La maternidad, la migración y el deseo de seguir creando atraviesan la historia de Caro Alonso Delconte. Después de una vida profesional entre emprendimientos, televisión y eventos en Tucumán, llegó a Valencia para comenzar una nueva etapa con su familia. Cinco años después, sus proyectos Vía Europa y Heka Smart Beauty conectan ambos continentes y le permiten explorar cómo conviven sus distintas facetas.
—¿Cómo convivían la maternidad y tu vida profesional en Tucumán?
Mis hijos siempre formaron parte de mi vida laboral. Me acompañaban a eventos, a notas y a muchos de los espacios donde trabajaba. Recuerdo una boda que organicé un 26 de febrero: Alejo había nacido el 11 de ese mismo mes. Fui con él y, entre una parte y otra de la boda, le daba la teta. Ese mes también se cerró la organización de Arte Abasto para el Bicentenario, que implicó muchísimo trabajo y reuniones en las que él ya participaba con pocos días.
Cuando miro esos recuerdos, veo cuánto se fueron entrelazando la maternidad y mis proyectos. Buscaba estar presente para mis hijos y también darle lugar a esa parte de mí que disfruta crear, comunicar y asumir desafíos. Encontrar ese equilibrio sigue siendo un aprendizaje. Imaginate que mi tercera hija nació entre construir este proyecto migratorio y seguir apostando por los sueños emprendedores que siempre me persiguieron.
—¿Qué cambió cuando llegaste a España?
El equilibrio que conocía se desconfiguró. Venía de una vida profesional con mucho movimiento y, de repente, el teléfono dejó de sonar, se apagaron las cámaras, los eventos, las colaboraciones, las reuniones y hasta una parte de mi se opacó. Mi atención estaba puesta en armar nuestro nido en otro continente, eso era muy apasionante y especial, pero para mi personalidad era insuficiente.
Me costó adaptarme a ese cambio. Al mismo tiempo, hubo algo muy mágico en acompañar a los chicos mientras encontraban su lugar: el colegio, los amigos, sentirse cómodos en una vida nueva, de repente me vi haciendo tortas, empapelando paredes, pintando cuadros…
Volver a emprender llegó cuando pude verlos más instalados. Esa tranquilidad me permitió volver a mirar mis inquietudes y empezar a darles forma en este nuevo contexto.
—¿Cómo nacieron tus proyectos en España?
Empecé con los dos en simultáneo. Siempre fui interdisciplinaria y me gusta encontrar conexiones entre intereses que, a primera vista, pueden parecer distintos.
Vía Europa nació junto a mi Amiga Lucía Gómez, es genial ser socias y amigas porque mientras maternamos también trabajamos, los chicos vienen a todos lados con nosotras y nos ayudan; hoy nos dicen “hablen de trabajo” para que nos quedemos un rato más jugando. Muchas personas que querían migrar me escriben para preguntarme cómo lo había hecho. Esas conversaciones me hicieron pensar que mi experiencia podía convertirse en un servicio y que también necesitaba darle un valor profesional al tiempo que les dedicaba.
Hoy acompañamos inversiones y proyectos inmobiliarios en España, incluida la administración de propiedades. Me gusta pensar en Vía Europa como un puente entre una idea que alguien empieza a imaginar desde lejos y los pasos necesarios para concretarla.
—¿Qué parte de vos querías recuperar con Heka?
Añoraba mi voz como comunicadora. Compartir contenidos, recomendar hábitos y vincularme con las personas desde mi lugar como embajadora de marca era una parte de mi trabajo que extrañaba mucho. A veces me preguntaba: «¿Cómo hago en dos años lo que construí durante veinte?». Esa pregunta expresaba mis ganas de volver a encontrar un espacio propio. Literalmente me la pasaba pensando.
En ese recorrido surgió la posibilidad de crear nuestra marca. Con mi marido Nacho, y nuestros socios Martín, Georgina y Santiago Mazzoni, empezamos a desarrollar Heka Smart Beauty. Allí pude reunir varios de mis intereses: emprender, comunicar y compartir mi vínculo con el universo de la belleza.
—¿Cómo llegó Cleopatra a la historia de Heka?
Era marzo y tenía que preparar una publicación sobre una mujer. Elegí a Cleopatra y me cautivaron su historia y su fuerza. Esa curiosidad terminó entrando en el proceso creativo de la marca: pensamos en llamarla Cleo, pero el nombre estaba registrado. Seguimos buscando y empezamos a jugar con ese universo egipcio. Desde mis propios intereses en la astrología y mis espacios de reflexión, nos gustaba imaginar a Cleopatra conversando con guías y oráculos. Era una imagen que nos ayudaba a construir el relato.
Entonces apareció Heka, un nombre vinculado a la magia del antiguo Egipto. Su mística nos encantó y nos llevó al concepto de «la marca que Cleopatra hubiera creado hoy». La bajada Smart Beauty expresa el lugar de la tecnología en nuestra propuesta: cosmética y dispositivos que se integran al ritual de cuidado.
—¿Qué significa llevar Heka a Argentina?
Sentía que había una conexión que todavía quería completar. Con Vía Europa ya estaba construyendo un puente entre continentes, y deseaba que Heka también pudiera llegar a mi país. Quería compartir esta etapa con mi gente, con quienes me conocieron en la televisión, en los eventos y en mis primeros emprendimientos. Esos vínculos y esos espacios siguen siendo parte de mi historia. De quien era antes de vivir aquí.
Me emociona pensar que algo que empezamos a crear en España pueda encontrar su lugar en Argentina. Es una manera de acercar mi presente a mis raíces y de darle continuidad a un recorrido que comenzó en Tucumán.
Heka Smart Beauty combina cosmética y dispositivos de belleza. Sus productos pueden adquirirse en www.hekasmartbeauty.com.ar. Caro comparte su elección personal: “Mi ritual favorito es el Pack Firmeza, porque reúne productos que me encantan con la tecnología de nuestros dispositivos”.
—¿Cómo atraviesa la maternidad esta nueva etapa?
Muchas veces miro mis proyectos a través de los ojos de mis hijos. Me pregunto cómo los viven hoy, qué recordarán cuando crezcan y qué les estoy transmitiendo con mis decisiones. Las raíces y los orígenes tienen un lugar muy presente en esa mirada. Me importa que puedan conocer de dónde venimos y, a la vez, sentirse parte de lo que vamos construyendo.
Ser mamá también me lleva a revisar los tiempos, las prioridades y la manera de avanzar. Cada etapa nos pide algo diferente, y voy aprendiendo a escuchar eso.
—¿Qué vas descubriendo sobre el equilibrio entre ser mamá y realizarte personalmente?
En mi experiencia, cuando disfruto de lo que hago y encuentro espacio para desarrollar mis inquietudes, también me siento mejor en mi manera de acompañar a mis hijos. Hay días en los que todo cuesta más. El equilibrio cambia y sigo buscando cómo cuidar a mi familia y darle lugar a mi identidad, a mis proyectos y a mis ganas de crecer.
Por las noches me acuesto con los chicos antes de dormir y hablamos de los desafíos, de las ideas y de lo que hace falta para que un proyecto avance. Esos momentos también forman parte de mi vida emprendedora.
Me gustaría que, al verme, puedan descubrir que una persona tiene muchas facetas y que vale la pena darles espacio. Que aprendan a construir sus propios caminos con responsabilidad, cuidando sus vínculos y encontrando en sus raíces un lugar al que volver.






