien, no tomar alcohol la noche anterior y no desayunar con café o mate (ya que ambos estimulan el sistema nervioso). También se recomienda que durante la exposición al movimiento, la persona no fume, evite estar en ambientes con mucho humo o mal ventilados y se mantenga donde menos movimiento tenga el medio de transporte (en un barco, en la popa; en un avión, a la altura de las alas; en un coche, en los asientos delanteros).
Reducir los movimientos
Otras medidas que pueden ayudar son reclinar los asientos del transporte, no leer a lo largo del viaje, evitar las comidas previas con elevados niveles de calorías, proteínas y sales, minimizar los movimientos de la cabeza y, si ayuda, cerrar los ojos.
Ya una vez producida la sensación de náuseas, las recomendaciones incluyen respirar haciendo profundas inspiraciones y exhalaciones, y tratar de recostarse manteniendo fija la cabeza y la mirada en un punto lejano. No obstante, si los síntomas se repiten en cada viaje y afectan seriamente la calidad de vida, conviene consultar al médico. Ciertos medicamentos, como los basados en la droga ?dimenhidrinato?, se toman entre 1 y 2 horas antes del viaje, y previenen eficazmente los mareos y malestares estomacales. Asimismo, en ocasiones es recomendable iniciar un tratamiento de psicoterapia.
¿Cuáles son las causas?
En todos los casos, las dificultades aparecen a raíz de una suerte de "confusión" entre la información que llega al centro del equilibrio del cerebro, desde los órganos de la visión, el oído interno y los músculos y articulaciones del cuerpo, que son los tres sistemas de orientación del ser humano. Esa confusión sobreviene por la existencia de movimientos bruscos, precisamente provocados en el marco del viaje.
Los mareos se producen debido a un problema en el oído interno, a nivel de los llamados "conductos semicirculares" llenos de un líquido denominado "endolinfa" , que informan al cerebro cuál es la posición del cuerpo en el espacio. Cuando la persona está viajando en algún medio de transporte (pueden ser autos, aviones, barcos o trenes), se produce un movimiento brusco de este líquido (endolinfa), provocando esa "confusión" en la información recibida en el cerebro, desde la visión, el oído interno y los músculos y articulaciones. Otros desencadenantes pueden ser los juegos de realidad virtual y el hecho de girar en una calesita o hamacarse rápidamente.
Internamente, la visión envía información sobre el exterior de objetos que se mueven a gran velocidad mientras el cuerpo permanece inmóvil, por lo que los datos que llegan al cerebro son confusos, ya que no pueden ser interpretados de forma normal. Los movimientos irregulares del medio de transporte provocan cambios en el líquido de los conductos del oído, y esto transmite señales al centro del vómito del cerebro, con la aparición del síntoma.
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