Educar sobre el cuidado de los espacios verdes

20 Sep 2019 Por LA GACETA

Desde hace muchos años, son los elegidos por los jóvenes para darle la bienvenida a la primavera si el buen tiempo acompaña. Los espacios verdes son lugar de encuentro porque permiten darse un abrazo con la naturaleza. Los parques 9 de Julio, Guillermina y Avellaneda suelen ser los preferidos y probablemente se sumará a ese terceto en esta instancia El Provincial, cuya segunda etapa ha sido inaugurada hace pocos días.

Pero estas fechas, como también sucede durante los fines de semana en que reciben la visita masiva de los tucumanos, una vez que los huéspedes se van estos amigos quedan convertidos en escenario de la basura y el vandalismo, en testigos mudos de los excesos.

El Instituto Provincial de Lucha contra el Alcoholismo (IPLA) ha anunciado que profundizará los controles el fin de semana, poniendo énfasis en los lugares más concurridos por los jóvenes, para fiscalizar el cumplimiento de la ley que prohíbe la venta de bebidas alcohólicas a los menores de edad. Una funcionaria de esa repartición dijo que les prestará mayor atención al parque 9 de Julio, a San Javier y el dique Celestino Gelsi, donde habrá además una carrera de lanchas. Advirtió que controlarán a los que expendedores de bebidas y en caso de comprobarse la infracción, estos negocios serán clausurados.

La doble celebración de mañana (los días de la primavera y del estudiante) podría ser propicia para generar conciencia sobre la importancia de cuidar estos pulmones verdes. En nuestra edición del martes, en la Sección Cartas, una señora comentó el maltrato ciudadano que está recibiendo El Provincial, avenida Roca 500-700, el nuevo pulmón verde de Barrio Sur. La lectora comentó con tristeza la falta de educación de los niños y sus mayores que no cuidan ni valoran nuestros espacios verdes que tanto le cuestan a la comunidad. Observó, por ejemplo, siete chicos subidos en la hamaca destinada a niños con discapacidad, asientos y cadenas fueron rotos, sin que los mayores que los acompañaban se dieran por aludidos. Otro grupo de chicos circulaba por el predio rompiendo las ramas de los árboles y las enredaderas del muro de la escuela.

El vandalismo es común en estos lugares, y solo puede evitarse con educación y control. Por ejemplo, los que parecen haberlo entendido bien son los feriantes municipales que van rotando de plazas todas las semanas, así como los que venden comida; antes de partir dejan el lugar completamente limpio.

En alguna oportunidad, hemos sugerido que los días en que la gente asiste masivamente a determinados paseos públicos, podrían actuar patrullas municipales, previamente capacitadas, que conversaran con los vecinos in situ y les enseñaran normas de higiene y de preservación del predio. Ampliando la idea, la Municipalidad, con el apoyo del Ministerio de Educación, podría impulsar talleres escolares para que los chicos tomen conciencia de que el cuidado de la ciudad es tarea de todos y que si destruimos los bancos, los juegos, los árboles, estamos haciéndonos un daño a nosotros mismos.

Sería interesante, si el personal del IPLA recorriera mañana los espacios verdes, acompañado de empleados municipales o de voluntarios que se ocuparan de generar conciencia. Pero más importante sería diseñar una política específica, basada en la educación, que se sostuviera en el tiempo porque como bien dicen nuestros abuelos: una golondrina no hace verano.

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