La cuerda se tensa pero aún no se rompe

Alperovich y el vicegobernador, con distintos métodos políticos e institucionales, se preparan para 2007. Por Carlos Abrehu

07 Mayo 2006
En mayo se recalienta el mundo político. Diversos factores se conjugan para que el sopor y la inacción empiecen a cederle paso a un ambiente distinto. Que se hable de las elecciones de 2007 no significa que otras cuestiones se hayan eclipsado. La presión sindical por aumentos salariales volvió a primer plano. El malestar de la clase media se cristalizó en la numerosa marcha de dos gremios de educadores que reclamaban la restitución de un índice salarial. La Unión de Docentes Tucumanos (UDT) y Sadop explotaron políticamente los enredos gubernamentales en torno de la supresión y la posterior restitución del estado docente. Y Atep pagó los platos rotos de su cercanía con la Casa de Gobierno, situación que ya vivió durante su anterior alianza con la administración mirandista.
Mientras en el oficialismo disparan contra el protagonismo de la legisladora Olijela Rivas, porque desde la Comisión de Educación de la Cámara echó por tierra el decreto de necesidad y urgencia (DNU) que eliminó el estado docente, admiten también que la preferencia por un gremio implica situar a otros en la posición opuesta. Pero difícilmente vaya el Gobierno a cambiar de monta a mitad del río, porque el propio José Alperovich ratificó el pacto con César Zelarayán (ATEP). Del desgaste que este experimenta desde el gobierno de Julio Miranda se nutre generosamente la disidencia gremial de ATEP. Las manifestaciones del descontento se prolongarán durante esta semana, según anticiparon las jerarquías gremiales que antagonizan con la Casa de Gobierno. La solución, diseñada mediante otro decreto de necesidad y urgencia (DNU) , no los satisfizo en absoluto. Ahora bien, la constante apelación a los DNU amenaza con relegar cada vez más a la Legislatura al papel de una escribanía que registra las decisiones del Poder Ejecutivo. La mayoría oficialista, no obstante, no quiebra lanzas, pese a que llueven los vetos contra los proyectos de ley que sanciona.

Acciones y réplicas
En Casa de Gobierno sospechan del oxígeno político que recibe la dirigencia sindical hostil. La mirada inquisidora se posa en el vicegobernador, Fernando Juri, quien cambió su modo de operar porque el ciclo electoral está en marcha. En rigor, intervino decididamente en la resolución de algunos asuntos de actualidad. Se movió para encolumnar a los legisladores tras la citación al ministro de Seguridad, Mario López Herrera, por el caso Lebbos. Del mismo modo iba a hacer que la Legislatura rechazara el DNU que ordenaba la supresión del estado docente. Sólo la aparición del otro DNU con la marcha atrás del Poder Ejecutivo frenó la sesión.
¿Qué empuja a Juri hacia una acción más agresiva? Del lado alperovichista se atribuye esa actitud a la presión ejercida por el entorno del vicegobernador. Cerca de este, en cambio, se dice que la promesa de mantener la fórmula Alperovich-Juri para 2007 es poco creíble.
Algunas definiciones que están a punto de alumbrar en la asamblea reformadora contribuyen a que la atmósfera se envenene con reservas y suspicacias. El alperovichismo -como se adelantó el 16 de abril pasado- preconizará la sanción de un régimen que permita a más de un partido político proponer un candidato a gobernador común y distintos postulantes para vicegobernador.
La arquitectura institucional le permitiría a Alperovich ser apoyado por agrupaciones afines, como Participación Cívica, el Partido de la Victoria y el Partido del Trabajo, en desmedro del PJ ortodoxo. Todos esos partidos alperovichistas, además, podrían competir con listas propias por intendencias, concejalías, bancas legislativas y puestos de comisionados comunales. Con ese recurso político, Alperovich procurará colectar votos del peronismo que se le acercó y de franjas independientes, por carriles separados. Una experiencia de ese tipo ya la intentó el radical cordobés Eduardo Angeloz en 1989, con las postulaciones a vicepresidente de Juan Manuel Casella por la UCR, y de la jujeña Cristina Guzmán por la Confederación Popular Independiente (CFI). Carlos Menem ganó esa elección.
El jurismo descuenta que el régimen de acople será letra viva de la nueva Carta Magna. Ante eso, busca fortificarse en el PJ. El 1 de mayo amaneció con afiches que asociaban al vicegobernador con el ex presidente Juan Perón. También entonces, en un asado partidario organizado por algunos de los principales dirigentes de la capital, se proclamó la candidatura de Juri a gobernador. Casi simultáneamente se llamó a elecciones internas del partido para el 20 de agosto, en una jugada que sorprendió al oficialismo. Este, sin embargo, no se amilanó y empezó a preparar la ruptura del bloque de legisladores, en un contragolpe comandado por José Alberto Cúneo Vergés, entre otros. Alperovich, por otra parte, confía en la protección del presidente Néstor Kirchner, para conjurar las tormentas comarcanas. Se tensa la cuerda.

Los caminos alternativos
La oposición sale de su letargo. En forma reservada, desde hace tres meses al menos, el bussismo y Recrear exploraban vías de un entendimiento multipartidario. Fuerza Republicana selló sus fisuras internas con la inclusión de Luis José Bussi y el acatamiento al liderazgo del senador Ricardo Bussi.
La apertura de la nueva sede de FR fue el pretexto para blanquear un incipiente acuerdo de centroderecha en Tucumán. Pablo Walter (Recrear) y Ricardo Bussi debieron olvidar los golpes bajos que se propinaron en el pasado para patrocinar un proyecto político que aglutine a franjas de votantes no comprometidos con el oficialismo y a los desencantados con la UCR -muy desdibujada tras el pacto reformista con Juri-. A ellos les conviene que las elecciones provinciales y presidenciales vayan separadas en 2007. De ese modo podrían incorporar a peronistas disidentes con el perfil de centroizquierda de Kirchner. En el corto plazo avanzarán en la firma de un acta de compromiso político.
De Recrear y de FR se despegó el diputado Esteban Jerez, quien justificó su ida al acto bussista en razones de sociabilidad política. "No tengo alianzas con esos partidos", explicó. Lo que dijo el ex fiscal anticorrupción causó revuelo. Ni Walter ni Bussi esperaban esa salida, pero confían en que la dinámica electoral lo acercará a esa parcela del paisaje político. Jerez, no obstante, juega a formar su propio partido y a aumentar su capacidad de negociación.
La llegada de Mauricio Macri a Tucumán implicará la puesta en funciones de la filial Tucumán de Compromiso para el Cambio. Es el candidato presidencial que más atrae a la centroderecha local, cuyas principales figuras lo rodearán mañana. Macri se distanció, así, de Recrear.

Tamaño texto
Comentarios