Los hinchas de San Pablo se quejaron del trato que recibieron en Metán

Los hinchas de San Pablo se quejaron del trato que recibieron en Metán

En la previa del partido contra Talleres, la parcialidad tucumana denunció hostilidades en el ingreso al estadio. "Es falta de empatía, en San Pablo les abrimos las puertas sin inconvenientes", reclamaron.

INGRESO. Los hinchas de San Pablo reclamaron un trato hostil al momento de entrar al estadio. INGRESO. Los hinchas de San Pablo reclamaron un trato hostil al momento de entrar al estadio. Foto: Inés Quinteros Orio (La Gaceta).
22 Enero 2024

Caldeado. Así estuvo el clima en el encuentro que disputaron Talleres de Metán y San Pablo, por las semifinales de la Zona Norte del Regional.

Es que claro, la previa tenía todos los condimentos. El domingo, a pocas horas de que arrancara la instancia decisiva, el cuerpo arbitral encabezado por Guido Medina determinó que se postergara  el partido debido a las condiciones climáticas, con cerca de 900 hinchas “paulistanos” arribando a la ciudad salteña. Una decisión cuanto menos polémica, dado que luego trascendió que el campo de juego era capaz de soportar el agua que había caído hasta el momento.

De esa manera, tanto la delegación que había viajado con los jugadores, como los seis colectivos repletos de hinchas que pretendían copar el estadio Pastor Moya debieron pegar la vuelta y regresar  a Tucumán.

“De las 900 personas que viajamos, la mitad teníamos entradas y la otra mitad acordaron comprarlas sin ningún problema en Metán. No fue así, no nos permitieron entrar a ninguno de nosotros y no teníamos cómo costear la estadía ni otro viaje, por eso hoy solo pudimos venir alrededor de 150 personas”, aclaró Rodrigo Olivera, uno de los hinchas “paulistanos”.

Respecto a la decisión de aplazar el partido, fue contundente: “se suspendió porque no había policías suficientes para recibir a tanta gente, no por la lluvia”, sentenció el fanático.

Es más, el escándalo no se quedó ahí. Durante el ingreso al estadio, los hinchas de San Pablo volvieron a recibir un trato hostil por parte del anfitrión. “La policía nos trató muy mal, hasta nos hicieron sacarnos las zapatillas y abrir la yerba, como si fuésemos delincuentes. Les pedíamos que nos tuvieran piedad y nos contestaban que eran órdenes de la dirigencia. Es falta de empatía, nosotros en San Pablo les abrimos la puertas sin inconvenientes”, detalló visiblemente enojada una de las aficionadas del “paulistano”.

María Giménez, madre de Ignacio López, jugador de San Pablo, también mostró su desagrado con la situación. Además, resaltó que ella vive en Metán y que lo ocurrido le genera decepción de su ciudad. “Cuando fui a San Pablo a ver a mi hijo me recibieron muy bien, con cordialidad, no hubo ningún problema. Como metanense, siento vergüenza por mi pueblo. La visita no merece este trato”, asintió con cierta frustración.

Todo lo ocurrido en la previa se trasladó más tarde al encuentro. Incluso antes del silbato inicial, se produjo algún encontronazo entre los jugadores. Fue en el momento del saludo protocolar, provocando rápidamente el primer tumulto.

Con la pelota en juego, el primer apuntado por San Pablo fue Guido Medina, árbitro del encuentro. Se reclamó cada cobro, por más chiquito que fuese. Luego, con la bronca acumulada, arrancó el show de las patadas. Junto a ello, empezaron a aparecer las tarjetas: amarillas por aquí, rojas por allá y el “paulistano” prontamente se vio en desventaja numérica en el campo.

Lo que sí cabe destacar fue el comportamiento de ambas hinchadas. El “paulistano” se hizo sentir durante todo el partido, aún con su equipo siendo derrotado en la cancha. Por su parte, las tribunas de Talleres alentaron y disfrutaron el encuentro con tranquilidad, subiendo el tono sólo lo lógicamente necesario.

Terminado el cotejo, las tribunas se fueron vaciando poco a poco. No se registraron inconvenientes en la salida del estadio; y seguidamente, los tucumanos emprendieron el retorno a su provincia. (Producción periodística: Diego Caminos).

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