Números de Oro: de madrugada, María se enteró de que era la ganadora de $12.000.000

Después de años jugando cada viernes, la suerte llegó en plena madrugada para María Antonia Díaz. Entre incredulidad y alegría, la jubilada contó qué sueño cumplirá con el millonario pozo

EN FAMILIA. La ganadora, junto con su hija Jhoana y dos de sus 14 nietos, felices por el inesperado premio que recibió con el entretenimiento. EN FAMILIA. La ganadora, junto con su hija Jhoana y dos de sus 14 nietos, felices por el inesperado premio que recibió con el entretenimiento.
Hace 12 Hs

María Antonia Díaz tiene 64 años, seis hijos, 14 nietos y dos bisnietos. Es jubilada, ama de casa y, como todos los viernes desde que empezaron los Números de Oro, compra el diario y completa con paciencia dos tarjetitas del entretenimiento de LA GACETA. La mujer jugaba con esperanza, porque en realidad nunca había ganado nada. Hasta ahora que se llevó el pozo de $12.000.000.

Un sueño

La noticia llegó de la manera más inesperada y en un horario poco habitual. En plena madrugada del martes y después de una noche casi sin dormir. María Antonia descubrió que un golpe de suerte había tocado su puerta.

“Todavía no caigo”, repite, entre risas y sorpresa, mientras intenta poner en palabras lo que sintió cuando se dio cuenta de que había completado el cartón ganador.

La historia empezó el lunes. Ese día había llenado su tarjeta, pero le faltaba un número: el 25. El dato quedó dando vueltas en su cabeza durante toda la noche.

“Me fui a dormir, pero estaba pensando en eso”, cuenta.

A las 3.30 de la madrugada se despertó. Sin hacer ruido, tomó el teléfono para revisar los números una vez más. Y entonces lo vio. El 25 estaba.

“Te juro que no dormí más. Lo controlé diez veces”, recuerda.

Emoción compartida

La emoción fue tan grande que no quiso guardarla para sí sola. Caminó hasta la habitación de su hija y la despertó.

“Jhoana, levantate… creo que gané los Números de Oro”, le dije.

La hija se levantó todavía medio dormida, revisó los números y volvió a mirar la tarjeta. A esa altura la escena ya era familiar. Incredulidad, silencio y el celular en la mano repasando una y otra vez la combinación.

EL NÚMERO. El lunes, a María Antonia sólo le faltaba el 25 para ganar. EL NÚMERO. El lunes, a María Antonia sólo le faltaba el 25 para ganar.

Después se sumó otra integrante de la casa.

“Se levantó mi nieto también y empezó a controlar. No dormimos en toda la noche”, cuenta María Antonia. Pero esta vez el desvelo no tenía nada que ver con la preocupación, sino con la alegría.

“Por suerte fue de la alegría”, dice.

La ganadora afirma que nunca imaginó que podía quedarse sola con el pozo, sobre todo porque en otras ocasiones los premios suelen repartirse entre varios jugadores.

“Yo le decía a mi hija: ‘por ahí somos cuatro, bueno, son tres’. Es mucha plata para mí. Me conformaba igual”, cuenta.

Y esta vez la suerte fue completa.

Llamados y alegría

La noticia recorrió rápidamente a toda la familia. Sus hijos -cuatro varones y dos mujeres- fueron los primeros en enterarse.

“Están felices de la vida. Son mi orgullo”, dice.

La familia de María Antonia es grande y muy unida. Cada domingo la casa vuelve a llenarse de voces, platos y aromas de comida casera. Ella misma se encarga de cocinar.

“Invito a todos a comer”, cuenta. Entre hijos, nueras, nietos y bisnietos, la mesa suele reunir a más de 20 personas.

Su deseo

Cocinar es una de sus grandes pasiones. Por eso, cuando le preguntan qué le gustaría hacer con el dinero, no duda.

“Quiero terminar mi cocina. A mí me gusta cocinar”, dice.

No tiene un plato favorito ni una receta estrella, sino que prepara lo que le pidan.

“A uno le gusta una cosa, a otro otra, y así voy haciendo”, explica.

Eso sí, tiene una preferencia clara. “Salado. Dulce no tanto”, aclara entre risas.

El resto del dinero servirá para ponerse al día con algunas cuentas pendientes. “También quiero pagar deudas”, agrega.

A pesar del premio, María Antonia no piensa abandonar la rutina que mantuvo durante años.

Seguirá comprando el diario cada viernes y completando las tarjetitas con la misma paciencia.

“Siempre le decía a mi hija: ‘algún día voy a ganar’. Y ella me decía: ‘mamá, seguí comprando todos los viernes’. Y me quedé con eso”, recuerda.

Hoy, esa frase se convirtió en una pequeña profecía cumplida, que desea que todos los participantes tengan en cuenta y que no pierdan la esperanza.

Con la tarjeta que se entrega junto al diario cada viernes, los lectores ya pueden participar por un nuevo pozo de $3.000.000, que se duplica a $6.000.000 si la tarjeta cuenta con el sello de Usuario Tarjeta Sol. Números de Oro reafirma así su lugar como uno de los entretenimientos más esperados por los lectores de LA GACETA y cada semana convierte la ilusión en historias concretas.

Esta nota es de acceso libre.
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