En la conferencia de prensa del lunes pasado el gobernador Osvaldo Jaldo trazó un desolador panorama sobre el pasado, el presente y el futuro de La Madrid. “Hay que decir que La Madrid tiene un pecado original y que nació en un lugar bajo”. “Desde el comienzo se decía que ese lugar era inundable, era bajo y como si fuese poco después se hizo una ruta nacional, la 157, un tremendo tapón entre el pueblo y el ferrocarril. La verdad que se va a inundar en la medida que llueva en esa cantidad. No podemos garantizar ni asegurar que La Madrid, por más obras que hagamos, no se vaya a inundar más”.
Desgracias causadas por el hombre
Efectivamente, es un lugar bajo. Casi, casi el más bajo de la provincia, excepto dos o tres poblaciones como Niogasta o Sol de Mayo, ya prácticamente tragados por las aguas. Es que La Madrid, a 350 metros sobre el nivel del mar, está a 20 km del embalse Frontal (cuya cota es 265 msnm).
En verdad, no es su pecado original sino su desgracia el hecho de que hace 80 años le construyeron unos 60 km arriba, al oeste, un embalse (Escaba) para regular las aguas del río Marapa; y hace 60 años le construyeron el dique Frontal de Termas de Río Hondo al este, que no deja que fluyan las aguas cuando hay exceso en las fuertes tormentas veraniegas. El Frontal “rebota” el agua que aportan los ríos Salí, Gastona, Medina y Marapa. Es una de las razones por la que esos pueblitos como Niogasta pasan seis meses al año inundados.
Bañados desaparecidos
En verdad, el “pecado original” del sur y sureste de Tucumán es que los ríos, fuentes de vida, son salvajes en verano y se desbordan con las lluvias fuertes. Por eso se trasladó la ciudad desde Ibatín a la Toma en el siglo XVII. Pero en el área entre Graneros y La Madrid había bañados que atemperaban las crecientes. Esos bañados ya no existen. Hay un pecado añadido de pobladores que los borraron y gobernantes que lo permitieron, por acción u omisión.
Las primeras estaciones de tren
No se sabe que los gobiernos de la colonia -que tenían curatos y alcaldías- hayan insistido en trasladar todas las poblaciones de esa zona a lugares más altos. Se sabe que el ferrocarril, que desde mediados del siglo XIX estaba siendo construido desde Córdoba hacia el norte, entró a Tucumán precisamente por el sudeste: la primera estación fue la de Taco Ralo y la segunda la de La Madrid, hacia 1870. El pueblo empezó a crecer alrededor de la estación. No se discutió que era un lugar bajo. Tampoco se argumentó eso cuando, por la expansión de la industria azucarera y la creación del ingenio La Invernada, se construyó la línea férrea de La Madrid a Graneros, que era posta en el camino hacia Buenos Aires.
Vida serena y alejada
En realidad, la vida de la población transcurrió serena y alejada del ruido de la capital durante mucho tiempo. En el archivo de LA GACETA unas cuantas notas dan cuenta de su existencia:
° 28/06/1948: “Inauguraron baños termales en La Madrid”.
° 17/09/1953: “El gobernador Cruz inspecciona el nuevo matadero de La Madrid”.
° 31/12/1972: “Primeros trabajos del balneario de La Madrid”.
° 08/02/73: “El gobernador Sarrulle pone la piedra basal del complejo natatorio”.
° 29/03/1976: “Moderno natatorio de aguas termales”.
°29/06/1976: “Decreto ley (del gobierno de facto) que dispone que La Madrid sea municipalidad”. Nunca se concretó.
° 11/09/74: “Entregan ambulancia para La Madrid”.
No se hablaba de las crecientes
Incluso en un producción del 01/02/91, titulada “La vida, gracias al tren”, se cuenta que la gente espera el “Directo”, el tren Belgrano, que pasa cuatro veces por semana hacia Buenos Aires.
Los pobladores la describen como tierra salitrosa, como un pozo al que no ha llegado el desarrollo, con actividades ganaderas y comerciales. Producciones de zapallo, maíz, pimiento, granos, sandía y melón. Con una estructura cultural consistente en una escuela agrotécnica, otra del magisterio, un colegio comercial y un establecimiento primario, con dos fiestas: en julio, el Festival de la Feria, y en noviembre el natalicio del general Gregorio Aráoz de La Madrid.
Las quejas: los 2.718 pozos de la ruta 157 entre Monteagudo y La Madrid. Se cuenta también que por ello los productores usaban la ruta 334, que estaba en mejores condiciones. Esa ruta que, 35 años después, no existe; ya que ha sido devorada por el río San Francisco.
Nadie mencionaba alguna inquietud por las crecidas veraniegas del Marapa. Eso, hasta el 14 de febrero de 1992, cuando las aguas el río se la devoraron. El 17 los vecinos damnificados por la brutal inundación que había llegado hasta el techo de las casas le hicieron reclamos al ministro nacional Julio César Aráoz. Los tuvo que contener el gobernador Ramón Ortega. “Ya se dirige hasta aquí una importante cantidad de colchones, medicamentos y alimentos”, dijo Aráoz.
Ahí se empezó a hablar de emplazar la población en otro lugar. Ahí se inició una comisión investigadora de la Legislatura. Entonces se habló de las poblaciones Sol de Mayo, Barrancas, Los Ruices y Sur de Lazarte, siempre inundadas.
° 01/02/1992: El presidente Carlos Menem pasó 70 minutos en La Madrid. Anunció que se iban a destinar $ 1.250.000 (más de 1 millón de dólares). “Los únicos que van a recibir subsidios son los pobladores”, dijo, criticando a “industriales y empresarios poderosos” acostumbrados a vivir del Estado. “Esta es la forma de cambiar el país. ¡Estén seguros de que al terminar mi mandato podremos decir al gran pueblo argentino salud! ¡Vamos bien e iremos mejor, nada ni nadie nos detendrá!”, arengó.
Cuatro meses después, en una nota del 03/06/92, titulada “Cuando los madrileños perdieron la sonrisa” ya se cuenta que la ruta 157, aún en construcción, se ha hecho un metro más alta que la traza original, con el agravante de que los técnicos dejaron sólo tres alcantarillas de las 12 originales. “El terraplén se transformó en un dique”. Y se dice que en el tren se van los jóvenes y adultos que sueñan con el futuro. “Mis padres nunca habían visto algo así”, dice un adolescente sobre la inundación de febrero.
El 08/03/2000 el agua del Marapa llegó a dos metros de altura en las casas. Vinieron ministros nacionales a prometer que se haría algo. Ya se comenzó a averiguar qué había pasado con los ATN por más de dos millones de dólares enviados en 1997 y 1999.
El 28/10 /2000 el secretario de Obras Públicas Gustavo Durán dijo: “No podemos decir que La Madrid no se inundará más. Se necesita un dique de atenuación de crecidas, cuyo costo no está al alcance de la provincia”.
Causas y pecados
Pero no se habló de lo que estaba pasando: la deforestación de 100.000 hectáreas de bosques en la cuenca del Marapa -San Francisco, las canalizaciones de los productores sin control del Estado, la desaparición de los bañados que atenuaban las crecidas, el desorden de las cuencas. Sólo después de la tremenda inundación de abril de 2017, y tras la gran investigación que se hizo durante dos años se alcanzó conciencia de lo que había pasado. En esos días de emergencia se volvió a hablar de traslado de la población y se determinó que podía costar unos 60 millones de dólares. Se desechó.
¿Dónde está el pecado original? ¿Quiénes son los pecadores? Ya planteó esto en 2018 el entonces obispo de Concepción, José María Rossi, cuando dijo que hay responsables. “La ambición tiene un límite que es el bienestar de los demás. En este caso, el bienestar, más bien el malestar de los madrileños y habitantes de otras poblaciones sobre el río Marapa. Ese fue el costo humano y material de esa ambición desmedida: la tala y construir un canal indebidamente”. Y planteó que el Poder Ejecutivo debe investigar si hubo mala praxis por parte de funcionarios estatales; la Legislatura debe sancionar correctamente; y la Justicia, “señalar, juzgar, castigar y hacer pagar” a los responsables de que el pueblo haya quedado bajo el agua.
Niños a la intemperie
En esos días se contó que los niños de La Madrid, que habían pasado días y noches a la intemperie en la ruta 157 por causa de la inclemencia de la naturaleza, habían descripto en sus dibujos escolares que el villano en La Madrid ataca en forma de lluvia y tira rayos sobre las casas. Al mirar al cielo sabían qué iba a pasar y cifraban sus esperanzas en el sol, según describieron los pedagogos que los atendieron en las carpas al costado de la 157. Ese dibujo que publicamos el 03/04/2022 es el que reproducimos ahora.
Nueve años después, y con todo el trabajo de investigación que se hizo, muy poco se avanzó y volvió la emergencia. El Gobernador dijo que “ha sido un muy buen trabajo. Luego teníamos pensado estudiar otras cuencas del centro de la provincia. Simplemente hay que seguir estudiando las cuencas hídricas”.
Solución lejana
Pero, al igual que el secretario Durán hace 26 años, dijo que la solución está fuera de las posibilidades de la Provincia. La gente de La Madrid ya lo toma así: “Es imposible vivir en esta zona; todo desapareció”, dijo hace tres días la vecina María Mendoza. Pero nadie siente que es responsable ni que forma parte del pecado original. Antes bien, en La Madrid están pagando los justos por los pecadores, que aún no han sido identificados, pese al pedido del obispo Rossi. Aunque no todos los vecinos lo aceptan con resignación, y pese a la impotencia que han mostrado las autoridades, algunos sacan esperanzas. Como dice Lidia González, de los autoconvocados, “no nos vamos a quedar con los brazos cruzados”.










