En el marco del congreso de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), realizado en Rosario, Gabriel Prieto -que integró junto a Adrián Poletti el panel “Legumbres de Invierno: el negocio de diversificar, intensificar y potenciar el sistema productivo”- expuso sobre los principales aspectos agronómicos, comerciales y de geopolítica que determinan el éxito de los cultivos de garbanzo, arveja y lenteja.
Durante su presentación, Prieto explicó que uno de los ejes centrales estuvo puesto en la sanidad de los cultivos, debido a la elevada presión de enfermedades registrada durante la campaña, favorecida por las condiciones ambientales. En ese sentido, sostuvo que “apuntamos básicamente a aquellos aspectos que hacen al éxito del cultivo, tanto productivo como económico”.
El especialista señaló que, incluso en lotes implantados con semillas tratadas, se observaron síntomas de enfermedades desde estadios muy tempranos, una situación poco frecuente para la región. Por ello, remarcó la importancia de realizar un seguimiento permanente de los lotes para lograr intervenciones oportunas y eficientes.
“El monitoreo debía ser permanente y continuo porque, si bien se podía actuar con éxito en todos los estadios, se tornaba antieconómico si no se ingresaba en forma oportuna”, afirmó, al tiempo que destacó que la correcta planificación permitió optimizar los recursos destinados al manejo sanitario.
Más allá de los aspectos sanitarios, Prieto destacó el creciente protagonismo que adquirieron las legumbres de invierno como herramienta de diversificación frente a los tradicionales esquemas de trigo/soja. Según explicó, estos cultivos aportaron múltiples beneficios al sistema productivo, tanto desde el punto de vista agronómico como económico.
La segunda parte del panel estuvo a cargo de Poletti, quien complementó el enfoque agronómico con un análisis del escenario comercial y financiero de las legumbres. Durante su exposición, repasó la situación de los principales países productores y consumidores, y explicó cómo las condiciones climáticas internacionales comenzaron a modificar el equilibrio entre oferta y demanda, generando oportunidades para la producción argentina.
El especialista señaló que distintos eventos climáticos afectaron a importantes regiones productoras del hemisferio norte. En ese sentido, mencionó las altas temperaturas registradas en Rusia y Estados Unidos, aunque puso el foco en la India, uno de los mayores consumidores mundiales de legumbres, donde las previsiones de un Monzón por debajo de los valores normales encendieron señales de alerta para la próxima campaña.
“Esa temporada de Monzón o de lluvias monsónicas estaba pronosticada que iba a ser menor a lo normal. Por lo tanto, las reservas de agua para la próxima campaña y la subsecuente producción de garbanzo se estimaba que iban a disminuir”, explicó Poletti. Según indicó, ese escenario llevó al gobierno indio a anticipar la apertura de su mercado mediante la reducción de los impuestos a la importación, con el objetivo de contener la inflación de los alimentos y asegurar el abastecimiento interno.
Asimismo, el consultor analizó el comportamiento de las variables climáticas a mediano plazo y advirtió que la continuidad del fenómeno “El Niño” podría generar nuevas complicaciones para la agricultura mundial hacia 2027.
“Eso sí podía empezar a generar problemas de no acumulación de agua en zonas productivas, golpes de calor y temperaturas extremas”, sostuvo, aunque aclaró que para la campaña en curso el principal desafío en Argentina seguía siendo el manejo de los excesos hídricos, una condición poco favorable para las legumbres de invierno.












