Dattola palpitó el partido contra Chacarita: "Con inteligencia, podemos lograr un buen resultado"

Dattola palpitó el partido contra Chacarita: "Con inteligencia, podemos lograr un buen resultado"

El zaguero central está feliz con su decisión de haber fichado por San Martín de Tucumán y con el presente de un equipo que mañana tiene una parada difícil.

CONTENTO CON LA DECISIÓN. Agustín Dattola se muestra conforme en su llegada al santo y asegura que disfruta del desafío. Foto tomada de Instagram. CONTENTO CON LA DECISIÓN. Agustín Dattola se muestra conforme en su llegada al "santo" y asegura que disfruta del desafío. Foto tomada de Instagram.

Tres meses son los que Agustín Dattola lleva instalado en Tucumán; y en ese tiempo se consolidó como una de las piezas claves del esquema de Diego Flores. Indispensable es el adjetivo que mejor le caería, y los números respaldan esta calificación: fue titular en todos los partidos del torneo y acumuló 608 minutos dentro del campo. Esas estadísticas que lo posicionan como el segundo futbolista con más tiempo en cancha –el primero es Nahuel Banegas con 630 minutos-, dejan en claro el presente más que propicio para el central, que día a día se siente más cómodo en San Martín de Tucumán.

El reto de llegar a la provincia no se restringió meramente a lo deportivo. Cambiar de aires implicó desde la búsqueda de un nuevo hogar hasta desarrollar nuevos hábitos y aficiones. “Apenas llegué la gente del club me ayudó a buscar casa. Ahora, mi novia ya se instaló acá y consiguió trabajo. Ella es instrumentista quirúrgica y trabaja en una clínica de Yerba Buena. Hasta acá, todo viene siendo de primera”, relata.

Al tratarse de su primera experiencia fuera de Buenos Aires, Dattola reconoce que tuvo varias dudas antes de estampar su firma con el “santo”. “Ese fue todo un tema cuando me llamó Diego (Flores). Nunca había salido de la provincia; había tenido un paso por Barracas Central, a préstamo por seis meses, pero tenía a mi familia y a mis amigos bastante cerca. Pero venir acá implicaba algo totalmente distinto. Me gustó mucho el desafío de probar algo nuevo y, sobre todo, me sedujo el proyecto deportivo”, recuerda.

La distancia no fue un impedimento para tener el apoyo familiar. “Tengo la suerte de que mis dos viejos vienen a todos los partidos, viajan desde Buenos Aires a Tucumán. Incluso hay veces que van y vienen en el día, pero no se pierden ninguno. Hasta cuando nos tocó jugar con Maipú en Mendoza, mi viejo viajó para allí. Es un privilegio que tengo y me pone muy contento”, asegura.

Como todo recién llegado a la provincia, Dattola deja en claro que también aprovechó para conocer algunos lugares turísticos. “Conocí Tafí del Valle y es un lugar hermoso que pude disfrutar con mis seres queridos”, cuenta al tiempo que se ríe del “diccionario tucumano”. “Es muy gracioso cuando dicen esos insultos típicos…”.

El defensor va experimentando nuevas sensaciones en todos los aspectos. Las costumbres y hasta la gastronomía local son cosas que le llaman la atención. Todo el mundo habla del famoso sándwich de milanesa, pero él aún no pudo probarlo. “No lo comí porque el técnico es muy exigente con el tema del peso y trato de cuidarme. Es algo en lo que Diego está muy pendiente. Por ahí cuando tengo un permitido siempre me inclino más por comer un asado u otra cosa. Pero ya vamos a tener tiempo para probarlo”, explica antes de advertir que sí “pecó” cuando tuvo la oportunidad de probar las empanadas. “Las comí en varios restaurantes y son buenísimas”.

La incursión culinaria no terminó ahí. En búsqueda de nuevas aficiones para pasar el tiempo, Dattola reconoce que empezó a experimentar dentro de la cocina. “Como paso mucho tiempo solo, empecé a cocinar. Me doy el lujo de hacer comidas con mucha preparación y me guío por recetas que veo en las redes sociales. Siempre es muy variado, pero me estoy dando mucha maña con eso porque es algo que me gusta”, indica. “Con mi novia vamos alternando en quien se encarga de cocinar. Hacemos un día y un día. La llevamos bastante bien”, completa.

Dattola está feliz por la performance individual y porque el equipo va apareciendo de a poco. “Estoy disfrutando lo que estamos viviendo. Entiendo a la gente cuando no se va del todo conforme y todos sabemos que es un club de alta exigencia y de mucha trascendencia. Pero tenemos un grupo muy laburador, nos estamos acostumbrando a ese ritmo. Nosotros llegamos a las 7 y nos vamos a las 13 en cada práctica, y el cuerpo técnico llega antes y se va después. Estamos trabajando de muy buena manera”, describe.

Con buena experiencia en la categoría, Dattola asegura que en este tipo de torneos son normales los altibajos, pero destaca que el grupo ya se sobrepuso a la primera prueba de fuego que le tocó vivir. “Te da bronca cuando los resultados no salen, como pasó en las dos derrotas consecutivas. Sin embargo, este grupo dio la muestra de carácter que necesitaba y nos repusimos rápido”, enfatiza.

Chacarita aparece como una parada bien exigente, y con vistas a ese duelo, asegura que deberán estar atentos a todos los detalles frente a un rival que buscará enderezarse en el campeonato. “Tenemos que mantener la concentración y, durante los 90 minutos, sostener la intensidad. Ellos vienen de una derrota y van a querer reponerse. Pero si somos inteligentes, vamos a poder lograr un buen resultado”, advierte, antes de meterse de lleno en el “análisis táctico”, dejando en claro que no tiene ningún problema en jugar como líbero o como stopper. “Con Darío Franco, en Almirante, ya me había tocado jugar varias veces en esas posiciones. Estoy acostumbrado a hacerlo así, por lo que estoy tranquilo. Siempre trato de aportar lo mejor para que al equipo le puedan salir bien las cosas”.

Gracias a que el “afuera” marcha sobre rieles y que dentro del campo el equipo va sumando rodaje, Dattola se siente feliz con la experiencia en Tucumán. No obstante, sabe que todavía queda mucho tiempo por recorrer para lograr el gran objetivo personal: que su nombre quede grabado en la historia de San Martín.

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