10 Abril 2007 Seguir en 
El mercado laboral es un universo en el que conviven, como en todos los órdenes de la vida, personas apasionadas por lo que hacen y otras que creen que el trabajo es un mero sacrificio, que sólo les permite sobrevivir. El clima interno de cualquier empresa despierta o alimenta esas sensaciones. Un sueldo justo, un buen trato, tolerancia frente a los errores y hasta el trabajo en equipo pueden hacer que un trabajador modifique sus conductas frente al empleo con que cuenta.
¿Cómo hacer que un trabajo deje de ser un puesto de supervivencia para convertirlo en otro de trascendencia? Más allá de la antigüedad laboral del trabajador, todos los días puede experimentar un proceso de reconversión de su tarea para modificar la conducta.
Según María Graciela Chamut, esto puede ser posible "si es que la persona potencia un sentimiento de utilidad individual y social, como una actitud de servicio". La especialista en Recursos Humanos puntualiza: "no hay trabajo, por más humilde que sea, que no pueda ser transformado profesionalmente".
En una charla con LA GACETA, la consultora remarca que el clima de trabajo puede ser mejorado constantemente, en una suerte de sinergia entre lo que quiere el empleado y lo que reclama el empleador. Así, según la experta, existen dos aspectos para potenciar en esta interrelación laboral:
La confianza, que debe ser alimentada con el aporte entre colegas, incluyendo a los cargos de dirección (jerárquicos).
El buen trato -entre pares y con los superiores- contribuye a modificar conductas en el personal de toda organización.
El mercado de trabajo necesita de personas apasionadas por sus tareas, oficios o profesiones.
"En esa búsqueda por lo nuevo, muchas veces las personas no encuentran el botón o el resorte que les permita despegar hacia una mayor producción o hacia la creatividad, dos elementos muy demandados en el mercado", señala la también especialista Ana María Gueli Enriquez.
Talento y capacidad
Otra de las claves para modificar la conducta laboral es la transmutación del empleo en una vocación, que no está sólo relacionado con la satisfacción económica que le puede brindar un sueldo. "Todo dependerá de la actitud y de la predisposición que cada empleado le ponga a su trabajo", indica el especialista en Recursos Humanos, José Blunda.
Desarrollar los elementos que permitan que un trabajo deje de ser un sacrificio para convertirse en algo trascendente está al alcance de todos, dice Blunda. "Pueden potenciarse los talentos, que constituye la virtud natural del empleado, o las capacidades, que tienen que ver con la disciplina y la responsabilidad que una persona puede tener frente a la tarea cotidiana en su trabajo", acota.
El cambio de conducta laboral requiere, además, una especial atención en las empresas.
"Estas organizaciones no sólo deben analizar los costos o los indicadores de productividad, sino también motivar a su personal para conseguir metas", asegura Blunda.
"La política de reconocimiento es clave para que los empleados desarrollen sus valores y sus habilidades", completa el especialista. Es lo que los norteamericanos llaman, comúnmente, "un buen lugar para trabajar", acota Chamut.
¿Cómo amar el empleo que odia? Ese es el interrogante que se formulan muchos trabajadores desencantados con su tarea diaria. La socióloga (Universidad Católica Argentina), Cristina Mejías, brinda siete estrategias de supervivencia en la oficina, en un artículo difundido por www.cristinamejias.com.
Dejar de mirar constantemente el reloj. Puede convertir al trabajador en un esclavo del tiempo. El desafío es descubrir formas de participación, mejorando el nivel de trabajo; el aburrimiento embrutece. La clave está en pensar en forma cualitativa y no cuantitativa.
Saber aceptar un cumplido. Siempre es bueno saber que los demás nos aprecian, tanto individual como laboralmente. Lamentablemente, los elogios tienden a ser escasos y las críticas son cada vez mayores. Los ejecutivos deben elogiar el trabajo de sus subordinados, aunque no planeen aumentos de sueldos; pero también los empleados deben aprender a aceptar esos cumplidos como lo que son: una muestra de aprecio.
Felicitarse. Es cierto que los colegas y los jefes pueden ser competitivos, y algunos clientes pueden llegar a colmar su paciencia. Pero aunque ellos no le entreguen nunca una medalla o un diploma, usted aún puede sentirse bien si reconoce y aprecia sus propios logros y puntos fuertes. Es un ejercicio de sana autocrítica y no pasa por sentirse el centro del universo.
Tomar las criticas como son. El hecho de que alguien le diga que usted trabaja mal no significa que usted sea un/a idiota. Significa que a alguien no le cae bien. Las cosas hay que tomarlas como de quien vienen. Intente, en lo posible, reencauzar la controversia hacia carriles más neutrales y profesionales.
Construir relaciones positivas. No se trata sólo de limar asperezas con los enemigos. También significa crear alianzas con aquellas personas que pueden ayudarnos. Puede mejorar sus técnicas de comunicación, intercambiar tareas, estar predispuesto a nuevos desafíos para compartir metas con otros colegas y colaborar con quienes tengan "sobrecarga de trabajo". Esté atento a pequeñas maneras de fomentar la colaboración y no los conflictos. No guarde rencores.
Tomar la política como un desafío. La frase "política de la oficina" tiene connotaciones desagradables; es mejor olvidarla. Dado que es mejor para usted llevarse bien con sus colegas, ¿por qué no llamarla "entendimiento social"? Empiece a considerar la política como un desafío de desarrollo de la convivencia con personas difíciles.
Decirle no al odio. No es una emoción productiva. Empaña la visión, distorsiona el juicio y conduce al resentimiento. El odio mata el espíritu y paraliza con amargura a la persona que lo siente.
¿Cómo hacer que un trabajo deje de ser un puesto de supervivencia para convertirlo en otro de trascendencia? Más allá de la antigüedad laboral del trabajador, todos los días puede experimentar un proceso de reconversión de su tarea para modificar la conducta.
Según María Graciela Chamut, esto puede ser posible "si es que la persona potencia un sentimiento de utilidad individual y social, como una actitud de servicio". La especialista en Recursos Humanos puntualiza: "no hay trabajo, por más humilde que sea, que no pueda ser transformado profesionalmente".
En una charla con LA GACETA, la consultora remarca que el clima de trabajo puede ser mejorado constantemente, en una suerte de sinergia entre lo que quiere el empleado y lo que reclama el empleador. Así, según la experta, existen dos aspectos para potenciar en esta interrelación laboral:
La confianza, que debe ser alimentada con el aporte entre colegas, incluyendo a los cargos de dirección (jerárquicos).
El buen trato -entre pares y con los superiores- contribuye a modificar conductas en el personal de toda organización.
El mercado de trabajo necesita de personas apasionadas por sus tareas, oficios o profesiones.
"En esa búsqueda por lo nuevo, muchas veces las personas no encuentran el botón o el resorte que les permita despegar hacia una mayor producción o hacia la creatividad, dos elementos muy demandados en el mercado", señala la también especialista Ana María Gueli Enriquez.
Talento y capacidad
Otra de las claves para modificar la conducta laboral es la transmutación del empleo en una vocación, que no está sólo relacionado con la satisfacción económica que le puede brindar un sueldo. "Todo dependerá de la actitud y de la predisposición que cada empleado le ponga a su trabajo", indica el especialista en Recursos Humanos, José Blunda.
Desarrollar los elementos que permitan que un trabajo deje de ser un sacrificio para convertirse en algo trascendente está al alcance de todos, dice Blunda. "Pueden potenciarse los talentos, que constituye la virtud natural del empleado, o las capacidades, que tienen que ver con la disciplina y la responsabilidad que una persona puede tener frente a la tarea cotidiana en su trabajo", acota.
El cambio de conducta laboral requiere, además, una especial atención en las empresas.
"Estas organizaciones no sólo deben analizar los costos o los indicadores de productividad, sino también motivar a su personal para conseguir metas", asegura Blunda.
"La política de reconocimiento es clave para que los empleados desarrollen sus valores y sus habilidades", completa el especialista. Es lo que los norteamericanos llaman, comúnmente, "un buen lugar para trabajar", acota Chamut.
ESTRATEGIAS PARA SOBREVIVIR
¿Cómo amar el empleo que odia? Ese es el interrogante que se formulan muchos trabajadores desencantados con su tarea diaria. La socióloga (Universidad Católica Argentina), Cristina Mejías, brinda siete estrategias de supervivencia en la oficina, en un artículo difundido por www.cristinamejias.com.
Dejar de mirar constantemente el reloj. Puede convertir al trabajador en un esclavo del tiempo. El desafío es descubrir formas de participación, mejorando el nivel de trabajo; el aburrimiento embrutece. La clave está en pensar en forma cualitativa y no cuantitativa.
Saber aceptar un cumplido. Siempre es bueno saber que los demás nos aprecian, tanto individual como laboralmente. Lamentablemente, los elogios tienden a ser escasos y las críticas son cada vez mayores. Los ejecutivos deben elogiar el trabajo de sus subordinados, aunque no planeen aumentos de sueldos; pero también los empleados deben aprender a aceptar esos cumplidos como lo que son: una muestra de aprecio.
Felicitarse. Es cierto que los colegas y los jefes pueden ser competitivos, y algunos clientes pueden llegar a colmar su paciencia. Pero aunque ellos no le entreguen nunca una medalla o un diploma, usted aún puede sentirse bien si reconoce y aprecia sus propios logros y puntos fuertes. Es un ejercicio de sana autocrítica y no pasa por sentirse el centro del universo.
Tomar las criticas como son. El hecho de que alguien le diga que usted trabaja mal no significa que usted sea un/a idiota. Significa que a alguien no le cae bien. Las cosas hay que tomarlas como de quien vienen. Intente, en lo posible, reencauzar la controversia hacia carriles más neutrales y profesionales.
Construir relaciones positivas. No se trata sólo de limar asperezas con los enemigos. También significa crear alianzas con aquellas personas que pueden ayudarnos. Puede mejorar sus técnicas de comunicación, intercambiar tareas, estar predispuesto a nuevos desafíos para compartir metas con otros colegas y colaborar con quienes tengan "sobrecarga de trabajo". Esté atento a pequeñas maneras de fomentar la colaboración y no los conflictos. No guarde rencores.
Tomar la política como un desafío. La frase "política de la oficina" tiene connotaciones desagradables; es mejor olvidarla. Dado que es mejor para usted llevarse bien con sus colegas, ¿por qué no llamarla "entendimiento social"? Empiece a considerar la política como un desafío de desarrollo de la convivencia con personas difíciles.
Decirle no al odio. No es una emoción productiva. Empaña la visión, distorsiona el juicio y conduce al resentimiento. El odio mata el espíritu y paraliza con amargura a la persona que lo siente.
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