Tarucas dijo adiós del Súper Rugby Américas frente un Dogos XV que mostró todo su poderío

La franquicia del NOA cayó sin atenuantes por 35-13 ante un equipo cordobés que dejó claro por qué fue el mejor de la fase regular.

AVANCE. El salteño Ignacio Marquieguez, que se desempeña como segunda línea, intenta romper el bloque defensivo de Dogos XV.
AVANCE. El salteño Ignacio Marquieguez, que se desempeña como segunda línea, intenta romper el bloque defensivo de Dogos XV. Foto de prensa Tarucas.
Por Gonzalo Vera 12 Junio 2026

Resumen para apurados

  • Dogos XV venció 35-13 a Tarucas en Córdoba y clasificó a la final del Súper Rugby Américas, imponiendo su jerarquía como el mejor equipo de la fase regular.
  • Tras un primer tiempo parejo y de desgaste físico, la franquicia cordobesa liquidó el encuentro en el inicio del complemento gracias a su efectividad y solidez defensiva.
  • Con este triunfo, Dogos XV ratifica su candidatura al título en la final, mientras que Tarucas finaliza una temporada positiva habiendo cumplido su objetivo mínimo de juego.
Resumen generado con IA

Si uno está con poco tiempo y quiere entender cómo se dio la eliminación de Tarucas, no hace falta repasar el tanteador minuto a minuto; basta con conectar dos imágenes espejadas en el inicio de cada tiempo.

Primer minuto del partido: Dogos XV salió como una topadora y merodeó el ingoal rival con una voracidad tremenda. Tarucas defendió con la vida, emparejó las acciones con puro amor propio y planteó un arranque de partido durísimo, de golpe a golpe, donde ambos equipos iban al ataque y proponían un contacto físico al límite. Parecía que veríamos otra batalla cerrada, idéntica a las de la fase clasificatoria.

Pero lo que en el primer tiempo fue un aviso, en el arranque del complemento se transformó en la sentencia del partido. Prácticamente desde el vestuario, Tomás Montilla encontró el hueco y asestó el golpe de nocaut. Lo que Dogos XV no había podido facturar en la primera jugada de la tarde, lo liquidó en el inicio de la segunda mitad. Misma ambición, pero con el rival ya madurado por el cansancio. Ahí se terminó de romper la semifinal.

El precio de no facturar

Entre una jugada y la otra, el primer tiempo fue una batalla de desgaste físico que Tarucas terminó padeciendo. A los 14’, Enzo Ocampo rompió la paridad inicial. A partir de ahí, la diferencia estuvo en la efectividad. Tarucas lo sintió; estuvo cerca del ingoal cordobés en dos oportunidades clarísimas, pero la pared defensiva local se volvió impenetrable. No apoyar se paga con la eliminación.

Dogos XV olió la frustración ajena, pisó el acelerador, se escapó en velocidad y clavó un try de esos que duelen el doble por la facilidad con la que entraron. Un rato después, llegó el tercero, con una receta que los cordobeses manejan a la perfección: line y maul. El penal de Stefano Ferro para Tarucas en el final de la etapa fue apenas un espejismo.

Reacción de orgullo y cierre de candidato

Hay que reconocerle a Tarucas que, aun sintiendo el impacto letal del try de Montilla en el arranque del segundo tiempo, no tiró la toalla. Con el marcador muy adverso, la visita fue a buscar lo suyo con hidalguía. Así llegó el descuento de Mateo Pasquini para poner un transitorio 26 a 10, y luego amenazar el resultado mediante un penal más de Ferro.

Hubo un murmullo en las tribunas, una leve insinuación de remontada heroica, pero Dogos XV desactivó las alarmas mostrando todas las virtudes que lo llevaron a ser el mejor de la fase general. La franquicia cordobesa entendió que no era momento para relajarse: volvió a apretar, recuperó el control de la pelota y las patadas de Nicolás Roger congelaron cualquier épica tucumana.

Los últimos diez minutos sirvieron para mostrar las dos caras de la moneda en los cordobeses. Ya contra un rival que jugaba con 14 hombres por la amarilla a Ferro, Dogos XV se floreó y hasta desperdició una chance clarísima, tal vez por sobrar un poco. Pero el verdadero sello de campeón se vio cuando el partido ya estaba recontra definido. En la última posesión, con el boleto a la final en el bolsillo, Dogos defendió enérgicamente cada metro, tackleando como si la temporada se definiera en esa jugada. Una demostración de autoridad implacable de un equipo que juega con el cuchillo entre los dientes hasta lo último.

Tarucas cierra así una temporada en la que cumplió con el objetivo mínimo que se planteó. Simplemente, cayó contra un equipo superior.

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