Cartas de lectores

12 Jul 2019

Biocombustibles

¡Loable respuesta unificada de legisladores tucumanos por reglas de juego estables para el bioetanol! Aunque convendría lograrlo vinculando nuevamente los precios del mismo al precio de la nafta que complementa, mediante un procedimiento que reconozca cabalmente los beneficios ambientales aportados por el bioetanol. De acuerdo a los costos de recaptura de GEI sumados a la atmósfera por la nafta, el diferencial debería ser no menor a U$S 0,40/litro, es decir muy por encima del actual Impuesto a los Combustibles líquidos, sumado al irrisorio del CO2 previsto por la legislación y normativas vigentes. Además, habría que evitar entramparnos con una fórmula de costos más utilidad razonable. Eso ya la sufrimos con la anterior Ley Azucarera 19.597, que fue motivo de permanentes e inacabables conflictos, amén de la estructura burocrática necesaria para regularla. La fórmula, en todo caso, debería volver a servir como una referencia de piso de precio, por si -como ya ocurrió- la política pretenda manipularlos para contener la inflación.

Santiago Paz-Brühl

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Crisis del transporte público

Como contribución al problema del transporte publico de pasajeros que tenemos en nuestra provincia y que nos ha dejado a pie durante varios días, sugiero a las autoridades que corresponda implementar el sistema que, con mucho éxito, existe en otros países como ser Chile y Colombia: el taxi colectivo. Se trata de unidades con capacidad para cuatro pasajeros, que usan coches comunes, con un cartel que indica el recorrido, similar al de los ómnibus. La tarifa es un poco superior a la de los ómnibus, pero es un servicio eficiente, prestado por particulares que quieran poner en servicios sus unidades, con toda la reglamentación de permisos, seguros, etcétera, al día. En aquellos países funciona muy bien y sirve como una alternativa al ómnibus, con mayor confort y menos demora en los viajes.

Juan T. Bustos

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El reino de la anomia

La clase dirigente de Tucumán, especialmente la política, viene en decadencia desde hace varias décadas. No solo no se instrumentó una política regional, a pesar de que en la década de los ‘90 se creó formalmente la región NOA, con seis provincias, firmada en la Casa Histórica. Hoy el panorama es desolador: auge de la droga, reinado de la inseguridad que conmueve día a día en la provincia, homicidios, femicidios, escraches, arrebatos, bandas narcos, índices alarmantes de pobreza. Los cambios de gobierno se realizan con clientelismo, punteros, lemas, acoples y cuanta anomalía se le ocurre a la clase dirigente para mantener el poder. En este tétrico panorama no es casual, ni asombra, que todo un capítulo de la Constitución de la Provincia se encuentra fuera de la realidad institucional. El Capítulo Único, Sección VII, Régimen Municipal (artículos 132/143) no fue aplicado desde 2006. Cuesta creer, pero es una triste verdad. El capítulo señalado legisla sobre la autonomía municipal. Se define como tal “la autonomía política, administrativa, económica, financiera e institucional de los municipios” (artículo 132). La misma norma consagra la inviolabilidad del municipio y manda sancionar una nueva ley reglamentaria. Que sepamos, en 13 años de la nueva Constitución no se presentó en la Legislatura ningún proyecto de ley reglamentaria de la institución municipal. La norma actual data de 1985, y es lógico que no contemple la autonomía municipal. Se entiende esta figura como la posibilidad de los vecinos para reunirse y sancionar una carta orgánica, que contenga todos los mecanismos del ejercicio del poder y sus instituciones y competencias (intendente, Concejo Deliberante, sistema electoral, y demás organismos de la gestión municipal) y contralor de la misma. El municipio moderno se funda en la democracia participativa que, en esencia, permite una relación más directa entre el organismo municipal y el vecino. El municipalismo surge del crecimiento de las ciudades y urbes modernas, que exigen nuevas instituciones para el desarrollo de servicios directos y calidad de vida del vecino. Tucumán ha sido tierra prolífica desde antes de ser una provincia. Ha engendrado grandes personajes como Bernabé Aráoz y Bernardo Monteagudo, La Madrid más adelante; Juan Bautista Alberdi, la mente más lúcida y el más grande pensador político del siglo XIX; Juan B. Terán, Ernesto Padilla, Miguel Lillo, Julio Prebish, Alberto Rougés. La Generación del Centenario, que lideró la proyección de Tucumán en todo el Norte del país, Juan Heller, Carlos Cossio en el mundo de las leyes. El último prohombre en política fue Celestino Gelsi y pare de contar. Los destinos de la provincia fueron manejados dentro de una opaca gestión y el afán de poder y dinero fueron el denominador común hasta la fecha. ¿Qué nos espera entonces? Con un horizonte dominadopor la mediocridad y el desapego total de la ley trastocando la tabla de valores, donde el lucro y la picardía lideran la gestión política. Así llegamos a una etapa de deterioro de nuestras instituciones, comenzando por la propia madre de todas las leyes que es la Constitución de la Provincia, manipulada por un gestor militar primero y por los políticos ávidos de poder, dinero, impunidad y tendencia a romper la esencia de la norma fundamental de la democracia y la República, que es la alternancia de poder ¿Qué podemos quejarnos de que una norma institucional declaró el perfil de participación ciudadana no se haya reglamentado desde el año 2006 y que nadie quiere asumir la responsabilidad como tal? Hay que decirlo con todas las letras: en el Tucumán de hoy reina la anomia. La anomia es, nada más y nada menos, vivir fuera de la ley, y lo más grave es que la anomia se refiere a una ley de leyes que es la Constitución. Todos los prohombres citados que fueron y son orgullo de cualquier país nos dejaron semillas que sembradas en tierra fértil pudieron florecer en una democracia pujante, con instituciones y partidos políticos organizados y fuertes. Hoy, producto de la ambición del poder y del dinero, y un verdadero carnaval de lemas y de acoples, solo produjeron clientelismo, demagogia y, en definitiva, la decadencia de Tucumán. En definitiva, pasamos de ser el faro del NOA a no ser nada.

Benito Carlos Garzón

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¿De quién es la culpa?

Estudiar economía como lo hago con la Maestría de Política y Gobierno desde el año 2018, te hace entender que los números son lapidarios si no están como deberían estar, se convierten en una enfermedad que no te permite vivir como seres racionales que somos. Los índices, las proyecciones de las curvas financieras, las tasas de empleo, desempleo, etcétera, te ubican en la realidad que dan estos números. Durante el cursado de la Maestría y ante una aseveración mía de que el país está mal por culpa de los economistas que desde hace muchos años aplican teorías económicas “salvadoras” que nunca dieron resultados, la profesora de Estadística Aplicada me respondió que el país está así por responsabilidad del Poder Judicial. Me quedó grabada esa repuesta, y después de un buen tiempo conocí que recién en julio de 2018, el Instituto de Estadísticas y Censos de la Provincia de Tucumán estaba nuevamente funcionando y dando a conocer el índice inflacionario. El Indec, que realiza igual trabajo a nivel nacional, también comenzó a funcionar después de un largo tiempo. Esto se entiende que, al cambiar el signo político a nivel nacional, las nuevas autoridades decidieron que vuelva a funcionar. Pero lo que no se entiende es por qué recién ahora el de nuestra provincia comienza a dar los datos estadísticos inflacionarios y antes no lo hacía. Para mi generación, como para las anteriores y también posteriores a la mía, parece que seguiremos “sufriendo” la frustración de no ver a nuestro país funcionando normalmente como un Estado organizado de muchos años. Siempre vamos a tener dirigentes “cerrados”, que no van a salir de la estructura que demostraron hasta ahora, o sea que estamos condenados a ser un “pobre” país. Pero ante lo irreversible, debemos decidir si vamos a aceptar que se cumpla lo cíclico -como la crisis decenal que venimos sufriendo- o vamos a decir basta. Comparando lo que pasaron otros países que hoy son “normales”, llego a la conclusión de que ninguno avanzó sin el decidido apoyo de sus poblaciones. Entonces, para romper el círculo vicioso tenemos que reconocer, primero, que la situación que vivimos cíclicamente (o permanentemente) los argentinos, es “culpa nuestra”. Porque no solo son los malos dirigentes, sino son culpables los que aceptan esta situación ante los mismos y se dejan llevar en esa espiral fatal. Lo viví primero con los militares y después con los gobiernos democráticos que lo siguieron. No nos lavemos las manos, y repitamos hasta que lo entendamos que somos los que tenemos que “generar” en nuestra sociedad el “no aceptar” que no podemos crecer. Obliguemos a los dirigentes de hoy y a los que vendrán después, a despojarse del egoísmo para que administren la cosa pública no solo pensando en el hoy sino también en el mañana. Si éramos ricos en todo, ¿qué fue los que nos empobreció? Los dirigentes, con su complaciente población: ahí está la cuestión. Y según la Economía bien entendida, para crecer y lograr una estabilización se necesita tiempo. ¿Cómo logramos ensalzar estos factores? Vamos viendo, primero, cómo conseguimos esos “buenos” dirigentes. Si los dirigentes provienen de la población, entonces tenemos que elegir entre los mejores. Pero, ¿cómo hacemos para saber cuál es el mejor? Tenemos que elegir alguien que, al menos, muestre estar despojado de ese egoísmo dirigencial que tanto daño nos hizo. En su mandato, si el ungido da muestras de las artimañas que todos conocemos como mal dirigente, nos tenemos que rebelar y vía democrática con un Poder Judicial como protagonista, exigir que cumpla su cometido y administre nuestros recursos como buen padre de familia, pensando no solo en el presente sino también en el futuro de sus hijos. De esa forma -buena administración- obtenemos el tiempo para lograr la estabilidad y previsibilidad que nos permita vivir como manda la ley (son derechos humanos). Si no cambiamos, tiene razón la “profe”.

Juan Domingo Vega

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Fertilización asistida

Desde hace un año tengo la dicha de ser abuela de un nieto nacido por fertilización asistida. Quiero agradecer a tosas y todos los que tuvieron la iniciativa de formular, y posteriormente aprobar esta ley, pero no solo va mi agradecimiento a ellas y ellos, sino a la atención que con esmero y dedicación dieron a mi hija y su hijo en el Instituto de Maternidad y Ginecología Nuestra Señora de las Mercedes de San Miguel de Tucumán. Gracias por darme la posibilidad de ver felices a mis hijos, que después de 12 años pudieron realizar sus sueños de ser padres.

Gloria Beatriz García

Paraguay 858, 
Yerba Buena

Isabel Sarli y Florentina

En la nota recordatoria sobre Isabel Sarli publicada en LA GACETA del 26/06/19, dice que la actriz vino tres veces a Tucumán. La primera en septiembre de 1960. Pero si la memoria no me falla por tantos años transcurridos, creo recordar que su primera visita fue en 1956, para coronar a Florentina Dip (foto izquierda), la joven tucumana que fue electa reina de Tucumán. De lo que sí estoy seguro de recordar es de la deslumbrante belleza de Florentina, luego casada con el futbolista Guillermo “Lucho” Reynoso.

Mario Figueroa

Pasaje Santos Dumont 1.826, San Miguel de Tucumán

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