13 Febrero 2024

Probablemente, sobre el tema de los jubilados, el Gobierno mantenga el esquema anterior. La propuesta original del gobierno actual era muy discrecional. Una fórmula confusa: elimina cualquier tipo de ajuste y queda en hacerlo cuando lo considere conveniente. No hubiera pasado por la primera instancia judicial. Le convendría mantener el esquema vigente del gobierno anterior. La inflación se ajusta por un trimestre atrasado. Cumplir con el ajuste trimestral que les corresponde a todos los jubilados en marzo. Esto significa que los haberes de marzo serán ajustados de acuerdo a la actual ley de movilidad jubilatoria que se ajusta por un mix entre la variación de la recaudación del Anses y de los salarios formales durante el trimestre anterior (en este caso sería cuarto trimestre 2023). Esta fórmula, al no incluir la inflación, vino deprimiendo fuertemente los haberes jubilatorios. De un modo general, los salarios —que intervienen en la determinación del índice de movilidad— han perdido frente a la inflación. Incluso para aquellos salarios que se corrigen regularmente, el aumento paritario corre por detrás del aumento de los precios. Por lo tanto, los índices salariales reflejan con retraso a la inflación, la cual, además, fue siempre en ascenso. Este efecto demoledor sobre la movilidad jubilatoria se potenció fuertemente en el cuatro trimestre del año, cuando la inflación acumulada -teniendo en cuenta a un diciembre con 25,5 % de aumento- llegó al 46 %. Aunque todavía no se cuenta con los datos completos para calcular la movilidad del cuarto trimestre, una estimación razonable la ubica entre el 25 y 30 % considerando la evolución de salarios y de la recaudación de Anses respecto del trimestre anterior. ¿Qué tenemos, entonces? Una caída esperada en el poder de compra de los haberes de entre un 15 y 20 %, gracias a la “movilidad jubilatoria” de Martín Guzmán, Massa y los Fernández (pero aplicada por Milei, según parece, por última vez). Un porcentaje de recaudación fiscal y otro porcentaje de aumenta de salarios. El índice que salga de las dos variables va a ser menor a la inflación (ya que ambos índices cayeron) y además va ser el registro hasta diciembre y lo cobran en Marzo. En marzo un 40 cuando en diciembre sea ya 25, enero 30 y en febrero sea similar. Este sistema le sirve para seguir licuando la jubilación. La nueva ley ómnibus prevé actualizaciones mensuales con el índice de precios. Pero a partir de abril, y con el “último dato de inflación disponible”, que será para ese momento el dato de febrero. En el medio, entre la vieja y la nueva movilidad, se “comen” la inflación de enero si sólo llegará al 25 %. En consecuencia, la nueva ley ómnibus sanciona una pérdida real del orden del 40 % en los haberes jubilatorios. Ningún bono -como los que se anuncian en febrero para los haberes mínimos- puede paliar semejante despojo. Sobre esta base ultradeprimida apenas se “respetaría” la indexación de acuerdo a la inflación, pero desde abril.

Pedro Pablo Verasaluse 

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