22 Diciembre 2004 Seguir en 

Buenos Aires .- En Argentina, una gran parte de la población infantil come poco y mal, esto hace que prácticamente la mitad de los niños padezca algún tipo de deficiencia nutricional. Los resultados de un estudio demostraron que estas falencias durante los primeros años de vida pueden generar chicos que al crecer tengan problemas de conducta. En el estudio se analizó a más de 1600 niños de Mauricio, una isla del Océano Indico, y reveló que los que estaban mal nutridos a los tres años eran más proclives a desempeñar un mal comportamiento a los 8, 11 y 17 años. Los desnutridos a temprana edad eran más agresivos e hiperactivos a los 8, exteriorizaron más sus problemas a los 11 y padecieron grandes desordenes en la conducta y excesiva actividad motriz a los 17. Los resultados fueron independientes a las adversidades psicosociales y no se diferenciaron con el género. Por lo tanto existió una importante relación entre el grado de mala nutrición y el nivel de exteriorización de la conducta. Los chicos testeados manifestaron a muy temprana edad signos de deficiencias en proteínas, hierro, zinc y vitaminas, nutrientes fundamentales para el normal y saludable desarrollo del cerebro. Los especialistas del proyecto sugirieron que la mala alimentación generan falencias en las funciones neurológicas que predisponen a los chicos a sufrir de hiperactividad y agresividad al crecer. El médico psiquiatra y director médico del Brain Center, doctor Eduardo Kalina, aseguró a Pro Salud News que "si los niños muy pequeños no tienen una adecuada alimentación proteica, nunca en la vida van a poder llegar a tener un desarrollo mental alto". (Especial)
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