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Definir los márgenes de autonomía se convirtió en una de las claves de la estrategia política en la antesala electoral. A nueve meses de las elecciones provinciales, los principales actores comenzaron a dar señales más claras: arriesgan, fijan posiciones y avanzan con movimientos que buscan delimitar hasta dónde están dispuestos a acompañar, negociar o diferenciarse. Distintos episodios ocurridos en los últimos días, protagonizados por espacios diversos, reflejan esa búsqueda.
El escenario provincial sigue teniendo dos polos gravitantes: el oficialismo peronista, liderado por Osvaldo Jaldo, y la nueva oposición que encarna La Libertad Avanza (LLA), que conduce Lisandro Catalán. Se trata de los espacios más numerosos y mejor posicionados a partir de los resultados de las elecciones de 2025.
Alrededor de ellos, una porción del resto de las fuerzas también evalúa cuánto conviene acercarse, cuánto diferenciarse y con quién construir.
La dirigencia observa con atención cada movimiento propio y ajeno en la complicada tarea de despejar incógnitas y comenzar a ordenar los armados para el 2027 multielectoral.
El voto de los senadores
Jaldo viene sosteniendo una relación pragmática con la Casa Rosada desde el inicio de la convivencia entre ambos signos políticos. El tranqueño acompaña iniciativas, mediante los representantes en el Congreso que le responden, cuando entiende que benefician a Tucumán o que puede negociar algún beneficio para la provincia. Al tiempo, necesita demostrar que esa relación tiene límites, sobre todo, a medida que se acercan los tiempos de las urnas. Al igual que en 2025, comienza gradualmente a diferenciarse para entrar en la campaña con una distancia marcada en relación a la Rosada.
Los proyectos comprendidos generaron fuerte rechazo en diversos sectores sociales y el mandatario tomó nota de ello, como hizo con anterioridad con asuntos sensibles. El costo de diferenciarse era bajo, porque los votos estaban fragmentados y los gobernadores dialoguistas se aglutinaron; y el rédito político, alto.
Como cada vez que hubo una votación reñida, Jaldo viajó a Buenos Aires para marcar su presencia y seguir de cerca las instancias.
De todas maneras, los vínculos con los senadores son particulares. En la Casa de Gobierno no sienten como incondicionalmente propias las bancas. El mandatario mantiene comunicación sólo con Beatriz Ávila y Sandra Mendoza, no así con Juan Manzur. Los tres representantes están en bloques diferentes. El ex gobernador se mantiene en el Justicialista y no responde a Jaldo. Mendoza dejó ese armado y se distanció de Manzur, pero mantiene un criterio propio y accede a votar algunos proyectos cuando desde la Provincia lo piden. Ávila proviene del alfarismo y es aliada de la gestión provincial. Es la única senadora del Bloque Independencia, denominación que en Diputados tiene el conjunto que responde a Jaldo.
Manzur y Mendoza,por separado, habían adelantado sus negativas antes de que Jaldo sentara postura públicamente. El caso de Ávila fue distinto porque estaba estudiando las modificaciones horas antes de la sesión y sí esperaba un posicionamiento oficial del gobernador.
En el Palacio local tienen muy presente el asunto de los senadores para trazar la estrategia para cuando se renueven esos escaños, el año que viene. Advierten en los pasillos del poder que la cabeza del PJ no está dispuesta a ceder ningún lugar en las listas de candidatos para poder contar eventualmente en una próxima gestión con referentes de su confianza en ese ámbito.
Los senadores de todos los colores recibieron llamados de diversos operadores y hasta de gobernadores de otras provincias para sondear -e influir- en las adhesiones. El clima fue áspero en la Cámara Alta.
Se espera que el debate llegue un poco más edulcorado a Diputados, luego de que se retiraran los puntos más conflictivos de las reformas.
La incomodidad en la Capital
Uno de los aspectos que generaría preocupación en el despacho gubernamental es el “ni” de la intendenta Rossana Chahla. La jefa capitalina no dijo que no, pero tampoco que sí a su postulación para una posible reelección. Esto genera un capítulo pendiente que al conductor del justicialismo le gustaría tener cerrado lo antes posible.
Quienes también sienten inquietud son los dirigentes de esa sección electoral. Entienden que la indefinición de la máxima autoridad citadina deriva en que la estrategia que los involucra a todos no se termine de trazar.
Entre los ítems que ponen en crisis a los acoples hay tres principales: el financiamiento de una campaña que se avizora costosa, la imposibilidad de reelección que tienen diferentes figuras y la irrupción de LLA.
Este último aspecto es el que atraviesa con más intensidad a los referentes capitalinos. La estrategia de no emplear acoples que usarán los libertarios y sus buenas perspectivas generarán que se levante el piso de votos necesarios para entrar a la Cámara y al Concejo Deliberante. Estiman que pasará de unos 11.000 a 20.000. Es una cifra alta para los armados, que analizan la conveniencia de aliarse entre sí o competir en soledad. Sobre todo, teniendo en cuenta que habrá más pescadores para la misma pecera de votantes ¿Por qué? Porque al oficialismo se sumaron líneas que antes disputaban bancas desde la oposición, como Libres del Sur o el Partido por la Justicia Social. Entienden en el jaldismo que esto generará complicaciones y roces.
Discusión morada
Entre los afines al presidente Javier Milei también hay desacuerdos. Los morados oficiales, los que integran el partido que lidera Catalán, trabajan en el territorio y en la propuesta de planes de gobierno que presentarán el 20 de agosto. Sumaron nombres y se preparan para lo que viene. El ex Ministro del Interior nacional cuenta con autonomía para la construcción provincial, avalada por la cabeza nacional del partido y secretaria de la Presidencia, Karina Milei. Recibieron también el espaldarazo del ex Jefe de Gabinete Guillermo Francos para la posible postulación de Catalán a la gobernación.
Los no reconocidos por LLA Tucumán, cuyo exponente es el diputado Mariano Campero, tienen sus propios planes en marcha. También mantienen acciones en el interior y se aprestan para presentar pronto la postulación del empresario y legislador José Seleme para la intendencia de San Miguel de Tucumán. Campero, en tanto, sostiene su intención de competir por el sillón de Lucas Córdoba.
Las partes vienen manteniendo diversos cruces públicos, de distinta intensidad. En las últimas horas, trascendió que existió una oferta de entendimiento por parte del catalanismo, habilitada por la mesa nacional. De acuerdo con altas fuentes de LLA, la idea era que el camperismo compitiera por renovar la intendencia de Yerba Buena y una banca en la Cámara, para el parlamentario Manuel Courel.
La respuesta fue negativa. Este es el único punto en el que coinciden ambas líneas políticas.
En cercanías del diputado afirman que la oferta no fue formal ni directa y que por eso no la considerarán. Los yerbabuenenses consideraron que no es compatible acordar con quienes “los atacan permanentemente” y que sostienen que Campero no pertenece al espacio. Interpretan que la intención habría sido una reacción a las acusaciones que efectuaron sobre los cambios de domicilios recientes de dirigentes de LLA y que, adelantaron, llevarán a la Justicia. El entredicho promete levantar temperatura.
Todavía faltan nueve meses para las elecciones, pero la política ya entró en calor. Jaldo busca dejar en claro hasta dónde llega su acompañamiento a la Casa Rosada. La Libertad Avanza procura consolidar su armado sin resignar el control del sello. Campero preserva su propio margen de acción. Y el peronismo capitalino espera una definición que ordene. Los episodios responden a la lógica de los actores de dejar en claro cuál es su autonomía.







