Las lluvias encienden el cronómetro para el puente de El Corte

El director de Vialidad advierte que el paso alternativo será inviable ante una tormenta severa. Para fines de diciembre pretenden tener montado el nuevo viaducto y usarlo de manera auxiliar.

09 Nov 2019 Por Soledad Nucci
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IMAGENES DE UNA DEMOLICION. Así luce hoy el lecho del río Muerto, debajo de la ruta 338. LA GACETA / FRANCO VERA

A veces, la señora María Isabel Viggiani Rocha ruega que no llueva:

- No van a terminar el puente.

Parece preocupada. Ella y el resto de los vecinos de El Corte, en el límite entre la ciudad de Yerba Buena y la comuna de San Javier, se han despedido de su viejo puente. Ninguno volverá a cruzarlo. Ha sido demolido. En las próximas semanas, en su lugar debería haber un nuevo viaducto; más ancho, más cómodo y más firme. Pero hasta que eso ocurra, miran al cielo y ruegan que las tormentas de verano se demoren. “¿Por dónde vamos a pasar? Quedaremos aislados”, conjetura Viggiani Rocha.

Actualmente, la única vía de circulación es un camino alternativo situado en el mismísimo cauce del río Muerto. Pero si el lecho crece, no habrá opción.

El ingeniero Ricardo Abad -el conductor de la Dirección Provincial de Vialidad- reconoce la probable inutilidad de ese terraplén, ante un aguacero. No obstante, confía en que, para fines de diciembre, el flamante paso se encuentre, al menos, montado. “Nuestra idea es usarlo de auxilio, cuando no se pueda transitar por abajo”, explica. Enseguida detalla que la demolición de la antigua estructura casi ha concluido; apenas queda un paredón del lado oeste. Que los estribos están siendo rellenados con hormigón. Y que en breve se colocarán las vigas.

- ¿Cuándo concluirá la obra entera?

- La finalización dependerá del clima. Nos estamos esforzando para que la circulación, al menos, se habilite en el verano. El nuevo puente tiene que trabajar como auxilio en los momentos en que el paso precario quede cubierto por las crecidas.

Finalmente, Abad dice que los restos de la demolición, en general, quedarán enterrados porque serán usados como defensas. El subdirector de esa repartición, Benjamín Robinson, añade que el montaje de las vigas requerirá de una dedicación absoluta. “Cada viga tiene 30 metros de largo. Trasladarlas e izarlas requiere de delicadeza. Pese a que pesan muchas toneladas, se pueden romper como si fuesen un vaso de vidrio”, compara. Las vigas se encuentran en los galpones de la firma Tensolite. Serán llevadas de una en vez, con unas ruedas colocadas en sus extremos debido a la imposibilidad de emplear un camión y un remolque de esa longitud, explica.

El proyecto para reemplazar el puente del río Muerto comenzó a ser impulsado por Vialidad en 2017, después de que una tormenta, en marzo de 2015, pusiera en duda la estabilidad de la estructura y desnudara los efectos de la extracción de áridos. En estos últimos cuatro años, en varias ocasiones se prohibió el tránsito de vehículos pesados.

Hasta que en diciembre de 2018, el Gobierno convocó a una licitación pública. La empresa Hugo Cerviño Constructoras ganó esa compulsa. El plazo de obra se fijó en seis meses y el acta de inicio se firmó en junio pasado. Así las cosas, debería culminar en diciembre de este año. Empero, las tareas estuvieron demoradas debido a un accidente ocurrido a mediados de julio, cuando un trabajador murió a causa de un desmoronamiento.

El proyecto consiste en el montaje de una nueva conexión, de 30 metros de largo y poco más de 11 metros de ancho. La anterior tenía 15 metros de largo y seis de ancho.

El plan original establecía que debía ensancharse el camino desde la rotonda situada al pie del cerro hasta El Paraíso, a la altura de la comisaría de la zona. No obstante, se optó por reemplazar sólo el puente debido a la falta de fondos. Según lo descripto, tiene que estar hecho de hormigón pretensado y debe incluir protecciones en los cauces y en los márgenes. El planteo estructural consiste en un tablero, apoyado sobre dos vigas cabeceras.

Además, en breve comenzará la demolición de un segundo puente: el del country Los Azahares, como lo conocen los habitantes de esa zona. En este caso, la tarea es controlada por la Dirección Provincial del Agua, que se la adjudicó a la empresa Galindo. La obra corresponde a la tercera etapa del canal de Yerba Buena. Se intervendrá el tramo que va desde los countries Las Yungas hasta Los Azahares, entre las calles Mendoza y unos 30 metros al sur de La Rioja. Además de demoler la pasarela (también dañada desde aquella tormenta de 2015), se revestirá el canal que corre por debajo, para hacerlo más ancho y más profundo. “Se lo llevará a 24 metros de ancho y cuatro metros de profundidad”, precisa el ingeniero José Guntlach, de la DPA. El monto del contrato ronda los $ 124 millones. El plazo de ejecución es de 360 días corridos y la cuenta regresiva se largó en septiembre.

Construir otro camino: obras en el tintero

La posibilidad de construir una nueva vinculación sobre el río Muerto, además de la que existe sobre la ruta 338, en El Corte, ha sido barajada en algunas ocasiones por los gobernantes. De hecho, existe un proyecto, que no ha prosperado por falta de financiamiento, que plantea un camino y un puente. El trazo vial iría desde el Hogar Rogacionista San Agustín hasta La Rinconada y viceversa. El acceso sería por la calle Muñoz Aldao, al costado de la escuela República de Italia. De ahí, el trayecto continuaría por Sarmiento hasta las fincas de limones del San Agustín. A través de un camino paralelo a esas plantaciones se podría desembocar en el río Muerto. De concretarse, la salida sería por la calle Cristóbal Colón, cerca del country El Nogal y de los colegios Pucará y Los Cerros.

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