Venezuela aún cuenta muertos por los terremotos

Reporte a dos meses de la catástrofe.

Venezuela aún cuenta muertos por los terremotos
25 Agosto 2026

Resumen para apurados

  • A dos meses del doble terremoto del 24 de junio en Venezuela, brigadas de rescatistas continúan la búsqueda de víctimas tras registrarse cerca de 6.500 fallecidos.
  • Los sismos de 7,2 y 7,5 afectaron severamente zonas como La Guaira, donde socorristas voluntarios trabajan entre escombros rescatando sobrevivientes y cuerpos.
  • La persistencia de las labores refleja el drama de las familias que aún buscan recuperar los restos de sus seres queridos en la peor catástrofe del país.
Resumen generado con IA

Han pasado dos meses desde que un doble terremoto sacudió a Venezuela y el trabajo de Domingo Pacheco, un rescatista voluntario que llegó a la zona de desastre el primer día, está lejos de terminar.

El 24 de junio dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5, con 39 segundos de diferencia entre cada uno, causaron una de las catástrofes más devastadoras en la historia reciente de Venezuela con cerca de 6.500 muertos y un número indeterminado de desaparecidos. El trabajo voluntario deja huellas emocionales, aunque Pacheco evita pensar en ellas. Una noche, al terminar una de sus agotadoras jornadas, sintió que le faltaba el aire y vio como su cuerpo se apagaba por unos segundos, al cabo de semanas escarbando entre escombros y túneles para encontrar a las víctimas. Mientras dormía tuvo la sensación de que una estructura le pisaba el pecho. “Se me fue quitando el oxígeno hasta que perdí como el conocimiento, todo se me puso nublado y pensé en mi hijo pequeño y reaccioné ¿qué está pasando?”, narró.

Pacheco llegó a la zona cero en la primera noche de los sismos. Buscaba a una niña entre un amasijo de hierro y escombros del urbanismo Hugo Chávez, un conjunto de viviendas de interés social en el popular balneario de La Guaira, a 40 km de Caracas, que sufrió los daños más graves de los terremotos.

Recuerda a una familia atrapada en el último piso. Pedían que no los abandonaran. “Había gente que gritaba mucho, que los ayudáramos”, rememora sobre esas horas.

“Me vine a donde tenía que ayudar”, reflexiona este socorrista de 53 años amante del voleibol, cuyo grupo ha rescatado a 21 personas con vida y 56 fallecidos. Desde esa noche no ha habido un solo día en el que haya logrado pensar en otra cosa que no sea ayudar a los afectados, confiesa.

Sin resignación

Dice que esta experiencia lo “marca mucho”, en especial por aquellos que no se resignan a dejar atrás los cuerpos de sus parientes sepultados bajo montañas y montañas de escombros casi impenetrables.

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