Para instalar un telescopio se necesita un lugar que sea oscuro y con atmósfera estable y transparente, para lo que debe haber baja humedad, poca nubosidad, poco polvo en suspensión y poca contaminación química. Para elegir el lugar hay que hacer estudios de la calidad del cielo, de las condiciones atmosféricas, de la actividad sísmica y de las actividades contaminantes realizadas por el hombre, entre otras cosa. Para todo tipo de telescopios, aunque sea pequeño y sin fines científicos, es conveniente tener esta información para poder planificar mejor las observaciones y poder usarlo el máximo tiempo posible. A veces se instalan en lugares que no son los óptimos para que el acceso sea más fácil, especialmente los observatorios que se dedican a la docencia y a la divulgación de la astronomía.
En la atmósfera hay partículas de polvo, vapor de agua, vientos, etc. que hacen que no sea transparente y perturban la observación astronómica. Esto es algo que no se puede modificar, pero se puede elegir un lugar en donde las condiciones sean las mejores.
La contaminación química también llamada polución ambiental es la presencia de sustancias producidas por las distintas actividades del hombre como industrias, producción agrícola, transporte, etc. Esto se puede regular para que sea la menor posible, pero es imposible eliminarla.
La contaminación lumínica, quizás la menos conocida, es la que se produce por la iluminación artificial. Los que viven en ciudades pueden ver pocas estrellas, en lugares alejados de centros poblados se ven más. Hay formas de medir la contaminación lumínica y hay mapas en las que se pueden ver las zonas más y menos contaminadas. La contaminación lumínica es un problema para la astronomía, también afecta a los animales, plantas y al ser humano que necesitan de la oscuridad para que su cuerpo funciones correctamente. Pero también produce un gran derroche de energía.
Esto se puede mejorar usando luminarias que no iluminen hacia arriba y que consuman menos energía. Las más conocidas son las lámparas LED que tienen un consumo más bajo. Estas lámparas emiten una luz muy parecida a la de las estrellas y por lo tanto interfiere con la observación astronómica. Además se dispersa en la atmósfera por lo que puede a llegar a lugares un poco alejados. En zonas alejadas de ciudades se puede ver el reflejo de la luz en el cielo.
Se han desarrollado unas lámparas LED que emiten luz fundamentalmente luz roja. Los objetos del cielo emiten luz de ese color pero esta es absorbida por la atmósfera y no llega a la superficie de la Tierra. La luz roja de los LED también es absorbida con la atmósfera, por lo que no se dispersa. Esta luz no afecta tanto a la observación astronómica y va a ser útil para los observatorios que se encuentran en ciudades o cerca de ellas. Si se observa a más de 3000 metros de altura la atmósfera es más delgada y parte de la luz roja llega porque no es absorbida. Pero en esos lugares la contaminación lumínica es baja o nula porque generalmente están lejos de los centros poblados. Estas lámparas son conocidas como luminarias de grado astronómico.
Como ya se dijo, la mala iluminación no solo afecta a la observación astronómica; también interfiere en el ritmo circadiano de las personas. Los animales y las plantas también necesitan de la oscuridad. Muchos animales para saber que tienen que dormir no debe haber luz. En las grandes ciudades hay muy pocos pájaros que mueren porque no duermen. La contaminación química también afecta al ser humano y a los animales. Para proteger la habitabilidad de nuestro planeta es necesario controlar todo tipo de contaminación.







