Buscar estrategias contra “la cultura de la transgresión”

13 Mar 2019

El debut de la ordenanza que prohíbe el estacionamiento en más de 50 cuadras céntricas en las que hay escuelas ha puesto a prueba el comportamiento de los conductores tucumanos frente a las normas. El hecho de que en el primer día sólo se hayan secuestrado 16 vehículos mal estacionados parece auspicioso, aunque la tarea de los inspectores municipales ha sido insuficiente, si se tiene en cuenta que el funcionario encargado de estos controles dijo que no cuenta con personal suficiente para tal trabajo ni con la pintura pavimental necesaria para demarcar los espacios prohibidos.

Se trata de un área que abarca las cuadras en las que hay colegios dentro de las cuatro avenidas. Una recorrida de nuestro diario por diferentes sectores del microcentro dejó sensaciones encontradas. Gente que respetaba la nueva norma, otros que habían dejado estacionados sus vehículos durante la noche –muchas son cuadras en las que se puede estacionar en horario nocturno- y probablemente son quienes tuvieron que retirar sus autos secuestrados- y también había conductores que habían dejado sus autos estacionados con balizas en la nueva zona prohibida.

Probablemente con el correr de los días habrá una evaluación de cómo ha funcionado el sistema, que es una respuesta práctica a una realidad insoslayable: los embotellamientos, los bocinazos y las pérdidas de tiempo se habían convertido en una realidad cotidiana en los momentos de ingreso y salida de clases en las escuelas y colegios, y no se encontraban soluciones para una ciudad cada vez más congestionada. Esto generaba conflictos cotidianos. “Las personas que no traen a sus chicos a la escuela deben respetar nuestro espacio de movilidad. Muchas veces tenemos que caminar con los más pequeños varias cuadras o bajo la lluvia porque la entrada de la institución está desbordada de autos particulares”, reclamó una transportista de escolares. “Estos vehículos tienen prioridad porque brindan un servicio que se caracteriza por ser puerta a puerta. Por eso, si ocurriese algún caso donde debieran estacionar en doble fila no se les va a poner ninguna multa. Además, los transportes escolares cuentan con un espacio asignado en las instituciones educativas para el ascenso y descenso de los alumnos”, dijo el subsecretario de Tránsito y Transporte.

Lo que hay que tener en cuenta es que esto funciona mientras hay controles, y al mismo tiempo el personal es insuficiente para esos controles. ¿Cómo se va a hacer para ampliar el alcance de la norma al resto del ejido urbano? Hay escuelas y colegios por doquier, y en muchos casos el problema se repite con las mismas características. El mismo funcionario suele decir que entre los tucumanos impera la “cultura de la infracción” y queda claro, entonces, que esta ordenanza viene a ser una respuesta urgida, para dar un paliativo a un problema que parecía inmanejable.

Queda claro, también, que las medidas paliativas no son soluciones integrales. Estas deberían surgir de un plan integral del funcionamiento de la ciudad, en el que se tengan estudiados los problemas y su resolución, con una mirada hacia la ciudad del futuro.

Alguna vez la Municipalidad lo tuvo, y decidió dejarlo para sujetarse a las decisiones surgidas de las urgencias del momento. Lamentablemente, de ellas salen normas de apuro.

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