El Departamento de Estado de los Estados Unidos dispuso la evacuación urgente de todo el personal diplomático no esencial y de sus familiares radicados en Arabia Saudita, en respuesta al peligroso recrudecimiento de los ataques lanzados por los rebeldes hutíes de Yemen contra infraestructuras críticas del reino.
La medida alcanza tanto a la embajada estadounidense en Riad como a sus distintos consulados satélite, profundizando las señales de alarma regional en un contexto de hostilidades abiertas vinculadas al conflicto con Irán. La orden de Washington fue confirmada formalmente por el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, quien fundamentó la decisión en la escalada directa que sufre el territorio saudí.
“Los hutíes respaldados por Irán han intensificado cada vez más sus hostilidades contra Arabia Saudita, incluidos ataques a aeropuertos civiles y otra infraestructura crítica que han resultado en víctimas civiles y graves interrupciones en los viajes”, advirtió el vocero, remarcando que la seguridad de las delegaciones y sus familias constituye la máxima prioridad del gobierno estadounidense.
El repliegue, sin embargo, refleja una magnitud operativa superior a la de un protocolo rutinario. Según reportaron fuentes diplomáticas citadas por la agencia AFP, en la capital saudí la salida abarcó a la totalidad del personal y sus parientes, luego de que el complejo diplomático ya hubiera operado durante meses con guardias mínimas tras haber sufrido daños estructurales por impactos de proyectiles en etapas previas del conflicto.
Tensión militar
La tensión militar comenzó a desbordar las fronteras saudíes y a reconfigurar la presencia diplomática de Washington en todo el Golfo Pérsico. De acuerdo con las mismas fuentes, directivas similares de evacuación preventiva para familiares se hicieron extensivas a las misiones oficiales en los Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Qatar y Bahréin, países donde las delegaciones norteamericanas pasaron a funcionar bajo un régimen de “operaciones restringidas” para reducir al mínimo su exposición.
En paralelo, la diplomacia estadounidense emitió una severa alerta de viaje en la que advierte que los enfrentamientos tienen el potencial de escalar y propagarse con rapidez más allá de las zonas inmediatas de combate.











