01 Diciembre 2004 Seguir en 

Washington.- Científicos de la Universidad de California comprobaron biológicamente que el estrés realmente envejece a las personas, según un informe que se publicará en la página web "Proceedings" de la Academia de Ciencias estadounidense.
Según los investigadores, las tensiones actúan sobre el material genético que desempeña un rol determinante en el proceso de envejecimiento de las células y posiblemente en el desarrollo de enfermedades. Los llamados telómeros son estructuras cromatínicas especializadas que se encuentran localizadas en los extremos de los cromosomas eucariontes. Sin embargo, los telómeros se van acortando en cada una de las divisiones celulares, y llegan a una reducción tal, que no permite que se sigan separando durante la mitosis. El grupo de investigadores liderado por Elissa Epel comparó durante un período prolongado el estado de los telómeros en 58 mujeres entre 20 y 50 años; y 39 de ellas eran madres y asistían a niños con enfermedades crónicas. Las 19 restantes tenían hijos sanos. Si bien era previsible que las madres de los niños enfermos iban a sufrir mucho más el estrés, según los científicos esta mayor tensión no se podía reconocer exteriormente. Sin embargo, los telómeros decisivos en el envejecimiento celular mostraban "diferencias dramáticas".
Fallas en el ADN
En las mujeres que sentían mayor agobio, los científicos constataron además un envejecimiento biológico de aproximadamente diez años. Esto se pudo comprobar en el tamaño de los telómeros, en la actividad de la enzima telomerasa y en el llamado estrés oxidativo, que puede causar fallas en el ADN y acelerar la degradación de los telómeros. "Existe una gran cantidad de estudios que hallaron una relación entre el estrés psicológico crónico y una salud limitada, incluyendo enfermedades coronarias y circulatorias y del sistema inmunológico", señala Epel.
"A través de nuestro estudio se puede reconocer el mecanismo celular por el cual el estrés crónico puede causar un envejecimiento prematuro y enfermedades", señaló.
Según los investigadores, las tensiones actúan sobre el material genético que desempeña un rol determinante en el proceso de envejecimiento de las células y posiblemente en el desarrollo de enfermedades. Los llamados telómeros son estructuras cromatínicas especializadas que se encuentran localizadas en los extremos de los cromosomas eucariontes. Sin embargo, los telómeros se van acortando en cada una de las divisiones celulares, y llegan a una reducción tal, que no permite que se sigan separando durante la mitosis. El grupo de investigadores liderado por Elissa Epel comparó durante un período prolongado el estado de los telómeros en 58 mujeres entre 20 y 50 años; y 39 de ellas eran madres y asistían a niños con enfermedades crónicas. Las 19 restantes tenían hijos sanos. Si bien era previsible que las madres de los niños enfermos iban a sufrir mucho más el estrés, según los científicos esta mayor tensión no se podía reconocer exteriormente. Sin embargo, los telómeros decisivos en el envejecimiento celular mostraban "diferencias dramáticas".
Fallas en el ADN
En las mujeres que sentían mayor agobio, los científicos constataron además un envejecimiento biológico de aproximadamente diez años. Esto se pudo comprobar en el tamaño de los telómeros, en la actividad de la enzima telomerasa y en el llamado estrés oxidativo, que puede causar fallas en el ADN y acelerar la degradación de los telómeros. "Existe una gran cantidad de estudios que hallaron una relación entre el estrés psicológico crónico y una salud limitada, incluyendo enfermedades coronarias y circulatorias y del sistema inmunológico", señala Epel.
"A través de nuestro estudio se puede reconocer el mecanismo celular por el cual el estrés crónico puede causar un envejecimiento prematuro y enfermedades", señaló.
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