Mano que no se respeta

16 Mayo 2006
Desde que San Miguel de Tucumán comenzó a adquirir su fisonomía moderna, en las décadas finales del siglo XIX, una de las medidas municipales básicas fue establecer una dirección determinada para el tránsito por sus calles: la mano, como lo designa el lenguaje común. Tales disposiciones, que con el tiempo se fueron ajustando, tuvieron unánime acatamiento por parte de los usuarios. Curiosamente, esas normas que parecían tan firmes, en los últimos años han empezado a aflojarse de un modo alarmante. En muchas arterias de Villa Luján, o de Ciudadela, o desde Ejército del Norte y Colón al oeste -para citar sólo algunos barrios- el tránsito circula antirreglamentariamente en dos direcciones. A veces, se aduce el pretexto de roturas en el pavimento. Pero ocurre que, aun con este problema solucionado, continúa la doble mano, que va convirtiéndose  así en un peligroso hábito.
La autoridad municipal debiera intervenir, con el adecuado rigor, para volver las cosas a su quicio. Es decir, que la mano del tránsito se respete en todos los casos. De otra manera, continuaremos asistiendo a un panorama caótico que puede engendrar serios accidentes.



Tamaño texto
Comentarios