Hospital de sangre

Fragmentos de Los pacientes del doctor García*

03 Dic 2017

Por Almudenas Grandes  

Es 25 de julio de 1936 y Johannes Bernhardt está en Bayreuth. El compositor Richard Wagner, al que esta pequeña ciudad del este de Alemania debe su fama universal, tiene mucho que ver con la visita de Bernhardt. De hecho, el coche en el que ha viajado desde Munich se detiene precisamente ante la fachada de Wahnfried, la hermosa villa que el músico edifica aquí gracias al patrocinio del Rey Loco, Luis II de Baviera. En 1936, la dueña de Wahnfried es Winifred Wagner, viuda y heredera de Siegfried, único hijo varón del compositor, al que su cuerpo da cuatro hijos antes de que su alma se entregue a otro amor. El acontecimiento más importante de su vida sucede en 1923, cuando un enérgico joven de treinta y cuatro años se presenta a la familia Wagner tras asistir a una función del Festival de Bayreuth. Es el líder del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, pero el motivo de su visita no es político. Está convencido de que no existe una obra comparable a la de Richard en toda la historia de la música y quiere dejar constancia de su fervor ante los herederos del compositor. La joven esposa de veintiséis años asiste en segundo plano a una apasionada declaración que inspira en ella una pasión aún más desmedida. Desde ese momento, Winifred vive exclusivamente por y para Adolf Hitler. La íntima amistad del Führer con Winifred Wagner hace circular en Alemania toda clase de rumores durante más de una dé- cada. Johannes Bernhardt seguramente los conoce, y su ignorancia acerca de la dosis de verdad que puedan encerrar incrementa quizás su nerviosismo en la antesala donde espera la llegada de la pareja, que asiste en esos momentos a una impecable representación de Sigfrido. Desde allí no se escucha la orquesta, las voces de los intérpretes que han logrado arrancar a Hitler de Berlín para traerlo, una vez más, al Festival de Bayreuth y a la amorosa hospitalidad de Frau Wagner. Johannes Bernhardt ha hecho un viaje mucho más largo para estar aquí.

* Tusquets.

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