Punto de vista: las razones por las que Q-Orbit es mucho más que un experimento de cultivo fuera de la Tierra

Por Dra. Pamela Such Stelzer - Especial para LA GACETA.

Hace 5 Hs

En comparación con un programa de la NASA como Rad-SEED, que se enfocó principalmente en evaluar efectos de radiación en semillas dentro de un marco biológico clásico, Q-Orbit incorpora un enfoque físico-material adicional: no sólo medimos germinación, sino cambios moleculares, de ADN, estructurales, energéticos y de superficie asociados a procesos análogos a la meteorización espacial.

Respecto a los experimentos agrícolas de la FAO (ONU) en la Estación Espacial Internacional, estos suelen centrarse en crecimiento en microgravedad o seguridad alimentaria en órbita. Q-Orbit, en cambio, estudia la supervivencia pasiva y la integridad estructural de semillas expuestas al ambiente espacial real, incluso antes del proceso de germinación, con una lógica más cercana a astrobiología y ciencia de materiales biológicos que a horticultura espacial directa.

En síntesis, Q-Orbit no es sólo un experimento de cultivo en el espacio. Se trata de un estudio sobre resiliencia biológica frente a procesos físicos extremos, conectando agricultura, física de superficies y adaptación futura, tanto para la Tierra como para escenarios lunares y marcianos.

La quinoa tolera salinidad, sequía, radiación elevada, grandes amplitudes térmicas y suelos pobres en nutrientes. Puede crecer desde el nivel del mar hasta más de 4.000 metros de altitud. Esa plasticidad fisiológica la convierte en un modelo ideal para estudiar adaptación en ambientes extremos, que es justamente lo que buscamos comprender cuando pensamos en condiciones orbitales, lunares o marcianas.

Además, ya contamos con antecedentes científicos sólidos. En 2022 publicamos en Acta Astronáutica los resultados de experimentos realizados en laboratorio en la York University, donde sometimos semillas de quinoa a condiciones de irradiación energética, vacío y temperatura comparables, en escala, a procesos de exposición espacial prolongada. Los resultados demostraron una notable resistencia estructural y viabilidad posterior a la exposición, confirmando que se trata de un organismo con un potencial real para estudios de larga duración en contextos espaciales.

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