15 Octubre 2003 Seguir en 

La celulitis es un problema común en la mayoría de las mujeres sin importar la edad. Si bien se asocia con los problemas de sobrepeso, es sabido que las mujeres delgadas también la padecen.
La forma más común de definir la celulitis es llamarla "piel de naranja" ya que le da a la piel ese aspecto rugoso y poceado que tienen las cáscaras de estos frutos.
Se trata de una dolencia que afecta fundamentalmente a las mujeres, sin discriminar altura, peso o edad, ya que está directamente ligada a los cambios hormonales que experimenta la mujer todos los meses. En su formación participan las hormonas productoras de grasas y el porcentaje mayor de lípidos por masa muscular que caracteriza al cuerpo de una mujer.
Los frecuentes cambios hormonales no son el único factor en la aparición de la celulitis. El sedentarismo, la retención de líquidos, el alcohol, el cigarrillo, una dieta desequilibrada y rica en grasas, sumados a factores hereditarios desencadenan esta enfermedad.
Una normal circulación sanguínea hace que las fibras de colágeno y elastina permanezcan intactas. La "piel de naranja" es provocada por el crecimiento de los lóbulos de grasa y la alteración circulatoria.
Es importante tener presente que esta patología tiene una enorme oferta de posibilidades de tratamiento. Muchos de ellos, incluso, se califican de "definitivos". Pero, más allá de la cantidad de propuestas, un tratamiento correcto anticelulítico debe iniciarse con la seguridad que la mujer ha comprendido que la celulitis es una enfermedad crónica y que aunque se solucione momentáneamente, siempre tenderá a volver a producirse.
Lo más importante del tratamiento es la constancia, sin olvidar que las terapias de mantenimiento son tan importantes o más que los utilizados para vencerla al comienzo.
Alimentación: debe ser bien equilibrada, con abundantes frutas, hortalizas y verduras que aseguren un aporte de vitaminas y minerales suficiente para el organismo. Se recomienda intentar que sea rica en proteínas, disminuida de hidratos y, por supuesto, pobre en grasas. Es muy importante es mantener un balance hídrico adecuado, por lo que siempre es conveniente tomar un litro y medio al día de agua, repartido a lo largo del día.
Ejercicio físico: actividad moderada y sobre todo continua (aerobic, ciclismo, natación, etc.).
Fisioterapia: Existen varias técnicas que se pueden utilizar solas o combinadas entre sí. Todas ellas tienen su beneficio si se utilizan los servicios de auténticos profesionales, y son de gran ayuda en el contexto global del tratamiento anticelulítico.
Fitoterapia: los productos realizados para tratar la celulitis incluyen diferentes extractos fitoterápicos en sus fórmulas.
Se usan varias terapias combinadas
Los extractos de Ruscus, Hamamelis, Mirtilo, Meliloto, Rutina, Castaño de Indias, Ginkgo Biloba, entre otros, actúan sobre la permeabilidad capilar, aumentando el tono de la pared vascular y reactivando el retorno venoso.
La Vitamina E actúa como antioxidante y sobre el daño de las estructuras y funciones celulares. El Fucus, Tepezcohuite, Centella Asiática, Castaño de Indias, Ciprés, Cafeína, Hamamelis, actúan sobre el resto de los componentes fisiopatológicos generadores de la celulitis y además mejoran el aspecto y la textura de la piel.
Son de elección las fórmulas que conjugan principios activos para tratar los tres componentes involucrados en el desarrollo de la celulitis: microcirculación, tejidos adiposo y tejido colectivo; actualmente existen comprimidos que combinan Centella Asiática, Ginkgo Biloba, Fucus y Vitamina E. De no hallarse fórmulas completas debe intentarse la sumatoria de productos.
Hay tratamientos tópicos (cremas, geles, lociones) que actúan de afuera hacia adentro y orales (comprimidos, cápsulas) que actúan de adentro hacia afuera, siendo adecuado su complemento al iniciar el tratamiento.
Cirugía: las técnicas más usadas en el remodelaje corporal, en la celulitis y en las adiposidades localizadas son la liposucción y la liposucción ultrasónica. Ambas consisten básicamente en lo mismo, introducir una cánula, simple o acoplada a una aparato de ultrasonidos que rompe las células grasas, con una mínima incisión y aspira las masas grasas.
Conclusión: no existe un tratamiento intensivo anticelulítico, pero sí existe un conjunto de tratamientos efectivos. El tratamiento es una serie de acciones a tomar en forma escalonada: dieta + ejercicio + fitoterapia, luego fisioterapia, etcétera.
Tan importante como un tratamiento bien planteado de inicio, es otro de mantenimiento con dosis que aseguren que lo conseguido no vuelva a reaparecer. Un cambio en el planteamiento del estilo de vida es necesario para evitar que esta desagradable enfermedad siga avanzando.
La forma más común de definir la celulitis es llamarla "piel de naranja" ya que le da a la piel ese aspecto rugoso y poceado que tienen las cáscaras de estos frutos.
Se trata de una dolencia que afecta fundamentalmente a las mujeres, sin discriminar altura, peso o edad, ya que está directamente ligada a los cambios hormonales que experimenta la mujer todos los meses. En su formación participan las hormonas productoras de grasas y el porcentaje mayor de lípidos por masa muscular que caracteriza al cuerpo de una mujer.
Los frecuentes cambios hormonales no son el único factor en la aparición de la celulitis. El sedentarismo, la retención de líquidos, el alcohol, el cigarrillo, una dieta desequilibrada y rica en grasas, sumados a factores hereditarios desencadenan esta enfermedad.
Una normal circulación sanguínea hace que las fibras de colágeno y elastina permanezcan intactas. La "piel de naranja" es provocada por el crecimiento de los lóbulos de grasa y la alteración circulatoria.
Es importante tener presente que esta patología tiene una enorme oferta de posibilidades de tratamiento. Muchos de ellos, incluso, se califican de "definitivos". Pero, más allá de la cantidad de propuestas, un tratamiento correcto anticelulítico debe iniciarse con la seguridad que la mujer ha comprendido que la celulitis es una enfermedad crónica y que aunque se solucione momentáneamente, siempre tenderá a volver a producirse.
Lo más importante del tratamiento es la constancia, sin olvidar que las terapias de mantenimiento son tan importantes o más que los utilizados para vencerla al comienzo.
Alimentación: debe ser bien equilibrada, con abundantes frutas, hortalizas y verduras que aseguren un aporte de vitaminas y minerales suficiente para el organismo. Se recomienda intentar que sea rica en proteínas, disminuida de hidratos y, por supuesto, pobre en grasas. Es muy importante es mantener un balance hídrico adecuado, por lo que siempre es conveniente tomar un litro y medio al día de agua, repartido a lo largo del día.
Ejercicio físico: actividad moderada y sobre todo continua (aerobic, ciclismo, natación, etc.).
Fisioterapia: Existen varias técnicas que se pueden utilizar solas o combinadas entre sí. Todas ellas tienen su beneficio si se utilizan los servicios de auténticos profesionales, y son de gran ayuda en el contexto global del tratamiento anticelulítico.
Fitoterapia: los productos realizados para tratar la celulitis incluyen diferentes extractos fitoterápicos en sus fórmulas.
Se usan varias terapias combinadas
Los extractos de Ruscus, Hamamelis, Mirtilo, Meliloto, Rutina, Castaño de Indias, Ginkgo Biloba, entre otros, actúan sobre la permeabilidad capilar, aumentando el tono de la pared vascular y reactivando el retorno venoso.
La Vitamina E actúa como antioxidante y sobre el daño de las estructuras y funciones celulares. El Fucus, Tepezcohuite, Centella Asiática, Castaño de Indias, Ciprés, Cafeína, Hamamelis, actúan sobre el resto de los componentes fisiopatológicos generadores de la celulitis y además mejoran el aspecto y la textura de la piel.
Son de elección las fórmulas que conjugan principios activos para tratar los tres componentes involucrados en el desarrollo de la celulitis: microcirculación, tejidos adiposo y tejido colectivo; actualmente existen comprimidos que combinan Centella Asiática, Ginkgo Biloba, Fucus y Vitamina E. De no hallarse fórmulas completas debe intentarse la sumatoria de productos.
Hay tratamientos tópicos (cremas, geles, lociones) que actúan de afuera hacia adentro y orales (comprimidos, cápsulas) que actúan de adentro hacia afuera, siendo adecuado su complemento al iniciar el tratamiento.
Cirugía: las técnicas más usadas en el remodelaje corporal, en la celulitis y en las adiposidades localizadas son la liposucción y la liposucción ultrasónica. Ambas consisten básicamente en lo mismo, introducir una cánula, simple o acoplada a una aparato de ultrasonidos que rompe las células grasas, con una mínima incisión y aspira las masas grasas.
Conclusión: no existe un tratamiento intensivo anticelulítico, pero sí existe un conjunto de tratamientos efectivos. El tratamiento es una serie de acciones a tomar en forma escalonada: dieta + ejercicio + fitoterapia, luego fisioterapia, etcétera.
Tan importante como un tratamiento bien planteado de inicio, es otro de mantenimiento con dosis que aseguren que lo conseguido no vuelva a reaparecer. Un cambio en el planteamiento del estilo de vida es necesario para evitar que esta desagradable enfermedad siga avanzando.
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