El académico que optó por quedarse en su Tucumán

Acaba de cumplir 80 años y la academia le rendirá un tributo al doctor en Economía por la Universidad de Chicago y director del Magister de la UNT. Sus alumnos recuerdan las enseñanzas que le dejó al profesor que, según confiesa, se retroalimenta con la creatividad de los aspirantes a economistas.

23 Jul 2017

Las 10 campanadas del reloj marcan el ritmo de la charla. Víctor Elías siempre tiene anécdotas que contar. Acaba de cumplir 80 años y dice que está nervioso, como un niño. Las leñas del hogar de su casa particular no dejan de tirar chispas, igual que el doctor en Economía por la Universidad de Chicago (Estados Unidos) y director del Magister en Economía de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT). ¿Por qué los nervios? El 9 de agosto se realizará la Conferencia sobre Desarrollo Económico en su honor. Es un gran congreso para celebrar sus ocho décadas de vida. Y el tiempo pasa y los recuerdos quedan.

El niño basquetbolista

Pese a su baja estatura, Víctor Elías formó parte de un equipo infantil de Asociación Mitre, el barrio donde se crió, que ganó un Torneo Nacional Evita de Básquetbol. “Corría el año 1952 y estuvimos a punto de viajar a Estados Unidos. Jugaba de base”, cuenta. También revela que, entre sus amigos del barrio, estaba el ex Tucu Tucumán Héctor “el gringo” Bulacio. Y se pregunta: “yo no sé por qué en el barrio la mayoría de mis amigos de la infancia eligieron la medicina. Eran muchos y yo me hice economista”. Por imposición de su hermano mayor, Elías se hizo de Racing Club. De sus años escolares cuenta que, cada vez que la Academia ganaba iba una hora más temprano a clases. “Ahora si perdía mi equipo, esperaba que toquen la campana; no resistía las cargadas”, afirma con una sonrisa. Sin embargo, el economista confiesa que el mejor jugador que vio en su vida no era de su club; fue Walter Gómez, aquel delantero uruguayo de la máquina de River. “Me acuerdo que una vez vino a jugar contra Atlético y fui a la cancha. En el arco estaba Amadeo Carrizo. Se originó un tiro libre y la tribuna pedía que lo pateara Luca. Amadeo hizo sacar la barrera y contuvo la pelota como si fuera un tiro de básquet. No me olvidé nunca más de aquella escena”.

El familiero

Elías tuvo muchas ofertas para emigrar hacia las principales universidades de Estados Unidos. “Recibí muchas propuestas, pero no eran como las del fútbol; no eran millonarias. Los académicos tenemos otras expectativas. Yo preferí quedarme en Tucumán porque me sentía cómodo”, cuenta. Sus libros aún son de consulta en la Universidad de Chicago. “Confieso que, aunque uno decía que no a esas propuestas, siempre las puertas quedaban abiertas”, completa. Elías es un eterno agradecido de su esposa (a quien recuerda con mucho cariño) Ana María Ganum. No sólo me dio tres hermosos hijos (Ana Georgina, Cecelia y Julio), sino que me ayudó a ser más metódico, a hacer las cosas bien. Ella era profesora superior de piano.

Sus enseñanzas

Elías marca un libro que tiene sobre su mesa: “Who Gets what...and why” (literalmente “Quién obtiene qué y por qué”. “Me lo regaló su autor, Alvin Roth, cuando vino a Tucumán”, dice. No es cualquier autor. El catedrático de Stanford fue premio Nobel de Economía 2012. E inmediatamente lanza sus enseñanzas:

•”Lo bueno no tiene sustituto. El mercado apuesta a lo mejor en todos los órdenes de la vida. No hay tres números 1 en el mundo, que ya es grande”.

• “Un alumno brillante tiene que estar lo más rápido posible en el exterior, para intercambiar experiencias y conocimientos”.

• “Si se siente cómodo en un lugar, en un espacio, en un trabajo o en una tarea, no pasa el tiempo tan de prisa”.

• “No hay preguntas estúpidas. La clave del profesor es hacer útil esa pregunta. Son estrategias; por supuesto que también se aprende de docentes duros”.

• “El gran secreto para vencer a la edad es mantenerse activo y pensante. Así, uno tiene una postura permanente de aprendizaje”.

• “La sociedad, el consumidor o las personas van a tomar confianza (en sus dirigentes), no por lo que diga, sino por lo que haga. Para el análisis económico, es poca la importancia que se le puede dar a las interpretaciones sobre cómo se conduce. Hay que hacer”.

• “Si a mi no me alcanza el dinero, ¿qué me pueden decir que me alcanzará? Hay que actuar con los hechos. La confianza no se crea sólo con palabras, sino con los años de conducta”.

• “No es bueno sentirse autosuficiente; siempre es necesario contar con apoyos. Creer que los libros y las revistas enseñan todo es incorrecto. Hay personas que crean cosas y las explican en dos renglones”.

• “Yo les sigo las pistas a mis alumnos y ex alumnos. Hago un seguimiento constante porque, así, uno aprende y se retroalimenta”.

Ya es el mediodía del sábado. Víctor Elías azuza el fuego del hogar. Pese al calor, tiembla como un niño. Falta poco para el homenaje.

Clases apasionantes

“Dibuje un espárrago”. Las clases del profesor Elías eran apasionantes. La oportunidad de participar de su proceso de razonamiento, escucharlo pensar para abordar todo tipo de problemas a lo “Sherlock Holmes”, nos sumergía en un mundo de razonamiento sin límites y desafiante intelectualmente. A través de su manera exhaustiva pero no menos práctica de abordar los problemas económicos, nos fue transmitiendo algo más valioso que el conocimiento, el hábito de pensar. Un día en una clase de tópicos de econometría sobre precios hedónicos me pidió que dibujara un espárrago en la pizarra para identificar con mayor precisión sus características. Agradezco al profesor Elías su generosidad intelectual, por transmitirnos su pasión por pensar, por el tiempo dedicado a responder nuestras inquietudes, sus valiosos consejos y apoyo continuo para nuestro crecimiento profesional.

Antonella Bonacina, ex alumna UNT, tesista de grado y ayudante del curso Econometría.

Verdadera vocación

Tuve el privilegio de trabajar como investigadora asistente del doctor Elías en el Instituto de Economía Aplicada de la Fundación Banco Empresario de Tucumán durante casi 12 años. Bimestralmente se realizaba una reunión de coyuntura. En una oportunidad a mediados de 2008, a auditorio lleno, el profesor Juan Mario Jorrat exponía sobre el comportamiento del ciclo económico de Argentina. Al presentarlo, Elías dijo que el mejor indicador del inicio de una pronta crisis en Argentina era la cantidad de público presente ese día, lo que desató las risas entre los presentes. En el Instituto también era frecuente la visita de profesores visitantes de Chile que colaboraban en el dictado de materias del Magister en Economía que aún continúa bajo la dirección de Elías. Recuerdo que en una visita del chileno Rodrigo Fuentes, el propio Elías le convidó el café acercándolo a su oficina; muy agradecido, Fuentes le dijo que ese café no era cualquiera pues tenía como ingrediente un capital humano valiosísimo. También era un lujo asistir a sus clases de econometría. Como buen docente destacaba: el profesor de vocación verdadera es propenso a dar todo de sí y a no ocultar ni guardarse nada, porque le nace naturalmente transmitir todo lo que sabe. Siempre se caracterizaba por salpicar sus enseñanzas con notas de humor fino que distendían a los alumnos lo que a la vez los motivaba a que presten mayor atención. Así animaba a los alumnos a que participen y se valía de una palabra que estos acotaban para formular el mensaje central de los conceptos que quería enseñar.

(Corina Paz, economista y ex investigadora asistente en el instituto de economía aplicada)

Hasta en los detalles

“Además de enseñarnos la importancia de la evidencia empírica como base para el análisis y diseño de políticas económicas, el Doctor Elías siempre transmitió con sus acciones su inusual humildad, respeto por los otros y amplitud mental. Un recuerdo que me viene a la mente cuando era su ayudante: en la Fundación Banco Empresario trabajaban bajo su dirección cuatro economistas (dos de ellos jóvenes recién recibidos) y una ayudante de investigación. Desafiando rangos y estereotipos, el Doctor Elías preparaba el café para todos. En una profesión con muy baja representación femenina y en un mundo donde la igualdad de géneros es todavía un objetivo lejano, el suyo no era un gesto menor”.

Silvana Tenreyro, ex alumna, ayudante de investigación

Un ser humilde

“Es difícil resumir en un párrafo lo mucho que aprendí del Doctor Elías, un iluminado, un ser humilde, un caballero. Tuve la suerte de ser su alumna, y luego su ayudante, y más tarde instructora en la cátedra de Econometría. Lo que más recuerdo de él como jefe y profesor son sus muchas preguntas, diría que es “preguntón por naturaleza”, pero siempre con sus preguntas guiaba nuestras ideas de manera maravillosa. Hoy tengo la dicha de volver a casa y siempre juntarme a tomar un café con él, hoy me regala su memoria intacta y sus hazañas en Chicago que fueron muchas, dado que yo vivo en Madison, Wisconsin, muy cerquita de su amada universidad”.

María del Pilar Casal - Ex alumna y Ex Profesora de la Cátedra de Econometría

Un gran maestro

“Tuve la dicha de trabajar durante dos años con el Doctor Elías. Lo que más me impactó de él fue su sencillez para analizar las cosas. Yo era chica, y siempre quería “modelizar” todo con las últimas herramientas más sofisticadas, mientras él trataba de que use el sentido común y la intuición. Es un gran MAESTRO, pero su generosidad no es tan solo con sus conocimientos. Es una persona totalmente comprometida con sus alumnos y formación. Gracias a su carta de recomendación, pude, al igual que infinidad de ex alumnos de la UNT, continuar mis estudios de posgrado con una beca 100%. Además, es una persona muy atenta. Todas las Navidades, dejaba un regalo con una notita en mi escritorio. Por supuesto que aún las conservo...”

Regina Martínez Riekes - Ex alumna / Ayudante Estudiantil 2002-2004

Los hijos académicos

“El profesor Elías debería estar en el libro de Guinness por cantidad de hijos, aclaro rápidamente para evitar el conflicto social, en un sentido intelectual/profesional/académico. Somos muchos los que hemos aprendido a razonar a través de sus clases, adentro y afuera del aula. A la hora de clasificar a un docente, encuentro útil separarlos en dos grupos. Existen un grupo grande al que les ocupa que el alumno salga de su clase sabiendo cifras y resultados alcanzados en los últimos papers. Elías no persigue este objetivo, él quiere que uno entienda y luego formule una metodología o estrategia (generalmente cuantitativa) para responderse una pregunta. En tiempos de rápidos cambios tecnológicos, donde el razonar, la comprensión y la creatividad aumentan considerablemente su precio relativo - respecto de conocer las respuestas sencillas que Google nos puede otorgar (léase Acemoglu, 1998; Autor, 2013, entre otros)-, el precio del Profesor Elías también se vuelve mayor cada día.

Alejandro M. Danon (ex alumno, ayudante y becario, actual JTP de la Catedra de Crecimiento y Desarrollo Económico, donde el Profesor Elias es Jefe de Catedra).

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