La infección bucal puede ser factor de riesgo cardiovascular

El paciente debe estar tranquilo porque el tratamiento periodontal puede alterar la estabilidad hemodinámica

22 Octubre 2003
Asumiendo que una deficiente salud bucal representa una fuente de infección que puede transformarse en sistémica, o sea, expandirse por el torrente sanguíneo y afectar otros órganos, la situación se torna más riesgosa cuando se trata de un paciente cardíaco. De allí, las recomendaciones dadas durante el Seminario Consulmed, que bajo el lema "El odontólogo ante los nuevos desafíos", se recientemente en Buenos Aires.

Urgencias más frecuentes
"Entre las urgencias más frecuentes a las que un odontólogo podría llegar a enfrentarse, se encuentra la angina de pecho, las crisis hipertensivas, el accidente cerebrovascular y el edema agudo de pulmón", afirmó el Marcelo Elías, de la Fundación Cardiológica Argentina. Al respecto, describió los resultados de un estudio realizado en Estocolmo, Suecia, que muestran claramente la relación entre las enfermedades periodontales (aquellas que afectan a las encías y la estructura de soporte de los dientes) y la mortalidad por eventos cardiovasculares. Y dio una explicación comprobada científicamente: durante la consulta odontológica, los niveles de adrenalina se elevan entre 20 y 40 veces.
Por lo expuesto, surge la necesidad de capacitar al odontólogo para que esté particularmente alerta ante cualquier signo que pueda ser interpretado como una descompensación cardiológica. En primer lugar, dado que el estrés fisiológico y psicológico durante el tratamiento periodontal puede alterar significativamente la estabilidad hemodinámica, sugirió aplicar un protocolo para reducirlo en los pacientes comprometidos. Además, destacó la importancia del interrogatorio previo para saber si el paciente ha padecido un soplo cardíaco, fiebre reumática, si tiene colocada alguna prótesis en el corazón o en algún vaso sanguíneo, si ha sufrido de endocarditis infecciosa y qué medicamentos toma regularmente.

Minimizar la alteración
Según Carina Genna, lo importante es minimizar cualquier alteración hemodinámica durante el tratamiento. Para ello, hay que reducir el estrés, es necesario mantener la presión arterial y el ritmo cardíaco. Aconsejó citas cortas, por la mañana temprano, cuando el paciente está descansado. Asimismo, indicó el uso de una anestesia local profunda para minimizar el disconfort; sedar al paciente muy ansioso y una analgesia posoperatoria excelente, "ya que el dolor puede desencadenar angina de pecho o insuficiencia cardíaca".

Uso de anestésicos
Genna admitió que el uso de anestésicos es un tema controvertido cuando hay una enfermedad cardiovascular. Pero dijo que "hay que tener en cuenta que el estrés que genera el dolor produce una descarga de catecolamina mucho más importante que la que puede producir un anestésico local".
Para el caso de los pacientes con compromiso cardiovascular severo, que sufren anginas de pecho estables y están medicados con tabletas de nitritos, aconsejó que es conveniente recomendarles que las lleven al consultorio. Asimismo, sugirió acortar las citas, administrar pequeñas cantidades de vaso-constrictores en las anestesias locales y hasta una cánula nasal con oxígeno intra-operatorio.

Importancia del oxígeno
"El oxígeno baja estos episodios, los evita", dijo. Para los pacientes con angina inestable o prinzmetal, o los que han sufrido infarto agudo de miocardio y no han pasado seis meses (período de las mayores complicaciones), si no se puede evitar la intervención odontológica porque se trata de una emergencia, recomendó agentes ansiolíticos pre e intra operatorios y monitorizar el estado hemodinámico del paciente y la saturación de oxígeno antes y durante el tratamiento.
La endocarditis infecciosa fue analizada en toda su dimensión. Se trata de una infección de las válvulas cardíacas, del endocardio (la membrana que tapiza la cara interna de las cavidades del corazón) o de los grandes vasos.

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