24 Noviembre 2004 Seguir en 

AMSTERDAM.-Una visita a la iglesia puede ser buena para el espíritu pero no muy buena para los pulmones, según revelaron los datos de un nuevo estudio.
Científicos de la Universidad de Maastricht hallaron que las velas encendidas y el incienso que se quema en las iglesias pueden liberar niveles peligrosos de partículas potencialmente cancerígenas, de acuerdo con un estudio que publicaron esta semana en la revista científica European Respiratory Journal.
"Después de un día de velas encendidas encontramos unas 20 veces más (de partículas) que en una carretera transitada", dijo Theo de Kok, autor del estudio.
"Estos niveles eran tan increíblemente altos que pensamos que era conveniente informarlo al público", añadió.
El aire en la basílica de Maastricht contenía 20 veces más que el límite establecido por la Unión Europea de partículas PM10. Estos niveles se encontraron después de la simulación de una misa.Las pequeñas partículas de PM10 pueden ser inhaladas y por ende son un peligro potencial. Los científicos también encontraron altos niveles de hidrocarburos aromáticos policíclicos cancerígenos y algunos radicales libres desconocidos, debido al uso de las velas y la quema de incienso. Los átomos de los radicales libres actúan como iniciadores o promotores de tumores cancerosos.
"La exposición es preocupante, no tanto para el visitante ocasional de la iglesia, pero sí para los sacerdotes, integrantes del coro y otras personas que trabajan en la iglesia y tienen una exposición considerable", dijo el científico.
De Kok dijo que los sacerdotes en Maastricht habían intentado mejorar la ventilación después del estudio. También señaló que algunas iglesias habían dejado de utilizar velas verdaderas para proteger las obras de arte y los interiores delicados.
"Podría haber una alternativa para usar menos velas, mejores velas, velas eléctricas o mejorar la ventilación", añadió.
De Kok pidió que se realizara una investigación para determinar si los sacerdotes, monjes y otras personas que trabajan en las iglesias eran más propensos a sufrir un cáncer de pulmón. (Reuter).
Científicos de la Universidad de Maastricht hallaron que las velas encendidas y el incienso que se quema en las iglesias pueden liberar niveles peligrosos de partículas potencialmente cancerígenas, de acuerdo con un estudio que publicaron esta semana en la revista científica European Respiratory Journal.
"Después de un día de velas encendidas encontramos unas 20 veces más (de partículas) que en una carretera transitada", dijo Theo de Kok, autor del estudio.
"Estos niveles eran tan increíblemente altos que pensamos que era conveniente informarlo al público", añadió.
El aire en la basílica de Maastricht contenía 20 veces más que el límite establecido por la Unión Europea de partículas PM10. Estos niveles se encontraron después de la simulación de una misa.Las pequeñas partículas de PM10 pueden ser inhaladas y por ende son un peligro potencial. Los científicos también encontraron altos niveles de hidrocarburos aromáticos policíclicos cancerígenos y algunos radicales libres desconocidos, debido al uso de las velas y la quema de incienso. Los átomos de los radicales libres actúan como iniciadores o promotores de tumores cancerosos.
"La exposición es preocupante, no tanto para el visitante ocasional de la iglesia, pero sí para los sacerdotes, integrantes del coro y otras personas que trabajan en la iglesia y tienen una exposición considerable", dijo el científico.
De Kok dijo que los sacerdotes en Maastricht habían intentado mejorar la ventilación después del estudio. También señaló que algunas iglesias habían dejado de utilizar velas verdaderas para proteger las obras de arte y los interiores delicados.
"Podría haber una alternativa para usar menos velas, mejores velas, velas eléctricas o mejorar la ventilación", añadió.
De Kok pidió que se realizara una investigación para determinar si los sacerdotes, monjes y otras personas que trabajan en las iglesias eran más propensos a sufrir un cáncer de pulmón. (Reuter).
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