Para los pobres, la inflación fue cuatro veces superior al promedio general
Los analistas vislumbran el fin de los acuerdos y hablan de un sinceramiento de precios, con mayor consumo. Economistas consultados por LA GACETA dicen que fracasaron los controles y que se está despertando una inflación reprimida.
05 Abril 2007 Seguir en 
A los pobres y a los indigentes les resultará más difícil abandonar esa condición social si el precio de los alimentos que componen la canasta básica sigue registrando las subas observadas en el primer trimestre del año. El costo de la canasta alimentaria se incrementó en marzo en un 3,6%, cuatro veces más que el índice general de precios al consumidor (IPC), que alcanzó al 0,8%. Se trata del mayor aumento de la canasta que marca el límite de la indigencia (un mínimo de ingresos mensuales de $ 444,11 para una familia tipo) desde que el país devaluó su moneda, a mediados de 2002.
Sorpresivamente, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) difundió ayer el IPC del Gran Buenos Aires -el que el Gobierno nacional toma de referencia para la economía del país-, ya que debía hacerlo el lunes. El Gobierno no podrá evitar que el martes los empleados del organismo efectúen un paro, denunciando manipulación oficial en la confección de los indicadores. La mayoría de los expertos consultados por LA GACETA consideró ayer que, mes a mes, se va evidenciando un sinceramiento en los precios que incide con mayor fuerza en los alimentos básicos.
“Se está viendo un sinceramiento del mercado: la gente no cree en los acuerdos de precios y aparece una inflación reprimida”, indicó Oscar Liberman, presidente de la Fundación Mercado. El economista insistió en que los acuerdos están nítidamente alejados de la realidad, a partir del golpe que el consumidor siente en su bolsillo. En igual sentido se expresó el investigador jefe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), Jorge Colina. “El aumento en alimentos por sobre el promedio, desde enero, es un claro síntoma de realineamiento de precios de 2006”, dijo. Según Colina, al Gobierno le resultará más difícil manejar los aumentos en el valor de alimentos que hacerlo con el turismo o las cuotas de las prepagas.
El titular de la consultora Exante, Aldo Abram, indicó que claramente se observa una mayor presión inflacionaria que la existente a fines de 2006. “Y esto se debe a una mayor expansión monetaria, aunque a lo largo del año el Banco Central irá moderando ese ritmo”, justificó.
Si bien considera que todos los meses el Gobierno peleará para que la inflación sea inferior al 1%, el economista Orlando Ferreres atribuyó el aumento del precio de los alimentos a un mayor consumo y a subas del precio externo. “Con menos desempleados y más jubilados (cerca de 1,5 millón) en el país, creció con fuerza la demanda de alimentos, que es donde va a parar la mayor parte de sus ingresos”, indicó.
Sorpresivamente, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) difundió ayer el IPC del Gran Buenos Aires -el que el Gobierno nacional toma de referencia para la economía del país-, ya que debía hacerlo el lunes. El Gobierno no podrá evitar que el martes los empleados del organismo efectúen un paro, denunciando manipulación oficial en la confección de los indicadores. La mayoría de los expertos consultados por LA GACETA consideró ayer que, mes a mes, se va evidenciando un sinceramiento en los precios que incide con mayor fuerza en los alimentos básicos.
“Se está viendo un sinceramiento del mercado: la gente no cree en los acuerdos de precios y aparece una inflación reprimida”, indicó Oscar Liberman, presidente de la Fundación Mercado. El economista insistió en que los acuerdos están nítidamente alejados de la realidad, a partir del golpe que el consumidor siente en su bolsillo. En igual sentido se expresó el investigador jefe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), Jorge Colina. “El aumento en alimentos por sobre el promedio, desde enero, es un claro síntoma de realineamiento de precios de 2006”, dijo. Según Colina, al Gobierno le resultará más difícil manejar los aumentos en el valor de alimentos que hacerlo con el turismo o las cuotas de las prepagas.
El titular de la consultora Exante, Aldo Abram, indicó que claramente se observa una mayor presión inflacionaria que la existente a fines de 2006. “Y esto se debe a una mayor expansión monetaria, aunque a lo largo del año el Banco Central irá moderando ese ritmo”, justificó.
Si bien considera que todos los meses el Gobierno peleará para que la inflación sea inferior al 1%, el economista Orlando Ferreres atribuyó el aumento del precio de los alimentos a un mayor consumo y a subas del precio externo. “Con menos desempleados y más jubilados (cerca de 1,5 millón) en el país, creció con fuerza la demanda de alimentos, que es donde va a parar la mayor parte de sus ingresos”, indicó.
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