Descubren restos de un mamífero que vivió en la Antártida

El animal, un poco caballo y un poco camello, perteneció a la época en que la Antártida era cálida

24 Jul 2017

Cuesta imaginarse, viendo la inmensidad congelada, que alguna vez la Antártida fue mucho más cálida que ahora y su superficie estaba cubierta por bosques poblados de animales. Sin embargo, eso ocurrió. Y un grupo de paleontólogos argentinos pudo reconstruir cómo era uno de los habitantes.

Según informó la Agencia CyTA-Instituto Leloir, se trata de una nueva especie de mamífero herbívoro, el “Notiolofos regueroi”.

El animal se parece un poco a los caballos y a los camélidos (aunque pertenece a linajes evolutivos distintos); se calcula que pesaba entre 25 y 58 kg, y vivió en el Eoceno: un período que comenzó hace 53 millones de años y terminó hace 34 millones.

“La nueva especie representa el tercer ungulado (mamíferos herbívoros con cascos en los dedos, que fueron evolucionado desde la desaparición de los dinosaurios no avianos hace 65 millones) de origen sudamericano”, dijo Javier Gelfo, uno de los responsables del descubrimiento e investigador del Conicet en la División de Paleontología de Vertebrados del Museo de La Plata, que depende de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

El trabajo fue publicado en la versión online de la revista “Antarctic Science”, y también participaron Guillermo López, investigador de la División de Paleontología de Vertebrados del museo, y Sergio Santillana, jefe científico del Instituto Antártico Argentino.

Todo lo que se pudo establecer sobre el Notiolofos regueroi partió de la información que les dio a los científicos un molar de 10 x 20 milímetros hallado durante la Campaña Antártica de Verano de 2016 en la Isla Marambio.

Esa única pieza fósil permitió “volverlo a la vida” e inferir sus características: era un Litopterna, miembro de un orden extinto de mamíferos placentarios que caminaban apoyados sobre los extremos de los dedos, y vivió en los bosques antárticos donde predominaban las fagales (parientes de los coihues y las lengas actuales), que brindaban condiciones apropiadas para el desarrollo de amplios ecosistemas terrestres.

En aquel tiempo, el hoy “continente blanco” aún guardaba conexiones terrestres con Australia y con América del Sur, lo que facilitaba los movimientos migratorios terrestres.

“Nuestro hallazgo se agrega como un elemento más para comprender la historia evolutiva de los extintos mamíferos terrestres del continente antártico”, dijo Gelfo.

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