17 Mayo 2006 Seguir en 
La calle San Lorenzo, a partir de su intersección con Buenos Aires, presenta -a lo largo de varios metros- un impresionante deterioro en el pavimento. Toda la superficie aparece cribada de hendiduras cada vez más profundas, llenas del agua fangosa. Parece obvio ponderar el riesgo que conllevan situaciones de ese tipo, tanto para los automovilistas como para los peatones. No es la primera vez que mencionamos críticamente lo que sucede en dicho punto de la ciudad.
En ese sector, así como en otras bocacalles -por ejemplo, Santa Fe y Balcarce- se asiste a una presencia constante de agua sobre la calzada, lo que contribuye poderosamente a la destrucción paulatina de esta. Convendría entonces -como tantas veces lo hemos hecho notar- que la Municipalidad detecte la fuente de donde sale el líquido, y proceda a cerrarla para evitar que la rotura continúe su proceso de agravamiento. Ello además de proceder, luego, a la reparación.
Estamos hablando de una intersección céntrica, que tiene intenso tránsito durante toda la jornada, por lo que el inconveniente debiera solucionarse con premura.
En ese sector, así como en otras bocacalles -por ejemplo, Santa Fe y Balcarce- se asiste a una presencia constante de agua sobre la calzada, lo que contribuye poderosamente a la destrucción paulatina de esta. Convendría entonces -como tantas veces lo hemos hecho notar- que la Municipalidad detecte la fuente de donde sale el líquido, y proceda a cerrarla para evitar que la rotura continúe su proceso de agravamiento. Ello además de proceder, luego, a la reparación.
Estamos hablando de una intersección céntrica, que tiene intenso tránsito durante toda la jornada, por lo que el inconveniente debiera solucionarse con premura.
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