24 Noviembre 2004 Seguir en 

Muchos la padecen pero pocos la tratan. La hiperhidrosis es un trastorno caracterizado por la sudoración excesiva, que va más allá de las necesidades fisiológicas. Aparece en la vida de las personas interfiriendo en sus actividades diarias, en los ámbitos laborales, con amigos, la familia y en la intimidad de la pareja, según confirman estudios realizados y difundidos por la Universidad de Würzburg (Alemania).
La hiperhidrosis puede ser primaria, es decir de causa desconocida, o secundaria relacionada con alguna otra patología, y puede manifestarse de manera generalizada o localizada en zonas como las axilas, la palma de la mano, la planta de los pies o bien en el rostro.
Un estudio realizado en 2003 en la Universidad de Würzburg en Alemania señaló que el 73% de los pacientes demostraron sentirse emocionalmente perjudicados por la hiperhidrosis.
El tipo más frecuente de hiperhidrosis es la axilar y alcanza el 60% de los casos. La sudoración excesiva en axilas se desarrolla por la hiperactividad de las glándulas sudoríparas del área y hace que el individuo se sienta antihigiénico, se cambie la ropa muchas veces al día. Notablemente, el 52% de los pacientes así lo corroboró, mientras que el 20% toma una segunda ducha.
"La hiperhidrosis palmar y plantar suele afectar a los niños, y este es el grupo que más sufre, pues a lo largo de toda su vida intentan buscar una solución al problema", señala Fernando Stengel, dermatólogo del Cemic. En cambio, la hiperhidrosis axilar afecta a los jóvenes a partir de la pubertad, pero también repercute en la vida social del individuo. El tercer grupo es el de los pacientes que sufren hiperhidrosis cráneo-facial, y por lo general se trata de personas adultas.
El diagnóstico
La clave del tratamiento para la hiperhidrosis radica en el correcto diagnóstico médico. Dependiendo de la causa y tipo de manifestación, el médico aconseja el tratamiento. Muchos pacientes con hiperhidrosis localizada consultan al dermatólogo, cuando en realidad sufren de hipertiroidismo y no hiperhidrosis localizada primaria (de causa desconocida).
He aquí algunos tratamientos que se utilizan?
Anticolinérgicos (comprimidos orales): disminuyen la sudoración sin resolver el problema; es un método en desuso debido a que produce efectos colaterales como sequedad en zona de la boca, ojos, nariz, etcétera.
Desodorantes y antitranspirantes: son preparados que se usan para eliminar o atenuar el olor de la transpiración y también inhibir la proliferación bacteriana.
Sales de aluminio: se aplica una solución líquida sobre el área de dos a tres veces por semana. Si bien es efectivo, alrededor del 40 % de los pacientes no tolera este tratamiento ya que suele producir irritaciones o dermatitis en la piel tratada. Actualmente se utilizan las sales de aluminio complejas que no dan una acidez demasiado alta.
La hiperhidrosis puede ser primaria, es decir de causa desconocida, o secundaria relacionada con alguna otra patología, y puede manifestarse de manera generalizada o localizada en zonas como las axilas, la palma de la mano, la planta de los pies o bien en el rostro.
Un estudio realizado en 2003 en la Universidad de Würzburg en Alemania señaló que el 73% de los pacientes demostraron sentirse emocionalmente perjudicados por la hiperhidrosis.
El tipo más frecuente de hiperhidrosis es la axilar y alcanza el 60% de los casos. La sudoración excesiva en axilas se desarrolla por la hiperactividad de las glándulas sudoríparas del área y hace que el individuo se sienta antihigiénico, se cambie la ropa muchas veces al día. Notablemente, el 52% de los pacientes así lo corroboró, mientras que el 20% toma una segunda ducha.
"La hiperhidrosis palmar y plantar suele afectar a los niños, y este es el grupo que más sufre, pues a lo largo de toda su vida intentan buscar una solución al problema", señala Fernando Stengel, dermatólogo del Cemic. En cambio, la hiperhidrosis axilar afecta a los jóvenes a partir de la pubertad, pero también repercute en la vida social del individuo. El tercer grupo es el de los pacientes que sufren hiperhidrosis cráneo-facial, y por lo general se trata de personas adultas.
El diagnóstico
La clave del tratamiento para la hiperhidrosis radica en el correcto diagnóstico médico. Dependiendo de la causa y tipo de manifestación, el médico aconseja el tratamiento. Muchos pacientes con hiperhidrosis localizada consultan al dermatólogo, cuando en realidad sufren de hipertiroidismo y no hiperhidrosis localizada primaria (de causa desconocida).
He aquí algunos tratamientos que se utilizan?
Anticolinérgicos (comprimidos orales): disminuyen la sudoración sin resolver el problema; es un método en desuso debido a que produce efectos colaterales como sequedad en zona de la boca, ojos, nariz, etcétera.
Desodorantes y antitranspirantes: son preparados que se usan para eliminar o atenuar el olor de la transpiración y también inhibir la proliferación bacteriana.
Sales de aluminio: se aplica una solución líquida sobre el área de dos a tres veces por semana. Si bien es efectivo, alrededor del 40 % de los pacientes no tolera este tratamiento ya que suele producir irritaciones o dermatitis en la piel tratada. Actualmente se utilizan las sales de aluminio complejas que no dan una acidez demasiado alta.
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