09 Mayo 2006 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Mauricio Macri y Roberto Lavagna son, por ese orden y, según las encuestas, las figuras políticas con mejores expectativas después del matrimonio Kirchner, para las elecciones presidenciales del año próximo.
Los cuatro se hallan pendientes de lo que ocurra en la reorganización del Partido Justicialista, que seguramente no pasará de los primeros días de julio, y que el 25 de mayo mostrará un anticipo, aunque no del todo certero, cuando el Presidente se asome al balcón de la Rosada. Ni el líder de PRO ni el ex ministro de Economía tienen definidos su destino ante las urnas y han contestado de igual forma en la variedad de reportajes de los recientes días: no saben mientras tanto si disputarán o no por la candidatura mayor. Si Kirchner domina, como se espera, en la recomposición del PJ asumiendo su conducción, tanto Macri como Lavagna confían en que habrá emigraciones hacia sus respectivas filas.
En el caso de PRO se estima que, pese a la extraordinaria fuga de duhaldistas hacia el kirchnerismo, habrá un significativo sector de segunda fila que opte por la alianza de centroderecha; en el de Lavagna esa esperanza parece más fundada cuando se advierte que sus relaciones con Eduardo Duhalde siguen constantes, y el ex presidente, si bien en silencio, mantiene una relación permanente con ese sector ahora indefinido, a través de una red muy organizada de contactos.
Néstor y Cristina
Lavagna cuenta, además, con un panorama bastante interesante respecto de algunos distritos provinciales cuyos gobiernos del PJ aparentan fidelidad a Kirchner, pero que sólo se trata de condicionamientos de caja; es decir, el hábil manejo de recursos por el hiperpresidencialismo, que tiene bloqueado el régimen de coparticipación federal y no proyecta actualizarlo como dispuso la constituyente reformadora de 1994. “Nunca se sabe qué puede pasar en los próximos días”, acaba de manifestar el ex ministro para eludir una definición. Con ello está aludiendo a la marcha de la economía y sus efectos sobre la caja todopoderosa. Cuando se hace referencia al matrimonio presidencial como las figuras mejor encuestadas, se atiende a versiones muy difundidas en el entorno de Kirchner que se contradicen a propósito de su reelección y que apuntan como alternativa posible a su esposa. Tan singular variable no es absurda cuando se trata del peronismo y del hermético “rincón de los secretos” del Presidente, al que no accede ni siquiera su esposa y por el cual no son nuevas las diferencias entre ambos. Diferencias que, contrariamente a lo que se rumorea, de ninguna manera afectan a la relación familiar. (De nuestra Sucursal)
Los cuatro se hallan pendientes de lo que ocurra en la reorganización del Partido Justicialista, que seguramente no pasará de los primeros días de julio, y que el 25 de mayo mostrará un anticipo, aunque no del todo certero, cuando el Presidente se asome al balcón de la Rosada. Ni el líder de PRO ni el ex ministro de Economía tienen definidos su destino ante las urnas y han contestado de igual forma en la variedad de reportajes de los recientes días: no saben mientras tanto si disputarán o no por la candidatura mayor. Si Kirchner domina, como se espera, en la recomposición del PJ asumiendo su conducción, tanto Macri como Lavagna confían en que habrá emigraciones hacia sus respectivas filas.
En el caso de PRO se estima que, pese a la extraordinaria fuga de duhaldistas hacia el kirchnerismo, habrá un significativo sector de segunda fila que opte por la alianza de centroderecha; en el de Lavagna esa esperanza parece más fundada cuando se advierte que sus relaciones con Eduardo Duhalde siguen constantes, y el ex presidente, si bien en silencio, mantiene una relación permanente con ese sector ahora indefinido, a través de una red muy organizada de contactos.
Néstor y Cristina
Lavagna cuenta, además, con un panorama bastante interesante respecto de algunos distritos provinciales cuyos gobiernos del PJ aparentan fidelidad a Kirchner, pero que sólo se trata de condicionamientos de caja; es decir, el hábil manejo de recursos por el hiperpresidencialismo, que tiene bloqueado el régimen de coparticipación federal y no proyecta actualizarlo como dispuso la constituyente reformadora de 1994. “Nunca se sabe qué puede pasar en los próximos días”, acaba de manifestar el ex ministro para eludir una definición. Con ello está aludiendo a la marcha de la economía y sus efectos sobre la caja todopoderosa. Cuando se hace referencia al matrimonio presidencial como las figuras mejor encuestadas, se atiende a versiones muy difundidas en el entorno de Kirchner que se contradicen a propósito de su reelección y que apuntan como alternativa posible a su esposa. Tan singular variable no es absurda cuando se trata del peronismo y del hermético “rincón de los secretos” del Presidente, al que no accede ni siquiera su esposa y por el cual no son nuevas las diferencias entre ambos. Diferencias que, contrariamente a lo que se rumorea, de ninguna manera afectan a la relación familiar. (De nuestra Sucursal)
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