Los adolescentes que son un ejemplo para los adultos

19 Ene 2020

Ayer comenzó su travesía hacia la cumbre del Aconcagua Kamya Karthikeya, una niña hindú de 12 años que persigue el sueño de escalar las siete montañas más altas del planeta y recorrer en esquí los polos Norte y Sur antes de cumplir los 13. Su objetivo es concientizar sobre la igualdad de género, especialmente en su país, fuertemente tradicionalista y con marcadas limitaciones en cuanto a la educación de la mujer.

La Justicia de Mendoza venía impidiendo la escalada desde comienzos de enero debido a que la legislación prohíbe a los menores de 14 años el ascenso a más de 3.000 metros, en tanto que desde los 14 años hasta la mayoría de edad deben hacerlo en compañía de sus padres o tutores legales. Para lograr que se aprobara esta excepción, el abogado y el padre de la niña, debieron demostrar su idoneidad deportiva, además de una póliza de salud que incluye la cobertura de rescate en la alta montaña.

La experiencia de Kamya quedó demostrada por sus altos logros anteriores: ya alcanzó la cima del Kilimanjaro, en Tanzania, a 5.895 metros. Y, según su familia, es considerada la mujer más joven en subir el Stok Kangri, una montaña de 6.156 metros que forma parte del Himalaya, en Asia. El propósito es ayudar a visibilizar e incrementar el rol que ocupa la mujer en la sociedad hindú, donde los matrimonios aún son arreglados por las familias de los novios en buena parte de los casos, y donde es común que a las mujeres no se les permita asistir a buenas escuelas o desarrollar deportes. “Quiero romper con esos estereotipos, demostrando que las mujeres, hasta siendo niñas, podemos alcanzar cumbres o esquiar en los polos”, le confesó al diario Los Andes, en Mendoza.

La ejemplaridad adolescente viene siendo portada en los medios del mundo desde el año pasado, cuando la sueca Greta Thunberg cruzó el Atlántico a bordo de un velero que no dejó huella de carbono, y lo hizo para asistir a la cumbre de la ONU sobre cambio climático, donde enfrentó a los líderes del planeta con su reclamo generacional. Su grito a los poderosos alcanzó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y sus públicos rostros de fastidio, por parte de él, y de visceral enojo, por parte de ella, quedaron impresos en las retinas de todo el globo a través de los medios y redes sociales.

Más allá de las discusiones sobre las formas, sobre la desesperada sinceridad de Greta frente al mundo que le están heredando, o sobre el alto riesgo que enfrenta la niña hindú para llevar adelante su lucha por la igualdad, se trata de dos adolescentes que abofetean la serenidad de nuestras sociedades ante temas controversiales y fundamentales. En nuestro país, y en nuestra provincia, también hay casos de jóvenes activistas que trabajan denodadamente por causas sociales nobles con el objetivo de concientizar y aportar su granito de arena ante las problemáticas más complejas. Se ocupan de problemáticas que van desde el medio ambiente hasta la pobreza, pasando por el abuso sexual y la adicción a las drogas, en otras muchas dificultades que trae aparejada la extendida crisis de recursos económicos y de valores culturales en estas latitudes.

Y así, mientras Kamya escala el techo de América y Greta cruza océanos de manera limpia y sustentable, a los adultos nos queda la oportunidad de la reflexión y la necesidad de la acción sobre temas candentes, que la mayor parte de las veces nos encuentran como espectadores pasivos y no como protagonistas de los desafíos de este tiempo y de los cambios que requieren.

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