22 Octubre 2003 Seguir en 

Las enfermedades cardiológicas, que en el pasado eran las principales causantes de internación en las personas mayores de 70 años, comenzaron a disminuir como consecuencia de las combinaciones de medicamentos, situación que además permitirá mejorar las condiciones de vida de los afectados por este tipo de dolencia.
Estas patologías, que afectan a entre 400.000 y 500.000 argentinos, comenzaron a tener un mayor control médico a raíz de la combinación de algunos fármacos ya conocidos, lo que posibilita que las personas que padecen estos trastornos cardíacos puedan estabilizar su cuadro y mejorar su calidad de vida.
Investigadores argentinos presentaron durante el XXX Congreso Argentino de Cardiología, realizado en Buenos Aires por la Sociedad Argentina de Cardiología, un ensayo médico hecho entre 34 pacientes argentinos con infartos. El mismo tuvo como objetivo disminuir los efectos colaterales de las angioplastías. El trabajo consistió en asociar los ya conocidos stent convencionales, que desbloquean las arterias coronarias, con la administración de drogas por vía oral.
El denominado "Estudio Piloto de Rapamicina por vía Oral en la prevención de Reestenosis en pacientes con stent coronario" estuvo a cargo de un equipo médico integrado por el jefe de Cardiología Intervencionista del Sanatorio Otamendi, Alfredo Rodríguez, y la patóloga cardióloga norteamericana Renú Virmani.
Según explicaron los especialistas, a los 34 pacientes se les colocaron 53 stent -diminuta malla tubular metálica que apuntala las paredes de las arterias obstruidas luego de ser destapadas- y en lugar de liberar droga para contribuir con el proceso, recibieron medicación por vía oral. Rodríguez explicó que con esta combinación, "se determinó que baja notablemente el porcentaje de reestenosis (reacciona la arteria que cuenta con un stent en su interior, y que puede llegar a bloquearla completamente, obligando a una nueva intervención) a niveles menores al 10%.
Reducen los costos
Una de las principales ventajas que ésta técnica aporta es la reducción de los costos económicos. En la Argentina el costo de un stent con droga es de aproximadamente 3.500 dólares y el costo de un convencional es de 800 dólares y el tratamiento con droga es de 300 dólares.
El costo del stent tradicional es cubierto por todas las obras sociales y empresas de medicina prepagas, en tanto que el que libera las drogas sólo cubre hasta el costo del común, y la diferencia queda a cargo del paciente. Según se informó, actualmente en el país se colocan 10.000 stent al año, y sólo el 10% corresponde al modelo con drogas.
"No sabemos si este método podría reemplazar por completo al stent farmacológico, ya que creemos que en algunos pacientes, como los diabéticos, que en este caso son de riesgo, podrían combinarse las dos alternativas", explicó Rodríguez.
Según el especialista, en las pruebas hechas para el estudio, los resultados "alentadores" fueron obtenidos "en un grupo de pacientes de alto riesgo para este tipo de procedimientos, ya que el 35 por ciento eran diabéticos y el 80 por ciento tenían lesiones coronarias complejas". "El tratamiento fue bien tolerado y solamente un pequeño porcentaje presentó efectos colaterales menores que desaparecieron con la discontinuidad del tratamiento".
Estas patologías, que afectan a entre 400.000 y 500.000 argentinos, comenzaron a tener un mayor control médico a raíz de la combinación de algunos fármacos ya conocidos, lo que posibilita que las personas que padecen estos trastornos cardíacos puedan estabilizar su cuadro y mejorar su calidad de vida.
Investigadores argentinos presentaron durante el XXX Congreso Argentino de Cardiología, realizado en Buenos Aires por la Sociedad Argentina de Cardiología, un ensayo médico hecho entre 34 pacientes argentinos con infartos. El mismo tuvo como objetivo disminuir los efectos colaterales de las angioplastías. El trabajo consistió en asociar los ya conocidos stent convencionales, que desbloquean las arterias coronarias, con la administración de drogas por vía oral.
El denominado "Estudio Piloto de Rapamicina por vía Oral en la prevención de Reestenosis en pacientes con stent coronario" estuvo a cargo de un equipo médico integrado por el jefe de Cardiología Intervencionista del Sanatorio Otamendi, Alfredo Rodríguez, y la patóloga cardióloga norteamericana Renú Virmani.
Según explicaron los especialistas, a los 34 pacientes se les colocaron 53 stent -diminuta malla tubular metálica que apuntala las paredes de las arterias obstruidas luego de ser destapadas- y en lugar de liberar droga para contribuir con el proceso, recibieron medicación por vía oral. Rodríguez explicó que con esta combinación, "se determinó que baja notablemente el porcentaje de reestenosis (reacciona la arteria que cuenta con un stent en su interior, y que puede llegar a bloquearla completamente, obligando a una nueva intervención) a niveles menores al 10%.
Reducen los costos
Una de las principales ventajas que ésta técnica aporta es la reducción de los costos económicos. En la Argentina el costo de un stent con droga es de aproximadamente 3.500 dólares y el costo de un convencional es de 800 dólares y el tratamiento con droga es de 300 dólares.
El costo del stent tradicional es cubierto por todas las obras sociales y empresas de medicina prepagas, en tanto que el que libera las drogas sólo cubre hasta el costo del común, y la diferencia queda a cargo del paciente. Según se informó, actualmente en el país se colocan 10.000 stent al año, y sólo el 10% corresponde al modelo con drogas.
"No sabemos si este método podría reemplazar por completo al stent farmacológico, ya que creemos que en algunos pacientes, como los diabéticos, que en este caso son de riesgo, podrían combinarse las dos alternativas", explicó Rodríguez.
Según el especialista, en las pruebas hechas para el estudio, los resultados "alentadores" fueron obtenidos "en un grupo de pacientes de alto riesgo para este tipo de procedimientos, ya que el 35 por ciento eran diabéticos y el 80 por ciento tenían lesiones coronarias complejas". "El tratamiento fue bien tolerado y solamente un pequeño porcentaje presentó efectos colaterales menores que desaparecieron con la discontinuidad del tratamiento".
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