Por U$S 6.100 ayudan a los padres a elegir el sexo del bebé

Frank Comhaire es cuestionado en Bélgica por querer hacer dinero con métodos éticamente dudosos

22 Octubre 2003
BELGICA.- Es uno de los momentos de mayor expectativa del embarazo: El ginecólogo determina con ayuda de la ecografía si el bebé es niño o niña. Y si en vez del ansiado varón se trata otra vez de una niña, se acepta como capricho de la naturaleza.
El endocrinólogo Frank Comhaire de la Universidad de Gante en Bélgica, sin embargo, lo ve de manera muy diferente: Por 6.300 euros (unos 6.100 dólares) ayuda a los padres a elegir el sexo de su bebé.
Comhaire contacta a las parejas con un instituto estadounidense, en el que una máquina especial separa a los espermatozoides masculinos de los femeninos. "Hasta ahora, participaron en el proyecto 15 parejas de Europa", aseguró el médico.
Para ello, se aplica un proceso de fluorescencia que hace brillar los diferentes cromosomas con colores diferentes.

Preselección
Los espermatozoides preseleccionados son inyectados en los ovarios con un catéter o el óvulo es inseminado en un tubo de ensayo.
El porcentaje de éxito es, según Comhaire, de entre un 75 por ciento en el caso de los niños y un 85 por ciento en el de las niñas.El primer niño concebido de esta manera nació en 1995 en Estados Unidos. Previamente, la técnica había sido probada durante una década en la cría de ganado. Según Comhaire, la selección de esperma se aplicó hasta ahora a 1.000 parejas de todo el mundo, que dieron a luz a 400 bebés. No se registró un aumento de malformaciones, aseguró el médico.
El presidente de la Asociación Alemana de Centros de Medicina Reproductiva, Michael Thaele, sin embargo, manifestó sus dudas al respecto: "Todavía no sabemos si el tratamiento tiene influencia en los espermas o el óvulo, pero no se puede excluir".
Además, dice, hay que preguntarse si conceder este derecho a decidir a los padres es compatible con el bienestar del niño. "Los motivos deben estudiarse en profundidad".

Método controvertido
A pesar de que el método es controvertido, Comhaire dice que moralmente no tiene nada que reprocharse. "No veo ningún peligro para la sociedad, para la familia o para la salud del bebé". En muchos países, está prohibido fecundar un óvulo artificialmente con un espermatozoide elegido de acuerdo al sexo.
Comhaire considera que esas leyes no tienen sentido. Después de todo, dice, el tema de la elección del sexo es de naturaleza privada.
"El Estado no debería inmiscuirse". El médico rechaza aún más tajantemente el argumento de que está interviniendo en la Creación. "No creo que Dios esté ocupado contando la cifra de niños y de niñas".
Sin embargo, a todas las familias que asesora les pone ciertas condiciones. Deben tener al menos un niño antes de poder elegir el sexo del siguiente
Además, el sexo elegido debe ser minoritario en la familia. Quien ya tiene dos niños, no puede "encargar" un tercero. Las madres, finalmente, no pueden ser mayores de 40.

"Nadie resulta dañado"
Thaele cree que con esas condiciones la técnica puede llegar a aceptarse. En su opinión, implica más un problema socio-psicológico que médico-moral. "Después de todo, nadie resulta dañado, como sí ocurre con al selección de embriones".
Tampoco cree que se modifique la proporción entre la población femenina y la masculina. "Sólo un pequeño porcentaje de pareja elegiría con antelación el sexo de su hijo".
Comhaire fue acusado en Bélgica de querer hacer dinero rápido con métodos éticamente dudosos. Pero él se defiende. Si se tiene en cuenta que la selección de espermatozoides en Estados Unidos cuesta 2.300 dólares y la inseminación artificial en un tubo de ensayo, unos 2.700 euros, el margen de ganancia es relativamente pequeño, dijo.(Reuter)

Tamaño texto
Comentarios