Un canto que nace de la voz ritual y ancestral

Soema Montenegro y Caro Tapia ofrecen canciones propias de raíz latinoamericana

12 Ene 2018
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A los pies del cerro San Javier, las cantautoras Soema Montenegro y Caro Tapia se instalaron huyendo del verano porteño y de las distracciones cotidianas para avanzar en su libro conjunto con investigaciones sobre la voz. Esta noche saldrán de ese retiro para ofrecer un recital conjunto con sus propios temas en Charco Espacio Experimental. Allí sonarán los acordes del folclore latinoamericano en sus lecturas e interpretaciones.

Las cantantes se sucederán sobre el escenario, que compartirán con el violinista Juan Cravenna y al que concurrirá como invitada Nancy Pedro. Las tres mujeres integran el colectivo nacional MujerTrova, desde donde desarrollan sus propuestas estéticas y creativas. “Escribir y cantar tu propia música es un camino de ida muy lindo”, admite Tapia.

“Antes de definirme como compositora, ya estaba metida en la música latinoamericana y en el soporte vocal en el que me asiento, que es netamente folclórico. Vengo del mundo de la improvisación y de la investigación, y esos dos lugares los pude conjugar en el canto”, señala Montenegro, quien es visitante recurrente de la provincia.

A su criterio, “un concierto siempre es un lugar de investigación en sí mismo, porque en cada encuentro con el público se abre una dimensión distinta, que depende de quién lo escucha y de la idiosincracia particular del lugar”. “Queremos compartir el mensaje urgente que tenemos para comunicar en términos de diálogo, estando siempre atentas a lo que se responde desde la gente”, añade.

Tapia llega desde un sitio distinto: “mi universo surge de lo racional, de la filosofía y del estudio del método funcional de la voz, que es más técnico antes que emocional, mientras que el de Soema se nutre de paisajes y narraciones ligadas al mito y a la leyenda”. “En mi música, lo primero que se escucha es la búsqueda poética de la palabra, que está latiendo con fuerza”, asevera.

A la hora de hablar de referentes, surgen los nombres de las tucumanas Mercedes Sosa y Leda Valladares, la peruana Yma Sumac, Lila Downs, María Elena Walsh y Melania Pérez, entre otras.

Un libro en marcha

“El trabajo que encaramos aborda la voz en general, pero nos centramos en el canto, que es nuestro lugar de conocimiento más inmediato. Sobre todo lo tratamos desde el lugar ritual que se le puede dar. En esta búsqueda intentamos manifestar de qué forma la voz puede ser un camino que plantee una diferenciación y, al mismo tiempo, una familiaridad entre la técnica y la estética, que se vinculan desde lo ancestral folclórico latinoamericano”, afirma Tapia.

En ese sentido, Montenegro destaca la complejidad de esta materia sobre la cual también encara una investigación con la tucumana Silvina Giusti, con elementos de estudio surgidos de varias fuentes, entre ellas del Método Feldenkrais y del Centro Artístico Roy Hart de Francia.

“Es ambicioso el proyecto que estamos desplegando. Hay una línea muy profunda sobre la emocionalidad y la liberación de la voz, sobre la que trabajamos con elementos del pantheatre, desarrollado por Enrique Pardo”, sostiene. “La idea apunta a integrar el aspecto emotivo e interpretativo con lo técnico vocal, que es importante para alcanzar los parámetros del sonido que se busca”, agrega.

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