Hay menos de un millón de planes Jefes de Hogar

El programa asistencial nació como consecuencia de la última crisis nacional y queda casi la mitad de los empadronados hace cinco años.

15 Abril 2007
La recuperación del mercado de trabajo, luego de cuatro años consecutivos de crecimiento económico en la Argentina, y la reconversión de programas sociales fueron dos de los variables que intervinieron en el descenso del número de beneficiarios el Plan Jefas y Jefes de Hogar desocupados a menos de un millón de beneficiarios, por primera vez desde su creación, a mediados de 2002.
De acuerdo con la última liquidación de subsidios, en el país quedan 999.485 beneficiarios (cifra similar a la cantidad de desocupados existentes hasta fines de 2006 en los 31 aglomerados urbanos del país), casi la mitad de los programas otorgados en mayo de 2003, cuando el Ministerio de Trabajo de la Nación registró en el padrón a casi dos millones de personas.
El plan Jefes de Hogar fue creado el 3 de abril de 2002, en el marco de la emergencia socioeconómica generada por la devaluación y como un intento de mitigar los crecientes índices de pobreza. Se trató de una de las recomendaciones efectuadas por la Mesa de Diálogo Argentino, integrada por miembros de distintos sectores sociales; posteriormente, el entonces presidente Eduardo Duhalde lo puso en vigencia mediante el decreto 565/2002. Desde entonces se otorga un subsidio mensual de $ 150 a los jefes de hogar mayores de 18 años y a las personas que superan los 60 años y que no hayan podido acceder a un beneficio previsional.
Con la recuperación de la economía, el Gobierno propició una serie de incentivos con el fin de reinsertar a la mayor parte de los beneficiarios al mercado laboral (Seguro de Capacitación y Empleo o planes provinciales) o bien transferirlo a otros programas, como el Familias para la Inclusión Social en el caso de las mujeres con familia numerosa. "Una parte importante de las personas que cobraban los planes logró reinsertarse al mercado de trabajo. Son aquellos que, con la crisis, habían perdido sus empleos en la construcción", dijo a LA GACETA Ernesto Kritz, director de la Sociedad de Estudios Laborales (SEL). No obstante, consideró que los que aún perciben el subsidio son los que tienen menos condiciones de empleabilidad. "Es el núcleo duro de la desocupación", definió.
A su vez, el presidente del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), Osvaldo Giordano, manifestó que los planes sociales no desaparecerán mientras el país tenga elevadas tasas de pobreza. Según datos del Indec, en el país hay 6,4 millones de personas en esas condiciones. "No hay dudas de que es necesaria una política asistencial masiva, pero no es absurdo pensar en un programa de transferencia condicionada, como los que aplican Brasil, Chile o México", señaló Giordano. Según el titular de Idesa, ese tipo de planes obliga a las familias, como contraprestación del subsidio, a focalizar la educación y la atención sanitaria en los hijos para que estos tengan más perspectivas de abandonar la pobreza. "Con tanta plata que maneja el Gobierno es posible aplicar, a mediano plazo, ese plan de transferencia, que no sería mayor que lo que gasta el Estado en asistencia social", apuntó.
La vigencia del plan Jefes de Hogar fue prorrogada -por quinta vez consecutiva- hasta el 31 de diciembre. Desde el Banco Mundial, que financia el programa, estiman que 2008 podría ser el último año del plan, por la reconversión integral de ayudas sociales y por la inclusión de más desocupados al mercado de trabajo.

En Tucumán hay 34.011 subsidios
El plan Jefes y Jefas de Hogar fue, en algún momento, cuestionado por el uso político que se le dio en épocas electorales o bien porque los subsidios eran cobrados por personas que no cumplían los requisitos legales. En Tucumán quedan 34.011 beneficiarios, muy lejos de los 85.334 subsidios abonados en mayo de 2003, según las cifras oficiales.


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