A TODA VELOCIDAD. Los salteños demostraron jerarquía en su paso por Tucumán hace 13 años | FOTO: San Pedro Extremo

Un recuerdo que toma fuerza con la consagración en el Dakar. Luciano y Kevin Benavides fueron los grandes protagonistas del Rally Transmontaña de Enduro 2013, una edición que quedó marcada como un punto de inflexión en la historia de la competencia. Los hermanos salteños, por entonces ya pilotos mundialistas y recientes representantes argentinos en los Six Days de Italia, se quedaron con la clasificación general y se convirtieron en el primer binomio de su provincia en lograrlo, en una carrera atravesada por condiciones excepcionales.
Aquella edición combinó varios factores poco habituales: un cambio de recorrido, un récord de participantes y un resultado que alteró el mapa histórico del Transmontaña. Después de más de dos décadas, la prueba inauguró una nueva largada en Vipos, modificando un esquema tradicional y renovando el desafío para todos los competidores.
El epicentro simbólico del evento estuvo en nuestra provincia, con la plaza Independencia como largada simbólica. Desde allí se proyectó una carrera que convocó a 698 participantes, una cifra inédita que superó ampliamente los registros de años anteriores y confirmó la magnitud que había alcanzado el Transmontaña dentro del calendario nacional del enduro.
En ese contexto, los Benavides impusieron un ritmo firme y sostenido que no dejó margen para discusiones. El recorrido entre Vipos y el valle de La Sala, en San Javier, fue completado en 2h 27’32”, un tiempo que les permitió quedarse con la general y escribir una página inédita para la competencia, basada más en la regularidad que en los golpes de efecto.
PURA DESTREZA. Los hermanos rompieron récords en el transmontaña 2013.
La actuación de los hermanos fue leída, incluso en ese momento, como algo más que una victoria puntual. “Cumplimos con el objetivo de ser los primeros dos salteños en ganar la general del Transmontaña”, destacó Kevin tras la llegada, subrayando el valor simbólico del resultado. “Fue una carrera muy dura, con mucho polvo, pero hermosa por los lugares que recorrimos”, agregó, al describir la exigencia del trazado.
Con el paso de los años, aquel Transmontaña 2013 puede leerse hoy como una señal temprana que anticipó una trayectoria basada en método, adaptación y perseverancia.







