Recuerdos fotográficos: 1969. María Elena Walsh trajo “Juguemos en el Mundo” a Tucumán
En este espacio de “Recuerdos” procuramos revivir el pasado por medio de imágenes que se encuentran guardadas en ese tesoro que es el Archivo de LA GACETA. Esperamos que a ustedes, lectores, los haga reencontrarse con aquellos momentos y que puedan retroalimentar con sus propias memorias esta sección que les brindamos día a día.
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María Elena Walsh (1930-2011), intelectual, poeta y música, había deslumbrado en los años 50 y comienzo de los 60 con su dúo con Leda Valladares; luego había abierto camino en la literatura y en las canciones para niños. En l968 abrió otro surco cultural al presentar “Juguemos en el mundo. Show para ejecutivos”, un proyecto que nació como un espectáculo musical, se convirtió en dos discos, luego en un libro y más tarde en una película. Con formato de music-hall, la obra usaba humor, poesía y sátira para interpelar al poder, la burocracia, el conservadurismo y la realidad sociopolítica de la Argentina de fines de los años 60. Una de las canciones más recordadas es “Barco quieto”; también cantaba “Los ejecutivos”; “El mono moto loco”; “Gilito de Barrio Norte” y “¿Diablo estás?”.
El 16 de julio del 69 llegó a Tucumán (en la foto aparece con su amiga Marta Córdoba de Terán) y en 15 minutos antes de partir a Santiago del Estero (volvería al día siguiente para actuar en el Teatro San Martín) habló con el periodista Dardo Nofal sobre el éxito de su obra: “pienso que el hombre de Buenos Aires, como todo hombre de ciudad gigantesca, se ha convertido en una especie de monstruo. Ha perdido las formas de la espiritualidad, ha extraviado su religión, su fe política, su ordenamiento íntimo. Entonces de pronto aparece alguien que le habla de praderas, de árboles y flores, de juegos hermosos y ese hombre siente que le están poniendo en el alma un montón de sucesos que no pudo gozar nunca. Y, claro, reacciona muy bien, rompe esa cáscara de alegrías reprimidas que carga desde siempre”.
Alabó a los jóvenes “porque reclaman una vida con más amor y diálogo, con menos prejuicios” y agregó que “los chicos de ahora pueden manifestarse porque hubo una generación anterior, la nuestra, que repudió a los gritos la guerra, se horrorizó en serio por las matanzas, despotricó sin pausa contra los viejos prejuicios y enseñó a sus hijos la búsqueda de otro rumbo”. Luego preguntó por el viaje a la Luna (los astronautas de la Apolo 11 estaban en camino a conquistar el satélite) y dijo: “¡Qué maravilla vivir en este siglo, parece increíble!” Alguien le preguntó si le gustaría ir al satélite: “Sí, para hacer un acto en el que se le otorgue, aunque más no fuera a un cráter, el nombre de Julio Verne”.







