Sexualidad y embarazo

La gestación suele presentar aspectos discordantes con el sexo. El cambio del cuerpo en la mujer, la responsabilidad del futuro integrante familiar o la incomodidad en el acto sexual, puede afectar el deseo tanto en el hombre como en la mujer

22 Octubre 2003
Cuando una mujer está embarazada suelen producirse en la pareja algunos cambios que terminan afectando las relaciones. Por lo general esto sucede por falta de información o bien porque no están preparados para enfrentar el cambio. Entonces, suele lesionarse un área muy vulnerable de la pareja: la sexualidad. La salud sexual antes del embarazo, el diálogo entre los cónyuges y, especialmente, el grado de información sobre los cambios normales que suceden en la gestación determinará la predisposición a padecer o no trastornos sexuales durante el embarazo.

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Durante el transcurso del embarazo se producen en la pareja múltiple y profundos cambios que pueden afectar de un modo u otro la relación. En muchos casos, por no estar bien informados sobre el tema y preparados para enfrentarlo, los cambios suelen lesionar un área muy vulnerable de la pareja: la sexualidad.
"Pueden aparecer trastornos disfuncionales sexuales transitorios o definitivos tanto en el varón como en la mujer", explicó la doctora Olga Marega, especialista jerarquizada en Obstetricia-Ginecología y Sexóloga clínica en el denominado Consultorios Privados del Sol como así también cumple función de docente en la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, ambos ubicados en la ciudad de Tandil.
"Cuando el problema no es identificado y, principalmente, tratado a tiempo, suele perpetuarse y tornarse definitivo, aún después de finalizado el embarazo". La mayoría de los casos que se torna permanente una disfunción sexual es por la llegada del nuevo huésped al hogar. "La falta de intimidad, la demanda de atención especialmente materna, la falta de tiempo, la redistribución de los roles en otras tareas generalmente domésticas, poco a poco disminuyen el interés por resolver el problema que se presentó", comenta la Dra. Marega.

Problemas frecuentes
Algunas de las disfunciones más frecuentes pueden ser:
Disminución o falta de deseo sexual en ambos.
Anorgasmia en la mujer, aunque hay madres que tienen la posibilidad de experimentar su primer orgasmo durante el segundo trimestre del embarazo debido a la importante congestión pelviana propia de la gestación.
Dificultad eréctil y eyaculación precoz en el varón.

Historias personales
"La historia sexual de cada pareja, el grado de conformidad y satisfacción que cada uno tiene con su propia sexualidad, la salud sexual previa al embarazo, la fluidez de comunicación que tienen los cónyuges y, especialmente, el grado de información que posean sobre los cambios normales que suceden en la gestación, determinarán la predisposición a padecer o no trastornos sexuales durante el embarazo", señala la obstetra. Dentro de la diversidad y complejidad de cambios que sufren los futuros padres, existen algunos que son frecuentes como generadores de dificultades sexuales.
"Con la llegada del nuevo hijo cada miembro experimenta su propio cambio, de acuerdo al significado que subjetivamente le otorguen a la maternidad y paternidad que se aproxima ?indica la especialista-. Además de los cambios psicológicos de cada uno habría que considerar los que ellos experimentan como pareja tras la incorporación del hijo en su vida y, sobre todo, con el sentimiento de exclusión que se pueden generar en el varón".
El cuerpo de la mujer que cursa un embarazo sufre profundos cambios fisiológicos que generan importantes modificaciones en el físico, más allá del aumento del contorno abdominal. Poco a poco y a medida que crece el feto dentro del vientre materno, las formas curvilíneas se perderán. Muchas veces aparecen várices, edemas y estrías que, aunque suelen considerarse normales y pasajeras, no son recibidas con gusto.

Jamás se debe olvidar la seducción
"Para algunas mamás y también para algunos papás, la transformación del cuerpo puede provocar una alteración desfavorable en la imagen corporal erótica de la mujer -dice la doctora Olga Marega-. Ella no podría sentirse seductora y sensual para abordar una relación sexual. O, el hombre podría no sentirse motivado por un cuerpo que ha perdido sus cualidades eróticas".
Es muy importante para la mujer conservar, durante su estado de gravidez, su capacidad erótica y orgásmica.
"El erotismo contribuye a mejorar su autoestima y la armonía conyugal. El orgasmo, por su parte, ayuda a mantener la elasticidad y la flexibilidad de los músculos pélvicos, tan necesarios para el parto", declara Marega.
"Me parece adecuado recordar que sexualidad no es sólo genitalidad. Cuando una pareja desea compartir sentimientos de intimidad y amor no necesita tener una relación sexual. Hay distintas alternativas para compartir un momento agradable a través de los masajes, caricias y mimos que pueden ser importantes fuentes de placer sensual e intimidad, tanto durante el embarazo como fuera de él".

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