Florencia pedalea hacia sus sueños

“La Flaca” continúa tachando objetivos en su vida cotidiana y ya planifica su vuelta a las carreras.

12 Ene 2018

Según su madre, Florencia Padilla siempre fue cabeza dura: cuando se le metía algo en la cabeza, no paraba hasta conseguirlo. En esa búsqueda testaruda, encontró en el deporte un lugar para divertirse y canalizar su energía. Ese combustible interno la llevó a practicar muchas disciplinas, para las que ella considera no haber sido muy talentosa. Hasta que se subió a una bicicleta de mountain bike, y descubrió que era lo suyo: pedaleó hasta colgarse medallas doradas en los Juegos Panamericanos, en el Sudamericano de Cross Country y en el Campeonato Argentino, preseas que la llevaron a convertirse en la única mujer, hasta hoy, en haber ganado el premio de LA GACETA como Deportista del Año.

Para Florencia, hoy, la “bici” es una actividad saludable y recreativa, pero que no la aleja de sus sueños: hace un mes pudo mudarse a una casa en Yerba Buena. “Es la casita de mis sueños, chica y fácil de limpiar”, describe con alegría la biker tucumana.

El patio de su nuevo hogar se convirtió en una prioridad. Florencia inició su propia huerta y dedica gran parte de su tiempo a la plantación de árboles frutales. “Cuando crezcan parecerá una selva, pero sé que voy a comer sano y natural”, resalta. En sus tareas la acompañan Ted, Churito y Lulú, dos perros y una gatita rescatados de la calle y que hoy animan su vida.

La salud y los animales no son sus únicas prioridades; también lo es la seguridad: suele encabezar reuniones con otros bikers para que esta práctica sea un placer y no una preocupación en la calle.


Su vida social siempre fue “tranqui”. El alto rendimiento fue una etapa dura, que le costó perderse reuniones familiares y encuentros con amigos. “Antes de una competencia necesitaba dormir ocho horas y no mucha gente entendía eso”, recuerda. Hoy sus amigos se reducen precisamente a quienes entendieron sus ausencias y la acompañaron.

No consume alcohol y lleva una vida sana. “Después de correr sí me daba un gusto con la comida”, confiesa “La Flaca”, como la llaman sus amigos. No tiene beneficios por ser una ganadora, pero sí el constante apoyo de amigos y sponsors.

“A la televisión la uso para dormir. Por mi trabajo matinal no aguanto mucho” dice Florencia, empleada en la administración pública. En la música, no tiene favoritos: “me gusta escuchar de todo, obviamente más de mi época, del ‘85 al ‘95“. La música soft es la elegida por Florencia para acompañarla en sus horas de trabajo y de entrenamiento.

Se le pone la piel de gallina al recordar que es la única mujer en haber ganado el premio de LA GACETA, una emoción similar a la que la embarga cada vez que habla de Lucila, su hija. “Espero que se reciba, es lo más importante, y que el día de mañana elija lo que más le guste”, desea. No hay un legado definido, pero admite que le gustaría que la joven “también pedalee”.

Los caminos que elija Florencia siempre serán en bicicleta: este año planea correr en España, en una carrera que comienza en el Mar Cantábrico y termina en el Mediterráneo. Sería otro sueño cumplido: “estas carreras son un paraíso para los que amamos el mountain bike.”

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