Superclásico Boca-River: alivio para el golpeado Demichelis y otro revés para Almirón

Superclásico Boca-River: alivio para el golpeado Demichelis y otro revés para Almirón

El "millonario" obtiene tres puntos que valen mucho más por la crisis que venía atravesando el equipo. Un cachetazo para el "xeneize" en la previa del encuentro ante Palmeiras.

River le ganó a Boca en La Bombonera. River le ganó a Boca en La Bombonera. Twitter @RiverPlate

Todo a pedir de… River. Una victoria en La Boca por la que se esperó cinco años, un cachetazo al rival de toda la vida en la previa de la semi de vuelta ante Palmeiras, segunda victoria superclásica en 2023 y tres puntos que valen mucho más, potenciados por la crisis que venía atravesando el equipo de Martín Demichelis.

Son decisiones, diría Miguelito Russo. Jorge Almirón optó por presentar un “muletto”. Y cuando vio que la mano venía mal, recién entonces arriesgó metiendo a cinco titulares. Y ya fue tarde.

River salió a jugar con todo lo que tiene, Boca con lo que le quedaba después de priorizar la Libertadores y de las precauciones de su entrenador. Y se notó la diferencia de jerarquía individual en ese primer tiempo que terminó 1-0 para la visita, que podría incluso haber duplicado su ventaja.

Por entonces, el gol “sin querer queriendo” de Salomón Rondón premió la ambición de River, que desde el minuto uno tuvo más ímpetu e invirtió más recursos para buscar el triunfo.

Con esa jugada que tuvo mucho de carambola, Demichelis también se puso 1-0 arriba de un Almirón que desnudó su conservadurismo al dejar en el banco a Exequiel Zeballos y optar por un volante más, Lucas Blondel, quien además es defensor.

Ese remate de Enzo Pérez, tras un par de malos rechazos del fondo local, se desvió en un Rondón parado como una estaca y desairó a Sergio Romero. El billar a una banda pareció justificar el acierto de “Micho” de meter tantos jugadores de buen pie volcados a la ofensiva.

Pero en realidad, hasta entonces, ni tan tan, ni muy muy. Porque todo había sido “híper” previsible y sin sorpresa. Como que River, con su superpoblación de volantes, manejara pelota y terreno, pero a su vez, con su delantero único, careciera de profundidad.

Enfrente, Boca, con su equipo suplente, no sabía a qué jugar, solo aguantar y esperar por algún error de un River que prácticamente no tenía con quién recuperar la pelota (salvo el todavía vigente Enzo). Apuestas como las de Blondel, Ezequiel Bullaude y Juan Ramírez no dieron dividendos.

Fue una revolución breve e infructuosa la generada por los ingresos en el entretiempo de Cristian Medina, Ezequiel Fernández y Valentín Barco. Durante un rato, solo durante un rato, pareció otro Boca, pero los sustitutos, en definitiva, terminaron aportando muy poco.

River recuperó rápido el control. El anfitrión iba, pero no volvía y a la visita le quedó expedito el camino para la contra. Eso sí, perdonó mucho: definió livianito Rondón, Romero sacó al córner un remate de Esequiel Barco… ni hablar sobre el final, cuando Facundo Colidio erró un gol increíble.

Como la necesidad tiene cara de hereje, para el último tramo Almirón puso toda la carne al asador, incluido el “Changuito” Zeballos y el uruguayo Edinson Cavani, que resolvió bien la única clara que tuvo, aunque con final no deseado para él: gol anulado por offside.

Pero Boca fue pura confusión, muchos centros sin destino. Y el River de Demichelis fue fiel a sus genes. Aun defendiendo con cinco, con el ingreso de Ramiro Funes Mori, no resignó la ambición de rematar la historia. Y el sustituto Enzo Díaz, hincha del “Millonario” y sin goles previos desde su desembarco en el club, facturó después de la enésima tapada de “Chiquito”.

Fue 2-0 entonces para River, como aquella última vez en La Bombonera, en septiembre de 2018. Desde entonces habían pasado seis partidos sin victorias de la visita en La Ribera. El “Millonario”, además, acortó su desventaja en el historial con su archirrival, ahora de cinco partidos.

Y de paso cortó una racha de siete partidos a domicilio sin triunfos por toda competencia y ante cualquier rival.

En el momento justo, un poco de alivio para el golpeado Demichelis. Y otro revés para Almirón, que se jugará su destino el jueves, en San Pablo.

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