Resumen para apurados
- Familias en Tucumán pueden bajar el gasto eléctrico al combinar aire y ventilador a la vez durante el verano, ya que el método alivia el esfuerzo del compresor ante el calor.
- Al fijar el aire en 25° y sumar el ventilador, el consumo baja a 850 W por hora, evitando que el equipo trabaje al máximo a 21° para brindar la misma sensación térmica.
- Este hábito permite mitigar el impacto de las tarifas eléctricas y la sobrecarga energética en la red local ante olas de calor cada vez más intensas y prolongadas.
¿Prendemos aire acondicionado y ventilador? ¿Se gasta más? ¿Ventilador? ¿Aire acondicionado? Son preguntas que se hacen los tucumanos. "Si prendo dos electrodomésticos en lugar de uno, la factura se va a disparar", es lo que se cree. Con las crisis económicas, el autointerrogatorio para resolver un problema climático, se convierte en un dilema. Las temperaturas elevadas del segundo semestre del año demandan usar todo para combatir el calor. Activar tanto el ventilador como el aire acondicionado -en caso de tener la suerte de poseer ambos- puede hacerse con confianza de no gastar demás si se combinan de manera correcta.
En este caso la física funciona a favor del usuario: se ahorra más energía con los dos prendidos que teniendo solo el aire acondicionado a máxima potencia. ¿Por qué se gasta menos? La clave está en cuál de los dos aparatos es el que consume la energía eléctrica fuerte: el aire acondicionado es el ganador por lejos. Un aire acondicionado promedio consume entre 1.000 y 2.000 Watts por hora mientras su compresor está encendido intentando enfriar. El ventilador de techo, por su parte, consume solo 40 a 70 Watts por hora (a velocidad media).
El cálculo es que tener el ventilador encendido 15 horas seguidas equivale al gasto de apenas 30 minutos del compresor del aire.
Combinaciones
Una opción es usar sólo el aire acondicionado a 21° o 22°. Para bajar la temperatura del cuarto a esa temperatura con la siesta tucumana de 40° afuera, el compresor del aire va a trabajar al 100% casi sin parar y consumirá 1.500 W por hora.
La otra alternativa combinada es fijar el aire en 25°, el aire alcanza esa temperatura muy rápido y su compresor se apaga (o baja al mínimo si es Inverter). El ventilador distribuye esa brisa por la pieza. Gracias al aire en movimiento, la piel siente que está a 22°, pero el aire solo trabajó para enfriar a 25°.
El consumo estimado es de 850 W. Básicamente, se gasta menos luz porque el ventilador le quita el trabajo pesado al aire acondicionado a cambio de un consumo en centavos. Con los dos prendidos de manera correcta se ahorra más.
En simultáneo
Ambos aparatos deben permanecer encendidos para lograr el equilibrio. La refrigeración no se mantiene si se apaga el aire acondicionado y solo el ventilador queda funcionando. Al apagar el aire acondicionado, el compresor deja de enfriar y deshumidificar el aire.
La habitación comenzará a absorber calor del exterior (a través de paredes, ventanas y techo) de forma inmediata. Como el ventilador genera enfriamiento por evaporación en la piel, se sentirá cierto frescor en el cuerpo, pero la temperatura real del cuarto subirá de todos modos. Al apagarlo, la humedad de la habitación volverá a subir rápidamente, lo que hará que el aire se sienta sofocante aunque el ventilador esté soplando a máxima velocidad.







