Detectar fortalezas, clave del éxito empresario

Los responsables de una empresa o institución deben conocer los factores internos y externos que ayuden a descubrir oportunidades y amenazas.

PREVISOR. El responsable de una organización debe tener el control de las situaciones internas, pero también debe saber cómo manejar la externalidad. ARCHIVO LA GACETA
PREVISOR. El responsable de una organización debe tener el control de las situaciones internas, pero también debe saber cómo manejar la externalidad. ARCHIVO LA GACETA
20 Marzo 2007
Fórmulas mágicas para que una organización tenga éxito no existen. Pero los responsables de una empresa o institución pueden determinar la mejor manera para detectar las oportunidades y enfrentar las amenazas del contexto que rodea a la organización.
“En el ámbito empresarial, habitualmente nos encontramos con personajes, especie de ‘gurúes’, que nos suelen indicar la fórmula que conduce a las organizaciones, indefectiblemente, al éxito. De ahí que una amplia gama de bibliografía nos suele indicar: ‘cómo ser la empresa número uno’; ‘sea siempre el mejor’, ‘como ser líder en cuestión de segundos’, etcétera”, señala el especialista laboral Leonardo Gargiulo.
El experto dice que la razón, en estos casos, debería servir para determinar que dichas fórmulas carecen de valor sustentable. Los motivos que llevan a considerar dicha carencia están dados por varias razones, entre las cuales, y como principales, Gargiulo destaca las siguientes:

• Recursos de la organización: cada organización cuenta con una gama de recursos propios (capital, mano de obra, tierra, conocimiento), distintos de los que cualquier otra organización tiene en el mercado, lo que marca una diferencia trascendental. La realidad indica, entonces, que la mayoría de las organizaciones trabaja y aplica las herramientas, en función de los recursos de que disponen.

• Cultura organizacional: es la forma de proceder de los integrantes de la organización. Es decir, el sistema de valores que establece la forma de comportarse dentro del ámbito de la organización. Podemos inferir que cada organización tiene sus propios valores, los cuales están fundados por los principios, normas y códigos impartidos por los referentes de la organización. A raíz de ello, se puede determinar que el comportamiento de cada organización, ante una determinada situación, jamás podrá asemejarse.

• Fuerzas externas que inciden en la organización (macroambiente): se entiende por fuerzas externas a aquellos factores del marco general que no pueden ser controlados por la organización, pero que, de todas maneras, influyen en el marco de actividad dentro del cual esta actúa. Algunos de los factores a considerar son: leyes, tecnologías, políticas, cuestiones demográficas, cuestiones ecológicas, etcétera. Por ende, es de considerar que en cada mercado existen factores con más relevancia que en otros. En definitiva, no todos los mercados son afectados por los mismos factores externos.

• Contexto específico de la organización (microambiente): son las variables propias de la actividad dentro de la cual está inmersa la organización. Esta interactúa directamente con ellas, pudiendo ejercer un control más estricto sobre las variables. Los principales actores de este contexto son los proveedores, los competidores, los clientes, organismos gubernamentales específicos (como ser, por ejemplo, un ente regulador). Es decir, cada organización tiene su propio contexto específico, lo que determina que no todas las herramientas y acciones podrán ser aplicadas con los mismos resultados en todas las organizaciones.

• Estructura: cada organización cuenta con un marco formal que le permite llevar a cabo sus actividades de manera habitual. A través de él, se determina la anatomía de la organización, y se destacan las áreas intervinientes en el proceso. Dicho marco formal irá de la mano de los recursos y capacidades que posee cada organización en particular. Lo que implica que cada organización tiene su propio medio (su propia estructura) para llegar a un determinado fin (objetivo de la organización -que puede ser o no, común a todos en el mercado-).

Sistema único
“Marcados los principales (aunque, no únicos) puntos de divergencia entre las organizaciones, podemos comenzar a inferir que cada organización conforma un sistema particular, único”, precisa Gargiulo. Este sistema cuenta con contextos, situaciones, estructuras, capital humano (intelectual), recursos y formas de gestionarlos, propios, que le permiten adecuarse al contexto de su actividad, tanto general como específico, para lograr su objetivo.
Sobre la base de lo explicitado, Gargiulo opina que no existe “la fórmula del éxito”. Afirma que, para conducir a una organización hacia un camino viable, que le permita un crecimiento razonable a través del tiempo, es menester tener una comprensión integral del negocio. Esto incluye un detallado análisis sobre los actores intervinientes en toda la cadena de valor, de manera de lograr el compromiso de cada eslabón para su correcto funcionamiento, a cambio de garantizarles la rentabilidad. “Todo esto debe ir acompañado de un análisis, interno, minucioso, por parte de la organización, que le permita comprender cuáles son sus aspectos positivos y negativos (fortalezas y debilidades), con el fin de posicionarse en el lugar adecuado en función a sus posibilidades reales”, agrega el experto. Se debe determinar, a su vez, la mejor manera para afrontar las oportunidades y enfrentar las amenazas que dispone el contexto en el cual está inmersa la organización.








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