Cómo funcionaba la gran red de cultivos mayas con la que incidieron en el clima

Esa civilización americana desforestó la selva, cultivó y liberó gases de efecto invernadero.

09 Oct 2019 Por Soledad Nucci

Verano de 2016. Un pequeño avión bimotor sobrevuela la selva de Belice, un país de la costa este de América Central. Pasa apenas a 500 metros de la copa de los árboles. Y va equipado con una tecnología que está revolucionando muchos campos de la ciencia, como la arqueología. Ese dispositivo, conocido como lídar, lanza 6.000 millones de pulsos de luz láser hacia el suelo. Y recibe 11.000 millones de pulsos de rebote. Los rayos, que se cuelan entre el follaje, permiten cartografiar la superficie.

Primavera de 2019. Los resultados de aquel vuelo científico se dan a conocer: en esa selva se esconden los restos de una enorme red de canales de transporte de agua y de campos de cultivos, que fue construida por los mayas, una civilización mesoamericana que se destacó a lo largo de más de dos milenios y que ocupó, además de Belice, el sur de México y Guatemala. Los investigadores estiman que esa red rondaba los 14 kilómetros cuadrados (casi la mitad de la ciudad de Yerba Buena).

Las excavaciones han permitido comprobar que la zona estuvo activa hace unos 1.200 años. Justamente, coincide con la etapa de máxima expansión de esa población. “Es la primera vez que se demuestra la existencia de una gran extensión de cultivo y transporte maya, a través de la tecnología láser. Y que eso se confirma, después, con pruebas en el terreno”, explica Tim Beach, investigador de la Universidad de Texas, en Austin, Estados Unidos. Él es uno de los coautores del hallazgo, que fue publicado este martes en la revista “Proceedings” de la Academia Nacional de Ciencias estadounidense (PNSA, por sus siglas en inglés). Sus dichos fueron reproducidos por los diarios “La Vanguardia”, “El País” y “Abc”, entre otros medios europeos.

No obstante, lo más llamativo han sido las declaraciones posteriores de Beach: “estas largas y complejas redes de humedales podrían haber cambiado el clima aún antes que la industrialización”. Se supone que, para ganar tierra de cultivos, los mayas quemaron bosques. Luego, trazaron esos canales y plantaron maíz; calabaza y aguacate. Así lo indican los isótopos rescatados del sedimento. Y estas actividades aumentaron las emisiones de dióxido de carbono y de metano, aseguran los autores del estudio.

“Antes de la época industrial, la mayor liberación de metano sucedió en el primer milenio de nuestra era. Es decir, en ese momento en el que los mayas implementaban este tipo de riego”, razona el investigador. Ese período es llamado antropoceno temprano. Se trata del momento inicial en el que las civilizaciones tuvieron un impacto en el planeta. Los mayas -por ejemplo- podían pasar de unos ríos hacia otros y alcanzar el mar Caribe. Pero ese sistema fue tan extenso, que liberaron gases de efecto invernadero.

El verdadero impacto

Análisis anteriores ya habían considerado que la infraestructura urbana y rural de los mayas alteró los ecosistemas de los bosques tropicales. Empero, con esto los investigadores creen haber obtenido evidencias de que esa transformación fue mucho más profunda y extensa de lo que parecía hasta ahora.

La estadounidense Sheryl Luzzadder-Beach, coautora del trabajo, ha añadido que los canales fueron desarrollados durante unos duros tiempos de sequía. Y en respuesta al crecimiento de la población. Estos pequeños cambios -ha continuado Beach- podrían haber calentado el planeta.

El equipo de expertos adquirió imágenes que mapeaban un espacio de 250 kilómetros cuadrados de suelo debajo de un bosque pantanoso. Entre los restos, había también conchas y huesos de animales, lo que indica la ingesta alta de proteínas.

A modo de cierre, ambos han planteado que el descubrimiento permite comprender que también las sociedades pretéritas han afectado el mundo en que vivimos.

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