Un nuevo fármaco combinado brinda una mayor reducción del colesterol

El organismo puede fabricar el colesterol necesario, pero en algunas personas lo hace en exceso.

15 Diciembre 2004
El colesterol proviene de dos fuentes principales: la producción hepática y la absorción intestinal. Los medicamentos disponibles hasta el momento inhiben una única fuente: las estatinas inhiben la síntesis (producción) de colesterol en el hígado y el inhibidor de la absorción del colesterol (ezetimibe) actúa inhibiendo la absorción intestinal del colesterol, tanto el que proviene de la dieta como del componente biliar.
Los resultados de estudios clínicos con un nuevo medicamento que combina, en un sólo comprimido, a las drogas ezetimibe y simvastatina demostraron que la inhibición dual del colesterol es eficaz y permite lograr una reducción mayor del colesterol malo o LDL, con un buen perfil de seguridad. El nuevo medicamento bloquea por un lado la producción del colesterol en el hígado, y bloquea además la absorción del colesterol en el intestino, incluyendo el colesterol proveniente de los alimentos.
Diversos estudios clínicos con el medicamento, que constituye el primer tratamiento que aporta en un solo comprimido diario una inhibición dual tanto de la producción (en el hígado) como de la absorción (en el intestino) del colesterol en el organismo, han demostrado su eficacia cuando se lo comparó con el tratamiento con estatinas utilizadas como droga única (monodroga):

"Combustible" del cuerpo
Las grasas o lípidos son sustancias ricas en energía que son fuente de "combustible" para los procesos metabólicos del cuerpo. Estas se obtienen de los alimentos o se forman en el cuerpo (principalmente en el hígado). Las dos principales sustancias grasas presentes en la sangre son el colesterol y los triglicéridos. Las grasas se adhieren a ciertas proteínas para desplazarse en la sangre, y a esta combinación de grasa y proteína se la denomina lipoproteína. Las principales lipoproteínas son las de baja densidad (el colesterol malo o LDL) y las de alta densidad (colesterol bueno o HDL). Cada lipoproteína tiene un propósito diferente y el organismo regula sus concentraciones de diferente manera. Las lipoproteínas de alta densidad, HDL o colesterol bueno, capturan el colesterol sobrante que no fue utilizado por el organismo y lo conducen hacia el hígado que el organismo lo elimine. Las LDL por su parte transportan el colesterol hacia los tejidos del organismo, cuando transportan una cantidad excesiva de lípidos en la sangre, el colesterol sobrante se va acumulando en la pared de los vasos (aterosclerosis) lo que conduce a la enfermedad cardiovascular.
El organismo puede fabricar el colesterol necesario, pero en algunas personas lo hace en exceso. Por otra parte, la ingesta de alimentos altos en grasa aumenta el colesterol en sangre.
La grasa saturada es la más perjudicial y está presente los lácteos enteros (leche, manteca, quesos) y las carnes grasosas. También aumentan el colesterol en sangre las llamadas grasas trans (resultado de añadir hidrógeno a los aceites vegetales que se utilizan en productos comerciales o en comidas rápidas), presentes en las galletitas dulces y saladas o las papas fritas.

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