La mala nutrición incide en la ovulación

Desde la preconcepción comienzan a sentirse los efectos de una alimentación inadecuada. No puede evitar la concepción, pero influye en el desarrollo del feto con riesgos de alteraciones, malformaciones o abortos

22 Octubre 2003
¿Cuál es la importancia de la nutrición correcta en el embarazo? La alimentación y la gestación están íntimamente ligadas por los efectos que ejercen recíprocamente.
Desde el período preconcepcional ya se observan efectos: la mala nutrición puede incluso dificultar la ovulación haciendo más difícil la fecundación. La alimentación deficitaria habitualmente no alcanza un nivel de gravedad como para impedir la concepción, pero influye en el desarrollo del feto con riesgo de alteraciones, malformaciones o abortos.

Calidad, no cantidad
Desde el comienzo del embarazo la mujer siente la necesidad de abundante alimento (hiperfagia) y suele durar los primeros seis de la gestación. Pero debe tenerse en cuenta, más que la cantidad del alimento, que la nutrición sea la adecuada para compensar las necesidades madre-hijo. La carencia de determinadas vitaminas, sobre todo de ácido fólico, tiene impacto sobre el desarrollo de malformaciones congénitas del tubo neural. Determinar las necesidades y requerimientos de nutrientes en una persona no es fácil.

Carencias que aparecen
Se han establecido las carencias que aparecen a lo largo del embarazo mediante estimaciones, y se pueden evidenciar mediante las comprobaciones analíticas de rutina. Se asume que la capacidad de absorción y utilización de alimentos se mantiene constante durante todo el período de gestación, lo que puede no ser así para determinados nutrientes.Teniendo en cuenta estas limitaciones, las recomendaciones generales son:

Las proteínas
Son necesarias para el desarrollo del feto, placenta, aumento del volumen sanguíneo y crecimiento de órganos como el tero. Se estima suficiente un incremento adicional del 20% por día los últimos dos trimestres. Hidratos de carbono: Ayudan a impedir la hipoglucemia. La glucosa atraviesa la placenta con mucha eficacia, y aunque la producción de glucosa a partir de las reservas de grasa aumenta durante la gestación, sin un correcto aporte este mecanismo no es suficiente para compensar la transferencia de glucosa al feto.

El papel de los lípidos
Aumentan los ácidos grasos libres, triglicéridos, colesterol total y fosfolípidos, debido a cambios en el metabolismo del hígado y del tejido adiposo. Esto coincide con elevadas necesidades de estos nutrientes para la formación de las membranas celulares en el feto.
En la primera mitad del embarazo se observa una tendencia al mayor consumo de alimentos ricos en carbohidratos y lípidos, que permiten la síntesis y depósito de grasa. Vitamina A (retinol): Es necesaria en mayor cantidad para el desarrollo fetal, la formación del calostro, la síntesis de hormonas ligadas a la gestación y la constitución de depósitos hepáticos para la lactancia.

Las vitaminas y los minerales no deben faltar
La vitamina D (calciferol): Es esencial en el metabolismo del calcio. Durante el embarazo se produce una trasferencia total de calcio de la madre al feto. No hay que olvidar que la fuente principal de esta vitamina es la luz solar. La vitamina K: su déficit está relacionado con trastornos hemorrágicos del feto y ligado directamente con la coagulación de la sangre. La vitamina B1 (tiamina): aumentan las necesidades durante el embarazo.
La vitamina B2 (riboflavina): hay una mayor transferencia de la madre al feto para cubrir las necesidades de éste.
El ácido fólico es la vitamina que más interés despierta, debido al alto índice de carencia detectado en gestantes.
El metabolismo del calcio y del fósforo está muy relacionado con el de la hormona paratiroidea y la vitamina D.
El hierro: es importante señalar que durante el periodo de gestación la capacidad de reabsorción de hierro por parte del intestino aumenta un 40%, por lo que las pérdidas disminuyen de forma importante.

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