Resumen para apurados
- La Generación Z no aprende a coser por la moda rápida actual, un hábito clave que ayudaría a reducir la contaminación global por residuos textiles que ellos mismos rechazan.
- La inmediatez desplazó el remiendo hogareño, por lo que marcas como Levi's dictan talleres básicos para jóvenes y surgen creadores de contenido dedicados al reciclaje de ropa.
- Aprender a reparar prendas impulsará la moda circular y reducirá desechos, aunque los analistas advierten que la práctica debe masificarse para frenar la sobreproducción textil.
Antes, la ropa se compraba para que durara o se confeccionaba/arreglaba para adaptarla al cuerpo. La Generación Z consume moda como si fuera contenido de redes sociales: rápido, visual y descartable. Con ese comportamiento, los nacidos a partir de 1997, dejaron al margen una acción muy cotidiana: coser una prenda textil. Esa generación, casi no lo ha aprendido porque la tendencia viene de sus predecesores que ya marcaban el rumbo de consumo en el sentido de no buscar que una prenda dure 10 años.
Sin embargo, el gigante de los jeans Levi's, creó un curso de costura a mano para estudiantes de secundaria tras constatar que muchos jóvenes carecían de las habilidades de costura necesarias para complementar su interés por comprar en tiendas de segunda mano y la sostenibilidad. Los empleados dedican 90 minutos a enseñar a los adolescentes cuatro tareas: coser un botón, hacer un dobladillo, remendar un agujero y arreglar un desgarro.
La fortaleza
La construcción de la prenda no es el fuerte de ellos, sino cómo combinar piezas vintage, de fast fashion y accesorios para crear un look único. Y ahí es donde se produce la paradoja de la sostenibilidad y el consumismo que rige esa filosofía para vestirse. Remendar una prenda que requiere saber coser no está en su agenda, algo que ayudaría en el rechazo que la Generación Z siente por el impacto ambiental de la moda.
Los residuos textiles —que incluyen restos de fabricación, ropa y sábanas no deseadas, y productos sin vender— constituyen uno de los desafíos más acuciantes del sector. Según estimaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, cada año el mundo genera residuos textiles a un ritmo equivalente al volumen de basura que se deposita o incinera en un camión cada segundo.
Los investigadores coinciden en general en que reparar y revender la ropa puede reducir el impacto ambiental de una prenda, sobre todo si retrasa o sustituye la compra de una nueva. Sin embargo, muchos advierten que estas prácticas aún son demasiado limitadas para contrarrestar el continuo crecimiento de la producción y el consumo de ropa.
Con gran velocidad
Como las tendencias cambian tan rápido, aprender a coser para hacer una prenda pierde sentido práctico; es más fácil comprar la versión barata producida en masa y desecharla cuando la tendencia muere. Pero la “Gen Z” está protagonizando un fenómeno muy curioso: el auge del Upcycling y el Thrifting, dos modalidades de moda circular que se rigen por el reciclado y la transformación funcional.
Iniciativas como la de Levi´s indican que la preocupación por la sostenibilidad y el impacto del consumo, siguen vigentes y por eso muchos “Gen Z” están buscando aprender a coser por su cuenta. Aprenden también por TikTok y YouTube con tutoriales de 60 segundos. Hay toda una movida de jóvenes transformando ropa usada de feria en prendas únicas porque saber confeccionar o modificar ropa a mano se percibe en la actualidad casi como un arte.







