Sexualmente hablando: música y sexo

Sexualmente hablando: música y sexo

Sexualmente hablando: música y sexo

“Si la música es el alimento del amor, sigue tocando”, escribió William Shakespeare. Y sí: ¿acaso la música no ha estado históricamente unida a la seducción, a lo erótico y a los rituales amatorios? Quizás la referencia más clásica es la famosa serenata, costumbre popular durante el siglo XVIII, mediante la cual un hombre -por lo general acompañado por un dúo o un trío- le cantaba a una mujer, desde afuera de su casa, para expresarle sentimientos de amor, agradecimiento o deseos de reconciliación.

Pero hay -y siempre han existido- otros varios ejemplos: los indios hopi suelen cantar una complicada canción de amor a su enamorada, al igual que los hombres de Samoa, en el Pacífico Occidental. Y los apaches confiaban en seducir a las mujeres tocando una melodía con su flauta.

De hecho la música del flirteo en los seres humanos tiene su correlato en los sonidos utilizados para el mismo fin en la comunidad animal: como es sabido, los llamados de los machos sirven como potentes mensajes de cortejo, previos al apareamiento.

Canciones inspiradoras

Hace un tiempo, la plataforma Spotify encargó la realización de un estudio científico para descubrir las preferencias de los usuarios a la hora de intimar. El responsable de la investigación fue el psicólogo musical Daniel Müllensiefen, de la Universidad de Londres, quien revisó las playlists de seducción más populares de Spotify y realizó posteriormente una encuesta. Y llegó a una conclusión: al menos el 40% de los participantes creía que el sonido era una gran fuente de excitación, una convocatoria a hacer el amor, incluso más que el contacto con la potencial pareja.

Según el psicólogo, la elección de canciones “para tener sexo” responde a asociaciones y construcciones culturales vinculadas a la música, que convierte a ciertos temas, intérpretes y bandas sonoras en verdaderos símbolos que hacen que nuestro cerebro reaccione al escucharlos, disparando la excitación.

La selección

En la lista de elegidos figuraban Barry White, Tchaikovsky, Tom Jones, Marvin Gaye, Celine Dion, Aerosmith, ABBA y el soundtrack de “Star Wars” y de “Dirty Dancing” (un update seguramente incluiría otros géneros, como la cumbia y el reguetón). “No es de sorprenderse que tanta gente afirme que la música les excita en la cama. A partir de la investigación neurocientífica, sabemos que la música puede activar los mismos centros de placer en el cerebro que responden a recompensas como la comida, las drogas e incluso el sexo”, supo declarar Müllensiefen.

En las antípodas y con su humor característico, uno de los geniales videos de Peter Capusotto promociona “A ver si la ponés con esto”, un compilado de música anticlímax que incluye algún tango de Carlos Gardel, “Cortate el pelo cabezón” de La Mona Jiménez y a Juan Carlos Baglietto con su deprimente “Era en abril”. “El talento de grandes artistas para una noche dedicada totalmente al fracaso sexual”.

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